La impronta universal y humanista del comandante en jefe Fidel Castro Ruz impregnó este jueves la conmemoración de su centenario en La Habana, una jornada de profunda significación política y emocional que contó con la distinguida presencia del general de Ejército Raúl Castro Ruz, líder histórico de la Revolución cubana, en la gala político-cultural celebrada en la capital.
El evento, que sirvió además como sesión de clausura del I Coloquio Internacional «Fidel: legado y futuro», se convirtió en un escenario propicio para reafirmar la vigencia del pensamiento del otrora mandatario. En ese contexto, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, primer secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y presidente de la República, subrayó que la figura del comandante en jefe no es un recuerdo estático del pasado, sino una fuerza viva que se encarna en cada hombre y mujer revolucionario que, desde las trincheras más diversas, batalla por la construcción de un orbe más justo y solidario.
El dignatario cubano realizó un agudo análisis de las complejidades que signan el escenario geopolítico actual, donde se recrudecen los modelos reaccionarios y arrecian las arremetivas del imperialismo, en su afán de doblegar la determinación de los pueblos libres. Ante tal coyuntura, Díaz-Canel erigió la defensa del ideario fidelista como el baluarte esencial para sortear los desafíos presentes y esbozar las rutas de victoria futuras, un arsenal teórico y práctico que, según dijo, resulta el «valor cimero» para la resistencia.
En ese mismo orden, el presidente destacó el impacto internacional de la convocatoria, reflejado en la asistencia de más de 1 500 delegados provenientes de 63 naciones, una cifra que, a su juicio, demuestra fehacientemente la inquebrantable actualidad del legado del líder de la Revolución. «El soldado está de vuelta de un modo que debe aterrar a sus adversarios», sentenció Díaz-Canel, en una clara advertencia sobre la pervivencia del ejemplo y la doctrina de Fidel en la lucha emancipadora.
En un pasaje de su intervención cargado de lirismo y convicción, el mandatario se refirió a la trascendencia histórica del guerrillero y estadista, señalando que las futuras generaciones de historiadores, al mirar hacia atrás y detenerse en la estela de Fidel, no verán a un hombre solo, sino a todo un pueblo erguido y digno, que ha sabido resistir estoicamente el embate de la potencia hegemónica. «Fidel está en cada profesional de la salud que entrega su vida por los demás, en cada educador que forja las almas de los niños, en cada científico que busca soluciones para su pueblo, en cada obrero que vence la adversidad y llega a su puesto, y en cada militar que jura defender la Patria hasta el último aliento», enfatizó Díaz-Canel, trazando un paralelo entre el heroísmo histórico y el cotidiano.
La velada, de marcado carácter político-cultural, estuvo matizada por una brillante presentación de la compañía infantil La Colmenita, cuyo espectáculo devino en un hermoso mosaico de la cultura, la ciencia, el deporte y el sacrificio diario de los cubanos. La obra, concebida como un tributo a la memoria del comandante, plasmó con maestría las múltiples aristas de su personalidad poliédrica, su pensamiento visionario y la profunda huella que ha dejado en las nuevas generaciones, sirviendo como fuente de inspiración perpetua para enfrentar los retos del presente y las utopías del mañana.
La gala contó con la presencia del comandante del Ejército Rebelde Ramón Machado Ventura, así como de otros altos miembros del Buró Político, dirigentes del Partido, el Gobierno y el Estado, junto a representantes de las organizaciones políticas, sociales y de masas. No faltaron en la cita los combatientes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y del Ministerio del Interior, guardianes de la soberanía nacional, así como los integrantes del cuerpo diplomático acreditado en la Isla, personalidades invitadas y, en especial, una numerosa representación del pueblo cubano, reconocido por el mandatario como el «patrimonio mayor de la obra de Fidel».