Trump impulsa su doctrina con aliados ideológicos en América Latina y el Caribe

En el exclusivo complejo Trump National Doral, en Florida, se escenificó este 7 de marzo una cumbre que reunió a mandatarios y representantes de doce países latinoamericanos afines a la derecha, con el objetivo de suscribir el denominado «Escudo de las Américas». La iniciativa, promovida por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, establece una supuesta coalición contra el crimen organizado que contempla la posibilidad de que tropas estadounidenses actúen en territorio de los países firmantes.

El encuentro contó con la presencia de figuras como Javier Milei (Argentina), Nayib Bukele (El Salvador), Daniel Noboa (Ecuador) y José Antonio Kast (Chile), además de representantes de Bolivia, Costa Rica, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay, República Dominicana y Trinidad y Tobago. Durante su intervención, Trump invocó la necesidad de «paz a través de la fuerza» y sugirió operaciones militares contra los cárteles, similares a las empleadas contra el Estado Islámico (ISIS).

 

Lo que el magnate omitió es que Estados Unidos tuvo responsabilidad directa en la creación del Estado Islámico (ISIS) tras invadir Iraq, así como en el tráfico de armas en América Latina y el consumo de drogas. Además, en el mismo escenario no pasó por alto la doble moral de la política norteamericana, al circular una fotografía del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, con Enrique Tarrio, exlíder de los Proud Boys, una organización militante de extrema derecha, neofascista y ultranacionalista, que se caracterizan por promover la violencia política y han sido designados como grupo terrorista en Canadá y Nueva Zelanda. Tarrio fue condenado por su participación en el asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021 y luego indultado por Trump. Nada más y nada menos que una legitimación del extremismo, mientras se excluyeron las invitaciones a México, Brasil y Colombia, países centrales en la producción y tránsito de drogas. Esto evidenció el carácter ideológico de la convocatoria y profundiza la polarización en la región entre gobiernos alineados con Washington y aquellos que defienden una gestión autónoma de sus políticas de seguridad.

 

La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum fue contundente al ser consultada sobre la posibilidad de aceptar tropas extranjeras en territorio mexicano: «Qué bueno que dice públicamente que hemos dicho no a su Ejército en México, y orgullosamente seguimos diciendo que no». Sheinbaum subrayó que la cooperación en materia de inteligencia es viable, pero las operaciones militares deben permanecer bajo mando soberano. Además, reiteró el reclamo histórico de México para que Estados Unidos frene el tráfico de armas, pues se estima que el 75% del arsenal de los cárteles proviene del norte de la frontera.

En esta línea, también el mandatario colombiano Gustavo Petro cuestionó la cumbre desde su cuenta en X. «No se puede hacer el ‘Escudo del Sur’ sin el país clave en la lucha antidrogas», sentenció Petro. Colombia ha sido históricamente el principal socio de Estados Unidos en materia de erradicación de cultivos ilícitos, aunque bajo el gobierno de Petro la relación con Trump ha tenido sus momentos de tensión, debido a las denuncias del Jefe de Estado de Colombia al genocidio en Gaza, que comete Israel con la complicidad de Washington.

El pacto, denominado formalmente «Americas Counter Cartel Coalition», establece un marco de cooperación que incluye la aceptación de fuerzas militares estadounidenses en conflictos internos bajo ciertas condiciones. Además, la supervisión estará a cargo de la destituida Secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, quien fue ampliamente cuestionada dentro de su país por las redadas arbitrarias contra migrantes, lideradas por su departamento.

 

Ante este argumento, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel lo calificó como un «atentado a la Zona de Paz» proclamada por la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), y el ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez, denunció una «cumbre reaccionaria de carácter neocolonial», que recuerda al siglo XIX. Sin embargo, para aquellos presentes en la reunión no hubo cuestionamientos al intervencionismo que propone la iniciativa. Bukele defendió la idea como parte de una «seguridad compartida» y Milei celebró la inclusión de cláusulas que limitan la influencia China en la región.

 

Trump ha convertido a Florida en el epicentro de la diplomacia conservadora, dónde además se llevará a cabo la próxima Cumbre del G20 en diciembre.  La elección de la sede no fue casual, el complejo, propiedad del republicano, se ha convertido en un punto de encuentro para líderes de la ultraderecha regional. Durante el evento, el senador Marco Rubio se dirigió en español a los asistentes para destacar el «potencial» de los países representados, aunque en la misma jornada Trump se refirió con desdén al idioma: «No voy a aprender su maldito lengua», dijo en un exabrupto que se volvió viral en redes sociales. Sin embargo, mientras la humillación era pública, los asistentes firmaban su sumisión.

 

En su discurso, Trump personalizó las presiones: amenazó a Panamá por «influencia extranjera» en el Canal, sancionó funcionarios chilenos por el «cablegate» con China Mobile y exigió lealtad contra China, Rusia e Irán. Por tal motivo, quedó claro que los siguientes pasos no serán de cooperación, sino vasallaje.

En un escenario global multipolar, que las élites que gobiernan la Casa Blanca intentan frenar ante la decadencia de su hegemonía, los Jefes de Estado presentes sacrificaron la autodeterminación de los pueblos por agendas imperiales. Mientras, por un lado Trump negocia aranceles con China, luego de amenazas que no pudo sostener por el peso económico del gigante asiático, por otro costado empuja una Guerra Fría 2.0 que polariza Latinoamérica y los obliga a romper sus relaciones soberanas con terceros países.

 

De acuerdo a cifras de la CEPAL, Estados Unidos importó desde la región 661.000 millones de dólares en 2024 y exportó 517.000 millones. Por su parte, China alcanzó los 518.000 millones en exportaciones hacia América Latina, prácticamente igualando a la potencia norteamericana. En respuesta a las pretensiones del tío Sam de retomar exclusivamente a América Latina y el Caribe como su zona de influencias, el ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, subrayó que los países del continente tienen derecho a decidir su propio destino, sin injerencias externas. “Nunca realizamos cálculos geopolíticos, nunca interferimos en los asuntos internos de otros países ni incitamos a nadie a tomar partido”, expresó en conferencia de prensa el alto diplomático chino.

Para Alejandro Safarov, integrante del Departamento de América Latina y el Caribe, en el Instituto de Relaciones Internacionales de Argentina, algo está claro: “El proyecto del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), fue bloqueado políticamente hace dos décadas, pero eso no significa que haya desaparecido la lógica que lo inspiraba”, y Washington no piensa abandonar la disputa por el hemisferio.

 

Es así, que los hechos nos presenta a este “escudo” de seguridad como la estrategia de siempre, con un nombre eufemístico actualizados al siglo XXI. En la práctica se parte del mismo principio: “América para los americanos”. Una política que asume a América Latina y el Caribe como patio trasero de Washington y que fue relanzada en la estrategia de seguridad nacional del segundo mandato de Trump — apodada como «Doctrina Donroe» o «Corolario Trump»—, heredera directa de la Doctrina Monroe de 1823. Una reinterpretación agresiva para justificar la lógica de presión, premios y castigos, condicionamiento o donde la soberanía se negocia con aranceles, rescates financieros o militarización.

 

 

 

 

 

 

 

Piratería israelí en alta mar: Secuestran a 175 activistas de flotilla solidaria

La noche del miércoles 29 de abril comenzó el secuestro de alrededor de 175 activistas por parte del estado genocida de Israel, en un nuevo acto de piratería moderna contra una misión humanitaria que navegaba por aguas internacionales.
Redacción Caribe

Concluirá en 2026 parque eólico Herradura 1, el de mayor envergadura en Cuba

El parque de energía eólica Herradura 1, ubicado en Las Tunas, quedará concluido durante el presente año, según anunció Vicente de la O Levy, titular del Ministerio de Energía y Minas (Minem).
Redacción Caribe

Informan medidas de seguridad vial en La Habana por desfile del Primero de Mayo

La Comisión Provincial de Seguridad Vial de La Habana, informa a la población y en particular a los conductores de vehículos, que con motivo de realizarse el acto central por el Día Internacional de los Trabajadores, el próximo viernes 1.º de Mayo se efectuará el desplazamiento desde los frentes de marcha previstos hasta la Tribuna Antiimperialista José Martí, aplicándose medidas organizativas para garantizar la seguridad vial. 
Redacción Caribe

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


Cartelera de hoy

Más vistos