El pueblo cubano rinde tributo póstumo este martes al comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez, quien falleciera en la tarde del pasado domingo a la edad de 94 años, víctima de una larga enfermedad que supo sobrellevar con la estoicidad que lo caracterizó durante toda su vida de entrega a la patria.
Las honras fúnebres se extienden a lo largo de toda la geografía nacional, en un gesto unánime de admiración y respeto hacia quien fuera uno de los más leales colaboradores de Fidel y uno de los últimos sobrevivientes de la generación del Centenario.
En la capital cubana, el homenaje central tiene lugar en la sede del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (Minfar). Allí, en capilla ardiente, son expuestos los restos mortales del querido combatiente para que la ciudadanía habanera —así como las máximas autoridades del Partido, el Estado y las Fuerzas Armadas— puedan hacer acto de presencia y brindar el adiós definitivo a quien fuera viceprimer ministro y ministro del Interior durante décadas.
En todas las capitales provinciales y en el Municipio Especial Isla de la Juventud se realizan ceremonias de homenaje, donde se espera la concurrencia masiva del pueblo y las organizaciones políticas y de masas.
En cumplimiento estricto de su última voluntad, expresada en vida con la modestia y la coherencia que lo distinguieron, los restos mortales del comandante Ramiro Valdés Menéndez descansarán junto a sus compañeros de lucha y en cercanía espiritual con el Guerrillero Heroico, Ernesto Che Guevara.
Por decisión familiar, la inhumación se llevará a cabo en la mañana del próximo jueves 25 de junio, en una ceremonia privada pero revestida de honores militares, en el Mausoleo del Frente de Las Villas, ubicado en el Complejo Escultórico Ernesto Che Guevara, en la ciudad de Santa Clara.
Ramiro Valdés Menéndez (1932-2026), segundo jefe del pelotón que asaltó el Cuartel Moncada, expedicionario del yate Granma y miembro fundador del Primer Frente Guerrillero «José Martí» en la Sierra Maestra, deja un vacío profundo en la vanguardia histórica. Su ejemplo de discreción, eficiencia administrativa y fidelidad a los principios se erige hoy como faro para los defensores de la soberanía nacional.
Cuba se viste de luto y recuerda al combatiente ejemplar, al ministro incansable y al amigo entrañable, mientras sus cenizas son veladas por el cariño de un pueblo que no olvida a sus héroes.