Este 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, como es tradicional cada año, desde diversas latitudes se celebran manifestaciones para alzar la voz, exigir igualdad de género y también promover la protección de las niñas, adolescentes y mujeres. El origen de esta jornada remite a las luchas de mujeres obreras de principios del siglo XX, que entendieron que la emancipación femenina pasaba por transformar de raíz las estructuras económicas y políticas. En los últimos años se intenta recuperar ese hilo histórico frente a los intentos de convertir el 8M en una celebración neutra y despolitizada.
📣⚖️ El acceso a la justicia es el puente para el ejercicio de derechos de las mujeres en la vida cotidiana.
Este #DíaDeLasMujeres alzamos la voz: Derechos, justicia y acción #PorYParaTodas las mujeres y niñas. #8M #8M2026 pic.twitter.com/pUQYf9XTX2
— ONU Mujeres (@ONUMujeres) March 8, 2026
La mirada se desplaza así hacia las mujeres que sostienen la vida en condiciones precarias, a quienes realizan trabajos de cuidados no remunerados o mal pagados, a las campesinas e indígenas que defienden sus territorios y a las mujeres organizadas en barrios y sindicatos. Sus luchas recuerdan que sin justicia social, sin redistribución de la riqueza y sin cuestionar el militarismo, el racismo o la xenofobia, la igualdad formal se queda en papel mojado.
A escala mundial, ningún país ha alcanzado aún la igualdad de género y, según datos de ONU Mujeres, las mujeres solo cuentan hoy con algo más de seis décimas partes de las garantías legales que se reconocen a los hombres. Los informes recientes de Naciones Unidas dibujan un panorama alarmante: en más de la mitad de los países, la figura de la violación sigue sin estar definida en función del consentimiento, lo que deja enormes zonas de impunidad para la violencia sexual. Casi tres cuartas partes de los Estados aún permiten matrimonios infantiles forzados y en torno a la mitad del planeta carece de normas que obliguen a pagar lo mismo por el mismo trabajo, lo que legaliza la brecha salarial de género.
La propia directora ejecutiva de ONU Mujeres, Sima Bahous, ha advertido de un “rechazo organizado” a la igualdad, a través de reformas legales que, lejos de ampliar derechos, los restringen o debilitan mecanismos de protección ya conquistados. A esta realidad se suma el auge de la violencia digital basada en género, alimentada por el anonimato en línea y el uso de nuevas tecnologías, mientras miles de millones de mujeres y niñas permanecen desprotegidas frente al acoso en redes y otras formas de agresión facilitadas por la tecnología.
🟣🟠En el contexto del #DíaDeLasMujeres 2026, la #CEPAL y @ONUMujeres presentan el informe “Acceso a la justicia para mujeres y niñas en América Latina y el Caribe”.
⚖️Garantizar el acceso efectivo a la justicia permite transformar los derechos en realidades y remover barreras… pic.twitter.com/6oxQX5ZxHA
— CEPAL (@cepal_onu) March 7, 2026
Cuerpos en el centro de la violencia
La desigualdad se expresa con mayor crudeza en las cifras de feminicidios y violencia extrema. Estadísticas internacionales apuntan a decenas de miles de mujeres asesinadas cada año por sus parejas o familiares, lo que equivale a una muerte cada pocos minutos a manos de alguien del entorno más cercano. En América Latina y el Caribe, organismos regionales registran alrededor de una decena de mujeres asesinadas diariamente por motivos de género, situando a la región entre las más letales del mundo para ellas. Las estimaciones de la Organización Mundial de la Salud indican además que cerca de una de cada tres mujeres mayores de 15 años ha sufrido algún tipo de violencia física o sexual a lo largo de su vida.
💬 Mensaje para el Día Internacional de las Mujeres de Bibiana Aido, Directora Regional de ONU Mujeres para las Américas y el Caribe.#PorYParaTodas #8M2026 pic.twitter.com/yYsuS54Z8J
— ONU Mujeres (@ONUMujeres) March 8, 2026
A ello se suma la persistencia de prácticas como la mutilación genital femenina, que afecta ya a más de 200 millones de niñas y mujeres y sigue poniendo cada año a millones en riesgo. El contexto político internacional refuerza la preocupación. En América Latina, el avance de gobiernos de derecha y ultraderecha en países como Chile, Ecuador, Honduras, Argentina o Costa Rica ha encendido las alarmas entre organizaciones feministas, que temen un recorte de políticas de igualdad y un retorno a roles tradicionales de género. Argentina se ha convertido en un ejemplo extremo, pues la administración de Javier Milei ha eliminado instancias específicas contra la violencia de género y ha recortado programas sociales dirigidos a mujeres, en nombre del ajuste del gasto público. Entre los más emblemáticos estuvieron la eliminación de la Subsecretaría contra la Violencia de Género y los cierres de los programas «Acompañar» y «Ellas Hacen». Estos últimos consistían en herramienta de subsidios urgentes para víctimas de violencia y apoyo económico y capacitación para mujeres en situación de vulnerabilidad, respectivamente.
Derechos, justicia y acción para todas las mujeres y niñas. Columna de opinión del Secretario Ejecutivo de la #CEPAL, @JoseMSalazarX, vía @criteriohn.
.https://t.co/NAdqjgofE7— CEPAL (@cepal_onu) March 8, 2026
Especialistas y activistas de la región advierten que este viraje conservador puede traducirse en la erosión de conquistas logradas en las últimas décadas, desde las leyes de violencia de género hasta los avances en derechos sexuales y reproductivos. Al mismo tiempo, describen un clima de mayor hostilidad hacia el feminismo, acompañado por campañas de desinformación y discursos que caricaturizan y criminalizan las demandas de igualdad.
Frente a este escenario, también emergen respuestas desde gobiernos progresistas y desde las calles.
En México, la llegada de la primera mujer a la presidencia, Claudia Sheinbaum, se ha caracterizado por profundizar una agenda feminista de corte popular, que coloca en el centro a las mujeres trabajadoras, indígenas y afrodescendientes. Entre las primeras medidas de su gobierno destacan reformas para reforzar la protección frente a la violencia, garantizar la equiparación salarial y obligar a las fiscalías a investigar los asesinatos de mujeres con perspectiva de género.
Día Internacional de las Mujeres. Ciudad de México https://t.co/EgLu14pziP
— Claudia Sheinbaum Pardo (@Claudiashein) March 8, 2026
En Brasil, el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva lanzó un pacto nacional contra el feminicidio, que combina la persecución de agresores con el fortalecimiento de servicios especializados para mujeres y el monitoreo de quienes incumplen medidas de protección. En su mensaje este año, en la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, Lula destapó un triste escenario: cada seis horas, un hombre mató a una mujer en el gigante sudamericano. «Cada feminicidio es el resultado de una suma de violencias diarias, silenciosas, naturalizadas… Dentro de un escenario tan aterrador, yo pregunto, ¿qué futuro será posible para nosotros si seguimos siendo uno de los países más violentos con las mujeres? Y más, ¿qué futuro nuestro país debe construir para las mujeres?», cuestionó el mandatario ante el fatal escenario.
Violência contra a mulher não é questão privada onde ninguém mete a colher. É crime. E vamos sim meter a colher. A regra é clara: quem agride mulher não pode andar por aí como se nada tivesse acontecido.
🎥 @ricardostuckert pic.twitter.com/lS6gDgd6tc
— Lula (@LulaOficial) March 8, 2026
No obstante, las cifras oficiales y académicas confirman que el país sigue registrando varios feminicidios diarios y que la mayoría de las víctimas son mujeres negras, lo que evidencia la intersección entre patriarcado, racismo y desigualdad de clase.
Las mujeres vuelven a poner el foco en las calles
En Europa, marchas multitudinarias han recorrido ciudades como Madrid, Berlín o Barcelona, con consignas que combinan la denuncia de la violencia machista con el rechazo al auge de la extrema derecha y a las guerras que golpean con especial dureza a las mujeres. En América Latina, las movilizaciones convocadas este año giran en torno al lema de Naciones Unidas “Derechos, justicia y acción por y para todas las mujeres y niñas”, insistiendo en las barreras que persisten para acceder a la justicia y a una vida libre de violencias.
En un escenario global marcado por conflictos armados, crisis climática y ofensivas reaccionarias, el 8 de marzo de 2026 reafirma al movimiento feminista como una fuerza central en la disputa por otro modelo de sociedad. Esta jornada no es un homenaje vacío, sino un llamado a transformar las estructuras que hacen posible que una mujer sea asesinada cada pocas horas, que millones trabajen sin derechos y que se sigan recortando las políticas que las protegen a nivel internacional.