Como parte del programa estratégico para reforzar la estabilidad del Sistema Electroenergético Nacional (SEN), iniciaron en el país las pruebas del proceso de calentamiento con carga de la primera unidad de un Sistema de Almacenamiento de Energía en Baterías (BESS) en la subestación de El Cotorro, en La Habana, primero de cuatro sistemas que sumarán una capacidad total de 200 megavatios (MW).
Según informó la Unión Eléctrica, cada uno de estos sistemas tendrá una capacidad de almacenamiento de 50 MW y funcionará como regulador instantáneo de la frecuencia primaria de la red, permitiendo inyectar o absorber energía en fracciones de segundo para contrarrestar fluctuaciones bruscas que podrían derivar en apagones masivos o averías técnicas.
La tecnología BESS resulta clave para el aprovechamiento óptimo de las fuentes renovables, ya que por cada 1 000 MW generados por parques fotovoltaicos se requieren al menos 100 MW de regulación por baterías.
En el caso de La Habana, este sistema permitirá absorber el cien por ciento de la energía generada por los parques solares de Guanabacoa, Cotorro y Boyeros, evitando que la intermitencia del sol desestabilice la red. Si bien estas inversiones no eliminan de forma automática el déficit de generación que afecta a la población, su impacto reside en la resiliencia del sistema: al estabilizar voltaje y frecuencia se reduce significativamente el riesgo de colapsos totales y se minimiza el impacto de los apagones masivos.
Entre los principales beneficios se destacan la respuesta ultrarrápida ante imprevistos en las unidades de generación, la mejora en la calidad del servicio —que protege equipos sensibles— y el ahorro de combustible al optimizar el uso de la energía limpia y reducir la dependencia de la generación térmica.