Perfil de un domador: crónica de una tarde con Cristian Martínez

Todos cómplices. Y en cada rostro la pasión por el buen idioma: por domar las palabras si fuera preciso. Porque son nuestras, sí. Como buenos lectores supimos que se les fueron cayendo de las botas y las herraduras a los conquistadores, y nos las dejaron aquí, como piedrecitas resplandecientes.