El traslado de un bebé con una malformación congénita desde Isla de la Juventud a La Habana no solo es motivo de esperanza para su familia, sino que también refleja el trabajo colectivo de instituciones y personas que se movilizan por el bienestar de los niños.
Este tipo de sucesos permiten recordar que, en medio de dificultades, de adversas condiciones meteorológicas, prevalece la solidaridad y el amor hacia los más pequeños.
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