Caricom reafirma su unidad diversa en su 50.ª cumbre en San Cristóbal y Nieves

La Comunidad del Caribe (Caricom) inauguró en San Cristóbal y Nieves la quincuagésima reunión ordinaria de jefes de Gobierno, considerada una de las más importantes desde la fundación del organismo hace medio siglo. El encuentro de tres días, que reunió a los líderes de 15 Estados miembros y cinco asociados por primera vez en dos décadas, se desarrolló bajo el lema “Más allá de las palabras: acción hoy para un Caricom próspero y sostenible” y busca transformar discursos en compromisos implementables frente a temas clave como la migración, el cambio climático, la seguridad y la energía.
Desde su inauguración, la cita reflejó un espíritu de cooperación en medio de diferencias políticas y económicas. Los jefes de Gobierno reconocieron que Caricom no es un bloque político, sino una comunidad diversa unida por la determinación de actuar colectivamente ante los desafíos globales.

El primer ministro de San Cristóbal y Nieves, Terrance Drew, anfitrión y presidente protémpore de Caricom, describió el momento actual como “una hora decisiva para el Caribe”. “Vivimos en un mundo cada vez más fragmentado, donde los pequeños Estados enfrentan riesgos que no pueden resolver de forma aislada. Por eso, este es el tiempo de una integración real, no simbólica”, afirmó durante la sesión inaugural.
Drew destacó que, por primera vez en dos décadas, participaron todos los Estados miembros y asociados, lo que demuestra —dijo— la vigencia del proyecto nacido del Tratado de Chaguaramas, “que no es un mero texto legal, sino una declaración de confianza caribeña en la cooperación, la soberanía y la autosuficiencia colectiva”.
“El Caribe debe recordarle al mundo que nuestra voz importa, que nuestras soberanías merecen respeto y que la unidad regional es el único camino viable para resistir presiones externas”, subrayó. Estas palabras se dan en un escenario de matices en las posiciones de los países caribeños, especialmente respecto a las relaciones externas y la seguridad. No obstante, prevaleció el consenso sobre la necesidad de mantener la cohesión regional como instrumento de estabilidad y desarrollo.
El primer ministro de San Vicente y las Granadinas, Godwin Friday, resumió ese espíritu al afirmar que sin Caricom el Caribe sería “más pobre culturalmente, intelectualmente y espiritualmente”.

Mientras, en una entrevista previa a la cita, el embajador de Barbados ante Caricom, David Comissiong, sostuvo que “la integración no ha sido un accidente histórico, sino una decisión consciente de construir juntos la autosuficiencia y la dignidad caribeña”.

Haití y la seguridad regional: urgencias compartidas

La crisis en Haití ocupó una parte de las declaraciones. El primer ministro haitiano, Alix Didier Fils-Aimé, participó en la cumbre y sostuvo encuentros bilaterales con varios jefes de Gobierno, en busca de apoyo a la reconstrucción institucional y la seguridad. Los participantes coincidieron en que la inestabilidad haitiana ya no puede abordarse solo con preocupación diplomática, sino con una acción coordinada que combine respaldo humanitario y respeto a la soberanía nacional. Con respecto a este tema, el presidente protémpore de Caricom alertó que “no puede haber un Caribe fuerte mientras Haití siga inmerso en la inestabilidad”, recordando que el bienestar de ese país es parte esencial de la seguridad regional y de la identidad caribeña.
Andrew Holness, primer ministro de Jamaica, reafirmó el rol pivotal de Caricom en los pilares político, humanitario y de seguridad, apoyando la fuerza multinacional contra pandillas avalada por la ONU, el Grupo Permanente de Socios y el Grupo de Eminentes Personas.
Mientras, Godwin Friday, enfatizó la persistencia del espíritu integracionista pese a las tensiones pasadas: “Nos necesitamos mutuamente más que nunca… nuestra persistencia en el camino del regionalismo, sin importar los desafíos, es la mejor manera de avanzar”, vinculando la seguridad haitiana a amenazas compartidas como el crimen organizado transnacional. También, la secretaria general de Caricom, Carla Barnett, elevó la preocupación regional sobre Haití a una prioridad global.

Crisis climática y huracán Melissa

La cumbre también tuvo en cuenta, especialmente, la crisis climática. En este sentido, destacaron el último poderoso fenómeno meteorológico que afectó las islas, el huracán Melissa, el más intenso “que jamás haya tocado tierra en la cuenca del Atlántico”, que dejó muerte y destrucción catastrófica en Haití, Bahamas, Bermudas y Jamaica.
Barnett agradeció la respuesta inmediata de la Agencia Caribeña de Gestión de Emergencias y Desastres y de la Agencia de Salud Pública del Caribe. Pese a los desafíos posdesastre, “equipos de expertos de los Estados miembros movilizan personal técnico para evaluaciones rápidas, coordinación logística y movimiento de suministros de socorro. Ayudaron a restaurar las líneas eléctricas, construyeron casas, atendieron a los enfermos y heridos, proporcionaron alimentos y suministros de higiene”, destacó la líder caribeña. Barnett concluyó: “eventos climáticos extremos… con creciente frecuencia y severidad” exigen resiliencia sistémica.
También Andrew Holness, bajo cuya presidencia el Melissa azotó Jamaica, relató la solidaridad caribeña —suministros, donaciones, hospitales de campaña— y declaró: “Hemos pasado de respuesta a resiliencia”, proponiendo prefinanciamiento de riesgos, aunando capacidades, fortaleciendo los mecanismos de respuesta regionales para evitar que shocks climáticos deriven de trayectorias de desarrollo.

Mientras, el mandatario anfitrión vinculó la “volatilidad de un clima cambiante” a la urgencia de integración. En la presentación de la cumbre, además, los jóvenes embajadores Awanj Robinson y Siobhan Fipps Harding urgieron “una justicia climática que pase de la retórica a la protección tangible”.


Relaciones con Estados Unidos: cooperación bajo condiciones

Las tensiones con Estados Unidos sobre migración, seguridad y programas económicos también se abordaron, con algunos guiños en las intervenciones y bajo la sombra de la visita, el miércoles, del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio.
El ministro de Relaciones Exteriores de Bahamas, Frederick Mitchell, advirtió antes de la reunión que esperaba “una discusión completa y respetuosa sobre la relación con Estados Unidos” y reiteró que el Caribe demanda “respeto mutuo y un orden basado en reglas”, sin aceptar imposiciones unilaterales.
Los líderes caribeños ya habían expresado su preocupación por la presión estadounidense sobre los programas de “pasaportes por inversión” y la suspensión de trámites migratorios a Dominica y Antigua y Barbuda. En este sentido, varias delegaciones pidieron evaluar una respuesta regional coordinada para evitar que medidas externas afecten las economías del Caribe, aunque algunos Gobiernos mantuvieron un tono de apertura hacia la cooperación con Washington.
En este caso, la primera ministra de Trinidad y Tobago, Kamla Persad-Bissessar, defendió que su nación continuará la cooperación con Estados Unidos en el mejor interés de sus ciudadanos para “expulsar fuerzas desestabilizadoras de nuestra región y hemisferio”. A pesar de ello, el consenso general ha sido claro: el Caribe debe afirmar su autonomía y negociar desde el respeto.

Los vecinos caribeños se solidarizan con la mayor de las Antillas

La crisis energética en Cuba, resultado del bloqueo petrolero impuesto por Estados Unidos, también fue un enfoque antes y durante el encuentro. La situación, que precariza la vida de las familias cubanas, generó preocupación entre los líderes caribeños, algunos de los que alertaron sobre un posible impacto regional.
El primer ministro de Jamaica, Andrew Holness, llamó a enfrentar el asunto “con claridad y coraje”, subrayando que una crisis prolongada en Cuba podría afectar la migración, la seguridad y la estabilidad económica del Caribe. “Los médicos y profesores cubanos han servido a nuestros pueblos durante décadas; no podemos mirar hacia otro lado”, afirmó.
El anfitrión, Terrance Drew, fue más directo y subrayó que Caricom debe diseñar mecanismos concretos de apoyo al pueblo cubano y defender el principio de soberanía frente al uso político de la energía. Igualmente, mostró su arista más personal en los lazos que lo unen a Cuba al decir que estudió y vivió por siete años en el país: “Tengo amigos allí, tengo gente que son como una familia para mí, se acercan a mí y me cuentan de sus dificultades. Solo puedo sentir el dolor de aquellos que me trataron tan bien cuando yo era estudiante”, expresó en su discurso.

En una entrevista a un medio de comunicación de Belice, la embajadora cubana en ese territorio, Yahima Martínez Millán, reiteró que el bloqueo ha agravado los apagones y el costo de vida, pero subrayó que Cuba “seguirá apostando por la cooperación en salud, educación y energía con sus hermanos caribeños”.
Por su parte, el excanciller beliceño Assad Shoman calificó las sanciones estadounidenses como “una amenaza de muerte” contra la población cubana. En esta línea, el embajador de Barbados ante la Comunidad del Caribe, David Comissiong, recordó que la presencia de Marco Rubio en la cumbre debía servir “para plantear el tema directamente, con franqueza y dignidad”. El canciller bahameño, Fred Mitchell, igualmente insistió en que el Caribe debe actuar unido para pedir el cese de las medidas coercitivas. Su postura fue respaldada por una declaración conjunta de ocho exlíderes caribeños, quienes describieron el bloqueo como “un arma inhumana de destrucción económica contra un país hermano”.

Unidad diversa y soberanía compartida

La cumbre número 50 de Caricom deja una conclusión inequívoca: pese a las diferencias internas, la unidad caribeña prevalece. Los jefes de Gobierno reafirmaron que la fortaleza de la organización reside en su capacidad de incluir distintas visiones políticas bajo el compromiso común de defender la soberanía, la justicia y la integración regional. El debate sobre Cuba resumió esa voluntad colectiva: apoyar al pueblo cubano es también una forma de afirmar el derecho del Caribe a vivir sin sanciones ni tutelas externas.
Terrance Drew sintetizó el espíritu del encuentro: “Somos naciones pequeñas, pero con dignidad. Si actuamos unidos, ningún poder podrá dividirnos ni dictarnos el camino”. Con ese mensaje, Caricom asume el desafío de pasar de las palabras a la acción y consolidar un Caribe soberano, solidario y dueño de su destino.

Tomado de CubaMinrex

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