En un contexto marcado por el recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos y las limitaciones en el suministro de combustibles, Cuba ha dado un paso estratégico hacia la sostenibilidad energética en el sector del transporte con la incorporación de más de 200 autos eléctricos, destinados en su primera fase a fortalecer los servicios médicos en todo el país.
Esta iniciativa, financiada a través del Fondo para el Desarrollo del Transporte Público, constituye una respuesta del Estado cubano a las complejas condiciones actuales, priorizando el funcionamiento de los servicios vitales para la población. Los vehículos, que ya se encuentran en operaciones, serán utilizados fundamentalmente para el traslado de personal sanitario, la distribución de medicamentos y el apoyo a la atención primaria de salud, reduciendo la dependencia de los combustibles fósiles y minimizando el impacto ambiental.
Según fuentes del Ministerio del Transporte, esta primera etapa del proyecto permitirá evaluar el rendimiento de las nuevas tecnologías en el terreno, con especial énfasis en la autonomía de las baterías y la adaptación a las condiciones climáticas y viales del archipiélago. Los autos, de distintos modelos y capacidades, fueron adquiridos mediante procesos de contratación internacional que sortearon las dificultades financieras impuestas por el cerco externo, y su mantenimiento estará respaldado por un plan de capacitación a mecánicos y conductores.
