Las rúbricas de más de seis millones de cubanos confirmaron una vez más la vocación de la mayor de las Antillas por la paz, en defensa de la soberanía nacional, contra el bloqueo y la guerra. No fue una simple suma de voluntades, sino la expresión orgánica de un cuerpo social que convirtió el Día Internacional de los Trabajadores en un plebiscito de dignidad.
El anuncio del cierre del proceso impulsado por la sociedad civil cubana tuvo lugar en presencia del general de Ejército Raúl Castro Ruz, líder de la Revolución cubana, y Miguel Díaz-Canel Bermúdez, primer secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República, en el escenario de los festejos a lo largo y ancho del archipiélago por el Día Internacional de los Trabajadores, el 1.º de Mayo, bajo el lema: La Patria se defiende.
La tribuna habanera se erigió así en el epicentro simbólico de un movimiento que había recorrido previamente fábricas, surcos, universidades y barrios, articulando un mensaje unitario frente a la hostilidad permanente.
Cada año, Cuba se vuelve un referente a nivel mundial de la fiesta del proletariado y muestra de la resistencia de la nación caribeña ante las amenazas y agresiones recrudecidas de parte del imperialismo estadounidense.
En esta ocasión, el desfile multicolor portó un añadido ético: cada paso, cada consigna, llevaba implícita la validación masiva de un camino soberano que se niega a ser doblegado por medidas coercitivas unilaterales.
En la última semana múltiples colectivos, instituciones, representantes de la sociedad civil cubana y comunidades se sumaron al movimiento popular “Mi firma por la patria”, demostrando que la capacidad de articulación del pueblo organizado es la principal fortaleza de la nación frente a las políticas de asfixia económica.
La iniciativa de la sociedad civil cubana, convocada por el jefe de Estado durante el acto por el aniversario 65 de la proclamación del carácter socialista de la Revolución, el pasado 16 de abril, se ha convertido en un movimiento nacional e internacional de solidaridad que lleva la verdad de Cuba a cada rincón del planeta.
Este movimiento de firmas, que comenzó oficialmente el 19 de abril en Playa Girón con la rúbrica del propio presidente Díaz-Canel y la dirección de la Revolución, se extendió por todos los centros laborales, comunidades e instituciones del país, y ha sido además respaldado por intelectuales, artistas, periodistas y trabajadores de diversos sectores, así como por las misiones diplomáticas cubanas en el exterior y personalidades del mundo.
Girón, símbolo de la primera gran derrota del imperialismo en América, fue el punto de partida de una nueva victoria simbólica que recorre ya los circuitos internacionales de la solidaridad, evidenciando que el aislamiento que Washington pretende imponer a la Isla se estrella contra un muro global de conciencia crítica.