Cuba implementa una serie de estrategias para lograr la gradual estabilización macroeconómica del país, una proyección que constituye un objetivo de prioridad dentro del Programa de Gobierno.
Este plan está diseñado para corregir distorsiones estructurales y reimpulsar el desempeño de la economía nacional en medio de un complejo escenario.
En ese contexto, las autoridades cubanas enfrentan un conjunto de entramados delictivos que atentan contra este propósito.
Entre estas actividades se destacan las operaciones financieras ilegales, con énfasis en el tráfico y la retención ilícita de divisas, tanto dentro de la isla como con conexiones en Estados Unidos, prácticas que dificultan la recuperación económica.