Fidel y el yate Granma protagonizaron uno de los momentos más épicos y esperanzadores de la historia cubana: ochenta y dos hombres, guiados por la fe y la visión de su líder, zarparon en la pequeña embarcación desde México para traer la esperanza a Cuba. Bajo el cielo encapotado y el mar desafiante, Fidel forjó en la travesía del Granma el símbolo de valentía y sacrificio que aún inspira a generaciones, espíritu de rebeldía y sueño de libertad hecho realidad desde el primer desembarco.