Por novena noche consecutiva prosiguieron los ataques de Estados Unidos contra la República Islámica de Irán, en una nueva ronda de bombardeos contra objetivos clave anunciada por el comando central estadounidense, que, de acuerdo con el medio HispanTV, incluyó diversas explosiones en la ciudad portuaria de Konarak, en el extremo sureste del país, incursiones en Mashhad, así como otras acciones en la provincia de Ormuzgan, mientras las fuerzas estadounidenses también atacaron la ciudad de Bushehr y en Tabriz, al norte del país persa, se registraron al menos tres incidentes adicionales, en una escalada bélica que mantiene en vilo a la región.
En respuesta a los ataques estadounidenses, la Armada del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán afirmó haber ejecutado este lunes una operación coordinada en tres etapas contra instalaciones vinculadas a las fuerzas estadounidenses en la región del golfo Pérsico, cuyas fases tuvieron como objetivo hangares de mantenimiento y puntos de embarcaciones en el puerto de Salman, en Baréin, mientras que desde Teherán aseguraron haber atacado también instalaciones utilizadas para apoyar a fuerzas especiales navales estadounidenses en Kuwait, las cuales, según la versión iraní, quedaron completamente destruidas.
Precisamente este lunes, el presidente iraní, Massoud Pezeshkian, subrayó que su país está en una guerra total con Estados Unidos y añadió: «Debemos ser realistas y aceptar las consecuencias naturales para Teherán de esta resistencia», en un mensaje que refleja la determinación del gobierno persa de mantener su postura firme frente a la agresión estadounidense, aun cuando ello implique asumir los costos de un conflicto de gran envergadura.
El viceministro para Asuntos Jurídicos e Internacionales de Irán, Kazem Karibabadi, condenó la agresión estadounidense contra las instalaciones en construcción de la central nuclear de Darjovín, en la provincia de Juzestán, y calificó la acción como una agresión peligrosa contra la infraestructura pacífica, responsabilizando directamente al gobierno de Estados Unidos por la creciente inestabilidad en la región y advirtiendo que Teherán adoptará las medidas necesarias para salvaguardar su seguridad nacional.
En ese sentido, desde la Cancillería de Rusia manifestaron su profunda preocupación por la agresión de Washington y señalaron que el bombardeo vulnera las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, por lo que Moscú exigió una evaluación imparcial por parte de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA), alertando que este tipo de agresiones amenaza con desestabilizar no solo a Asia occidental, sino la seguridad a nivel global, en un llamado a la comunidad internacional a actuar con responsabilidad frente a la escalada.