23 septiembre, 2021

Para los que pensaron que todo se iba a quedar así, pues una vez más, ahí les va: es noticia en el mundo de las redes y la política que el expresidente norteamericano Donald Trump interpondrá una demanda colectiva para hacer rendir cuentas a las ‘Big Tech’ en nombre de la libertad de expresión.

“Hoy junto al America First Policy Institute estoy presentando, como su representante principal, una importante demanda colectiva contra los grandes gigantes tecnológicos, incluidos Facebook, Google y Twitter, así como sus directores ejecutivos, Mark Zuckerberg, Sundar Pichai y Jack Dorsey”, anunció el magnate neoyorquino.

Donald Trump durante la conferencia de prensa sobre su demanda, el pasado 7 de julio desde el Trump National Golf Club Bedminster en Nueva Jersey.
Donald Trump durante la conferencia de prensa sobre su demanda, el pasado 7 de julio desde el Trump National Golf Club Bedminster en Nueva Jersey.

Recordemos que las cuentas del exmandatario en las principales redes sociales y algunos servicios online se encuentran suspendidas desde inicios de enero de 2021: unas con carácter temporal como Facebook y otras definitivamente como Twitter, su principal plataforma de comunicación.

El leit motiv de tales decisiones por parte de estas corporaciones fue el empleo de las plataformas digitales, por el entonces inquilino de la Casa Blanca, para incitar a la violencia y evitar de cualquier vía la toma de posesión del recién electo candidato demócrata, Joe Biden. Como resultado, el 6 de enero, hordas de seguidores, —instigados por el propio Donald Trump—, atacaron el Capitolio nacional dejando un saldo de cinco víctimas mortales y daños materiales de alrededor 1,5 millones de dólares. Estados Unidos vivió un clima de inestabilidad política y social nunca antes visto en su historia.

«Exigimos el fin de la supresión disimulada, el fin del silenciamiento y el fin de las listas negras, las prohibiciones y cancelaciones que ustedes conocen tan bien», expresó el excandidato republicano, quien además reafirmó que su defensa demostrará que «esto es ilegal, inconstitucional y completamente antiestadounidense».

En sus propias palabras, también defender la Primera Enmienda de la Constitución y que las “Big Tech” dejen de “silenciar”, “poner en una lista negra” y “cancelar” a los estadounidenses. Informa el diario El Universo que la demanda se iniciará en el estado de Florida, apoyada por el America First Policy Institute, que agrupa a políticos de su línea ideológica y exmiembros de su gabinete.

No olvidemos que las redes sociales son la base sobre la que se yergue toda la plataforma política de Donald Trump. Antes de ser suspendido, el exmandatario contaba con casi 89 millones de seguidores en Twitter, 35 millones en Facebook y 24 millones en Instagram. De ahí su afán de recuperar las vías de contacto directo con su electorado con vistas a las presidenciales de 2024.

¿Hasta qué punto es factible esta demanda?

Según Russia Today, en Estados Unidos la Ley de Decencia en las Comunicaciones de 1996, “las compañías de Internet generalmente están exentas de responsabilidad por el material que publican los usuarios”. La ley también permite que las plataformas de redes sociales moderen sus servicios y eliminen publicaciones que, por ejemplo, sean obscenas o violen las condiciones de uso, pero siempre y cuando actúen de “buena fe”.

El sitio especializado en tecnología y redes sociales MuyComputer explica que el quid de este caso es que la Primera Enmienda de la Constitución norteamericana prohíbe la limitación de la libertad de expresión y de prensa por parte de los poderes públicos, no por las empresas y entidades privadas, categoría a la que se adscriben las redes sociales demandadas por Donald Trump:

“El gobierno federal estadounidense no puede intervenir, en todo caso le corresponde actuar a la justicia si como fruto de dichas comunicaciones se vulneran otros derechos fundamentales. Dicho de otra manera, el poder judicial puede determinar el borrado de un contenido o el cierre de un medio, pero el ejecutivo no”.

Resulta interesante que el expresidente republicano invitó a unirse a su cruzada contra las grandes corporaciones tecnológicas (incluso) a personas contrarias a su ideología, incluidos demócratas, con el argumento de que estas empresas se han aliado con el Gobierno para decidir qué es desinformación, y que dentro de unos años podrían ser ellos las víctimas.

¿Washington vs. las Big Tech, también?

Casualidad o no, este viernes 9 de julio, el actual mandatario de Estados Unidos, Joe Biden firmó una nueva orden ejecutiva destinada a luchar contra las prácticas anticompetitivas en la economía, y en particular, en la industria tecnológica, informan diversos medios internacionales.

«El capitalismo sin competencia no es capitalismo. Es explotación», manifestó desde Washington en un discurso antes de firmar la directiva que incluye 72 acciones y recomendaciones que involucran a más de una docena de agencias federales, y tiene como objetivo «abordar rápidamente algunos de los problemas de competencia más urgentes» en la economía estadounidense, según una hoja informativa de la Casa Blanca.

La medida, basada en la defensa del principio básico capitalista de la ley del mercado, pretende poner coto a los abusos en su posición superior por parte de unas pocas empresas, que se traducen en precios más altos para el consumidor.

Foto del presidente Joe Biden mientras firma una orden ejecutiva una semana después de llegar a la Casa Blanca, el pasado 27 de enero.
Foto del presidente Joe Biden mientras firma una orden ejecutiva una semana después de llegar a la Casa Blanca, el pasado 27 de enero.

Asimismo, esta decisión enfatiza que la Administración Biden prestará atención especial, en el ámbito de las tecnológicas, a “la adquisición de competidores emergentes, a fusiones en serie o a la acumulación de datos”. Según el diario El País, la agencia federal de comunicaciones (FCC, por sus siglas en inglés) deberá restaurar las reglas que imponen la llamada “neutralidad en la red”, adoptadas bajo el mandato de Barack Obama y revocadas por Donald Trump. El padre del concepto “neutralidad en la red” es Tim Wu, uno de los asesores económicos de Biden.

En el mismo artículo, más adelante, el diario español añade que “sin nombrarlas, las grandes tecnológicas están en la mente de todos, dada la ofensiva bipartidista en curso -demócratas y republicanos conjuntamente- contra las Big Tech”.

¿Cómo se desarrollarán los hechos en los próximos días? Solo el tiempo dirá. Lo único cierto es que en la era de la vigilancia, como la llamara el politólogo franco-español Ignacio Ramonet, a los padres defensores de “la libertad”, no les gusta ser vigilados (controlados) por los grandes monopolios. Y si la cuestión ya va de demandas y órdenes ejecutivas, todo indica que están sintiendo la respiración de la bestia en sus propios cuellos.

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