Parece que la guerra contra Irán y la ofensiva terrestre en el sur del Líbano, han desaparecido del plano mediático el genocidio en Gaza. ¿Ya nos olvidamos de la causa Palestina? Esa pregunta vuelve a golpear con fuerza mientras la Franja sigue sumida en una emergencia humanitaria que no da tregua y en Cisjordania el régimen israelí intensifica la limpieza étnica y ocupa más territorio.
Seis meses después del alto el fuego en el enclave costero palestino, la población gazatí continúa atrapada entre bombardeos, bloqueo, escasez de alimentos y escombros, además rodeada de una ocupación que no se ha detenido. El acuerdo de facto debía abrir una vía para frenar la violencia, permitir la entrada plena de ayuda y allanar el camino hacia una retirada gradual de las fuerzas israelíes.
La destrucción en #Gaza no es solo escombros: es el camino al colegio bloqueado, el mercado desaparecido, la vida cotidiana interrumpida una y otra vez. pic.twitter.com/ytNRbDdztz
— UNRWA.es (@UNRWAes) April 6, 2026
Sobre el terreno la realidad ha sido otra: Israel ha violado el alto el fuego más de 2.070 veces, con ataques, incursiones, demoliciones y restricciones que han seguido cobrando vidas palestinas. Al menos 720 palestinos han fallecido en ataques casi diarios por fuego israelí desde el 10 de octubre, día en que entró en vigor el actual alto el fuego, según el recuento del Ministerio de Salud de Gaza.
Además, la ayuda humanitaria, lejos de fluir con normalidad, continúa siendo bloqueada o severamente limitada. Tras el pacto, solo ha ingresado a Gaza el 39,3% de los camiones previstos, y apenas el 15% del combustible autorizado, lo que agrava el colapso de hospitales, redes de agua, saneamiento y transporte.
Mientras tanto, se siguen impidiendo la entrada de tiendas, casas móviles y otros insumos básicos para refugio. Es así que sobrevivir se ha convertido en una carrera diaria contra el hambre, la sed y la artillería enemiga. Este lunes seis de abril, el asesinato de un trabajador de la Organización Mundial de la Salud por el ejército israelí provocó la suspensión inmediata de las evacuaciones médicas a través del cruce de Rafah, hasta nuevo aviso; mientras más de 18.000 enfermos siguen aguardando evacuación.
El Ministerio de Salud de Gaza calificó el ataque de deliberado y sin justificación alguna, lo que “refleja la persistencia de las políticas de ocupación destinadas a socavar la labor de las organizaciones humanitarias e imponer mayores restricciones a sus operaciones», de acuerdo al texto de condena.
Por otra parte, la llamada “línea amarilla” también se ha transformado en un símbolo de la ocupación permanente. Aunque se presentó como una demarcación temporal, el régimen de Benjamín Netanyahu la ha convertido en una frontera de hecho, con puestos de avanzada, barreras terrestres y control militar sobre más de la mitad de la Franja. Más de 200 palestinos habrían muerto en sus cercanías, lo que ha sido denunciado por la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos como un patrón recurrente de agresiones contra civiles. A pesar del silencio, también hay resistencia.
El primer fin de semana de abril vio llenarse las calles de algunas ciudades europeas de manifestantes contra la guerra en Medio Oriente y, sobre todo, contra la política de apartheid contra los palestinos, defendiendo el derecho pleno de Palestina como Estado.
Además, una nueva flotilla humanitaria de 80 barcos zarpará el 12 de abril desde Barcelona y volverá a intentar romper el cerco israelí para llegar con ayuda a territorio palestino. Un total de 3.000 participantes de 100 países se unirán a la misión a través de la Flotilla Global Sumud 2.0. Los activistas transportarán 300 toneladas de bienes esenciales en 30 contenedores para beneficiar a aproximadamente 100.000 residentes.
You are invited to join us for the launch of the largest flotilla the world has seen as it sets sail for Gaza to break the blockade.
The flotilla is the result of the work of thousands of activists who have come together from around the world to… pic.twitter.com/ZlMUnDAV0x
— Global Sumud Flotilla (@gbsumudflotilla) April 5, 2026
En una conversación telefónica con los medios vaticanos, el Obispo Guillermo Shomali, Vicario General del Patriarcado Latino de Jerusalén desde 2021, hizo un llamado a mantener la atención en lo que aún sucede en la Franja. “Gaza está olvidada.
Hoy, toda la atención se centra en Irán y el sur del Líbano, pero en la Franja, dos millones de personas siguen sufriendo. Ya no se habla de ello, pero el 80% de la infraestructura sigue destruida”, advirtió el clérigo católico.
Mientras el mundo mira hacia otro lado, la tierra palestina está desapareciendo.
🔴Mientras la atención internacional se centra en la escalada regional, la situación en Cisjordania se deteriora de forma silenciosa pero constante. pic.twitter.com/z0Op2TbIpy
— Médicos Sin Fronteras (@MSF_Espana) April 4, 2026
Paralelamente, el Centro de Información Palestino ha denunciado una escalada sistemática en el derribo de instalaciones pertenecientes a la población palestina en Cisjordania. Esta intensificación se evidenció desde el inicio del año, registrándose 102 demoliciones de estructuras palestinas en los territorios ocupados de Cisjordania y Jerusalén, en el primer trimestre de 2026.
Además, Naciones Unidas ha condenado la campaña cada vez más intensa de limpieza étnica y anexión que despliega Israel en la Cisjordania ocupada, incluida Jerusalén Oriental, caracterizada por el desplazamiento forzoso de palestinos y la escalada de violencia por parte de las fuerzas de seguridad israelíes y los colonos, que aterrorizan a las comunidades palestinas.
Según la ONU, entre el 3 y el 16 de febrero se produjeron al menos 86 ataques de colonos israelíes contra palestinos en 60 comunidades.
Colonos israelíes destruyendo olivos palestinos. No solo ejercen violencia física contra la población, también contra sus medios de subsistencia. https://t.co/gG8T0Mu6lS
— Raquel Martí (@Raquel_Marti_) April 7, 2026
Las declaraciones del ministro israelí de Seguridad Nacional, Ben Gvir, donde afirmó que “los judíos están por encima de la ley en Cisjordania” y la concesión de licencias de armas de fuego a los colonos en la Jerusalén Oriental ocupada, son muestras de la violencia institucionalizada contra los palestinos por el régimen sionista.
A esto se suma la nueva legislación aprobada por el Parlamento israelí para imponer la pena de muerte a palestinos, incluso sin solicitud de la fiscalía y mediante decisión por mayoría simple en tribunales militares; una norma impulsada por sectores de extrema derecha, que ha provocado huelgas, protestas y condenas dentro y fuera de los territorios ocupados.
“Juristas por Palestina” ha manifestado que la norma vulnera de forma flagrante el derecho internacional. En particular, apuntan al incumplimiento del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, que limita la aplicación de la pena de muerte a los delitos más graves y exige garantías procesales plenas.
También denuncia que el uso de la horca constituye un trato «cruel, inhumano y degradante». La organización ha enmarcado la reforma dentro del contexto de ocupación de Cisjordania y ha recordado que, según el derecho internacional humanitario, una potencia ocupante no puede legislar de forma discriminatoria sobre la población civil bajo su control.
«Hay una atmósfera de miedo y angustia en #Cisjordania» — @UNLazzarini
Mientras la atención se centra en el conflicto de Oriente Próximo, el deterioro en el territorio Palestino ocupado corre el riesgo de quedar en segundo plano. No podemos permitir que esto suceda. pic.twitter.com/rrZjztipkX— UNRWA.es (@UNRWAes) April 6, 2026
Aunque ya no cope los titulares, la causa Palestina por un Estado independiente, soberano “del río hacia el mar”, se mantiene. La ocupación sigue, la crisis se agrava y la vida palestina continúa bajo asedio. Mantener a Palestina en el entorno mediático, es nombrar una tragedia en curso, denunciar un sistema de violencia que pretende normalizarse y alejarnos de la complicidad del silencio.