La misma Plaza de la Libertad que aquel 4 de enero de 1959 vio entrar a la caravana de los barbudos rebeldes, acogió a miles de camagüeyanos dispuestos a reafirmar, con el puño en alto y la voz firme, su inquebrantable voluntad de defender a los líderes históricos de la Revolución cubana y su obra socialista.
Encabezaron la tribuna abierta Walter Simón Noris, primer secretario del Comité Provincial del Partido Comunista de Cuba (PCC) en Camagüey; Jorge Luis Tapia Fonseca, vice primer ministro de la República; y Jorge Enrique Sutil Sarabia, Gobernador en la provincia.
Juntos al pueblo, convirtieron el emblemático sitio en un bastión de dignidad donde se alzó el respaldo absoluto al general de Ejército Raúl Castro Ruz y a las recientes declaraciones del Gobierno Revolucionario ante la más reciente agresión del imperio yanqui.
“Hoy nos convocan la verdad y la profunda indignación”, sentenció el doctor Roberto Alejandro Carrazana Carballo, quien habló en nombre del ejército de batas blancas en Camagüey. “¿Quién se cree el gobierno norteamericano para juzgar a un hombre de familia que ha dedicado toda su vida a defender la soberanía de la patria, la Revolución y el Socialismo?”, cuestionó ante una plaza que respondió con aplausos y consignas.
