El ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla, declaró este jueves que, por primera vez, el Gobierno de Estados Unidos formaliza de manera pública, mediante un comunicado del Departamento de Estado, un ofrecimiento de ayuda a Cuba valorado en 100 millones de dólares.
Sin embargo, el canciller advirtió que la propuesta carece de detalles fundamentales: «Sigue sin aclararse si será ayuda en efectivo o material, y si se destinará a las necesidades más urgentes del momento para el pueblo, como combustibles, alimentos y medicinas», señaló.
Reconoció la “incongruencia” de la aparente generosidad de parte de quien somete al pueblo cubano a un castigo colectivo por medio de la guerra económica. No obstante, aclaró que el Gobierno cubano «no tiene como práctica rechazar ayuda extranjera que se ofrece de buena fe y con fines genuinos de cooperación, ya sea bilateral o multilateral».
Rodríguez Parrilla también subrayó en sus redes sociales que Cuba «no tiene inconvenientes en trabajar con la Iglesia Católica, con cuyo esfuerzo de cooperación tiene una experiencia larga y positiva de trabajo conjunto».
«Estamos dispuestos a escuchar las características del ofrecimiento y la manera en que se materializaría», afirmó el canciller y agregó: «Esperamos que sea libre de maniobras políticas e intentos de aprovechar las carencias y el dolor de un pueblo bajo asedio».
Por primera vez, el gobierno de #EEUU formaliza de manera pública, mediante un comunicado del Departamento de Estado, un ofrecimiento de ayuda a #Cuba valorado en 100 millones de dólares.
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— Bruno Rodríguez P (@BrunoRguezP) May 14, 2026
El jefe de la diplomacia del archipiélago insistió en que «la mejor ayuda que en este y en cualquier momento podría dar el gobierno de los EE.UU. al noble pueblo cubano es desescalar las medidas del bloqueo energético, económico, comercial y financiero, recrudecido como nunca antes en los últimos meses, lo cual afecta severamente a todos los sectores de la economía y sociedad cubana».
La declaración de Rodríguez Parrilla se produce en medio de una crítica situación energética en el país, con apagones prolongados y escasez de combustible.
Mientras tanto, la comunidad internacional observa con atención si este ofrecimiento se traduce en un alivio real para la población o si queda en un gesto simbólico sin consecuencias prácticas.