Un total de cincuenta congresistas de Estados Unidos, entre senadores y representantes, enviaron una carta al presidente Donald Trump en la que condenan el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Washington contra Cuba y solicitan un cambio de enfoque en la política hacia la isla, informó Lianys Torres Rivera, jefa de la misión de Cuba en Estados Unidos, a través de su perfil en Facebook.
El texto está encabezado por Gregory Meeks, líder de la minoría del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes, y Tim Kaine, líder de la minoría del subcomité de Relaciones Exteriores del Senado para el Hemisferio Occidental. Ambas figuras demócratas lideran una iniciativa que reúne a legisladores de distintos distritos, preocupados por el impacto humanitario de las sanciones.
En la misiva, los congresistas señalan que las medidas de presión han fracasado durante más de seis décadas y que su aplicación actual agrava la crisis humanitaria en Cuba al restringir el acceso a energía y atención médica. La carta advierte que los apagones, la escasez de bienes básicos y el colapso de la infraestructura crítica afectan de manera severa a la población, en especial a niños, ancianos y pacientes con enfermedades crónicas.
Los legisladores alertan que la falta de combustible impide el funcionamiento de hospitales y pone en riesgo la vida de los pacientes, por lo que instan al mandatario a revertir de inmediato esas políticas. En el documento, los firmantes recuerdan declaraciones recientes de Trump sobre Cuba y rechazan cualquier intento de emplear ilegalmente al ejército estadounidense para derrocar al gobierno cubano, lo cual, afirman, costaría vidas y recursos sin modificar las condiciones políticas.
Asimismo, subrayan que insistir en estrategias fallidas, limitando el acceso a la energía y la atención médica, resulta contrario a los valores del pueblo estadounidense. Destacan que, al provocar un colapso energético acelerado, la administración trasladó la responsabilidad del sufrimiento de Cuba directamente hacia Estados Unidos.
Los congresistas precisan que la única vía para apoyar al pueblo cubano es mediante políticas que lo empoderen y no lo utilicen como instrumento de presión, y destacan la disposición de La Habana a cooperar en temas de migración y tráfico de drogas. Finalmente, expresan su voluntad de trabajar con la administración estadounidense para modificar el régimen de sanciones vigente agravadas desde hace tres décadas, al que califican de obsoleto y draconiano.