Cuba no está sola: la solidaridad internacional crece frente al bloqueo de Estados Unidos

El endurecimiento del bloqueo de Estados Unidos contra Cuba ha desatado una ola de solidaridad internacional que va desde gobiernos de América Latina, Asia y Europa hasta organismos de la ONU y movimientos sociales globales. En medio de una crisis energética provocada por la administración Trump, el mundo se une para exigir el fin del bloqueo y apoyar al pueblo cubano.

El endurecimiento del bloqueo petrolero y económico, comercial y financiero de Estados Unidos contra Cuba ha desatado una ola de solidaridad internacional. En medio de una crisis energética provocada desde la Casa Blanca, con apagones prolongados, suspensiones de vuelos y escasez de combustible, el pueblo cubano no solo enfrenta el asfixio de las sanciones, sino también la creciente presión diplomática de Washington sobre cualquier país que intente suministrarle petróleo o derivados. Ante este escenario, los llamados a levantar el bloqueo se han multiplicado. México envió dos buques de la Armada con más de 800 toneladas de alimentos y productos de primera necesidad. Además, el gobierno de Claudia Sheinbaum anunció la posibilidad de un puente aéreo y la reserva de miles de toneladas de leche y frijol para futuros envíos.

Chile, por su parte, activará el Fondo Chile contra el Hambre y la Pobreza para canalizar ayuda humanitaria a través de la ONU, en un gesto que el presidente Gabriel Boric calificó de respuesta a un “bloqueo criminal” que viola los derechos humanos de todo un pueblo. Mientras, el presidente brasileño, Luiz Inácio «Lula» da Silva, expresó su firme solidaridad con Cuba y criticó la política exterior de Estados Unidos hacia América Latina durante su participación en un acto con motivo del aniversario 46 del Partido de los Trabajadores. Desde esa escenario, Lula pidió a su partido encontrar la manera de ayudar. En América Latina, la solidaridad se extiende más allá de los gobiernos. Una coalición internacional de movimientos sociales, sindicatos y activistas prepara la “Flotilla Nuestra América”, inspirada en la Flotilla Sumud a Gaza, que zarpará en marzo desde el Caribe con alimentos, medicinas y suministros esenciales para desafiar el bloqueo y llegar directamente a la población cubana. El respaldo de figuras como la congresista Rashida Tlaib, el diputado Jeremy Corbyn y la exalcaldesa Ada Colau convierte esta iniciativa en un acto de desobediencia civil global frente a las sanciones unilaterales. Mientras tanto, dentro de Estados Unidos crece la oposición interna a las acciones contra Cuba. El representante demócrata Jim McGovern presentó una legislación para derogar la base legal del bloqueo, mientras los senadores Ron Wyden y Jeff Merkley impulsan un proyecto similar en el Senado. Estas iniciativas buscan enmendar o eliminar leyes que, durante décadas, han restringido el comercio, el intercambio y los viajes con la nación caribeña.

Desde Rusia, también se ha anunciado que evalúan opciones para enviar crudo y combustible al archipiélago, incluso en medio de las amenazas arancelarias de la administración Trump. El embajador ruso en Cuba, Víktor Koronelli, afirmó que la comunidad internacional ha demostrado que “la inmensa mayoría de los países están del lado cubano”, y recordó que, además del apoyo político, Cuba necesita apoyo material concreto. En este sentido, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, subrayó que Moscú no quisiera que los posibles envíos de petróleo ruso a Cuba acabaran en una escalada con Washington, sin embargo, el comercio bilateral entre ambas potencias prácticamente no existe en la actualidad debido a sanciones previas. Por lo cual, Peskov, respondiendo a la pregunta sobre los planes de brindar apoyo energético a Cuba a través de los envíos de petróleo, resaltó que es «evidente» que no se puede hablar detalladamente en público, pero si pudo asegurar que durante todos estos días han estado en contacto con los amigos cubanos para discutir opciones para ayudarlos. China, por su parte, reiteró su respaldo político y ha condenado la injerencia externa que priva al pueblo cubano de su derecho básico a la supervivencia y al desarrollo. El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, Lin Jian, subrayó que Beijing apoya firmemente a Cuba en la salvaguardia de su soberanía y seguridad nacionales y se opone a cualquier injerencia externa. En el plano multilateral, la ONU y sus expertos han sido contundentes: el bloqueo petrolero de Estados Unidos viola el derecho internacional, agrava una crisis humanitaria y puede configurarse como un castigo colectivo a la población civil. Tres relatores especiales de la ONU subrayaron que no existe justificación jurídica para que Washington amenace con aranceles a quienes comercien con Cuba, y exigieron la derogación inmediata de la orden ejecutiva extraterritorial, que afirma maliciosamente que la Mayor de las Antillas es una “amenaza inusual y extraordinaria”.

Más de 90 organizaciones políticas de diversos continentes suscribieron una declaración conjunta en apoyo a Cuba. El pronunciamiento, impulsado por el Partido Comunista Portugués, llama al fin inmediato de “todas las medidas agresivas”. En el texto, los partidos y movimientos políticos condenan la orden ejecutiva estadounidense, una caracterización que consideran basada en falsedades y usada como pretexto para aumentar la presión sobre la nación caribeña. Los firmantes, entre los que se encuentran formaciones comunistas, socialistas y de izquierda de Europa, América Latina, Asia, África y Medio Oriente, hacen un llamado a la solidaridad internacional más amplia para defender la soberanía de Cuba y los derechos del pueblo cubano a decidir su futuro en paz y libre de injerencias externas. En paralelo, en España, ocho partidos y organizaciones políticas presentaron al Congreso una propuesta de apoyo a Cuba ante lo que califican como un “plan de genocidio”. Sumar, socio minoritario del Gobierno de Pedro Sánchez, y otros partidos como Podemos, ERC, Bildu, BNG, CC y Compromís registraron una iniciativa legislativa en la que piden al Ejecutivo expresar un rechazo «absoluto» a las medidas de Donald Trump, así como a liderar en Europa y en los organismos multilaterales una posición firme contra esta «agresión» y seguir pidiendo el fin inmediato del bloqueo a Cuba.

Todos estos pronunciamientos, algunos de los cuales ya se han materializado en ayuda concreta, evidencian que Cuba no está sola. La solidaridad internacional busca aliviar el sufrimiento de las familias cubanas debido a las sanciones extraterritoriales de Washington que son utilizadas como herramientas de asfixia económica y política.

Tomado de ACN

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