El embarazo adolescente constituye un serio problema social que trasciende la esfera sanitaria. No se trata solo de una cuestión biológica o de atención médica, sino de un fenómeno que impacta la educación, la economía familiar, el proyecto de vida de las jóvenes y el desarrollo social de las comunidades.
En el municipio especial Isla de la Juventud, 17 de cada 100 embarazos que ocurren anualmente son de adolescentes, y aunque la cifra está por debajo de la media nacional, no deja de ser preocupante.
