Sandra Zeña: «buena economía no es sinónimo de progreso en salud»

“Por muchas razones siempre se ha querido creer que un país con una sólida economía puede dar batalla a los diversos problemas sociales, sin embargo, la terrorífica situación en la que nos encontramos sumergidos a nivel global desde hace ya casi seis meses, nos está enseñando de manera muy drástica, que la buena economía de un país no es sinónimo de progreso en la salud”.

Así reflexiona la investigadora peruana Sandra Zeña Giraldo, graduada en Cuba como Máster en Higiene y Salud Ambiental y Doctora en Ciencias de la Salud.

Al analizar el actual contexto epidemiológico global y en declaraciones exclusivas para Canal Caribe, la experta advirtió que tampoco una mejor economía equivale a garantía de atención efectiva frente a una enfermedad que amenaza a la población a gran escala.

Países como Estados Unidos, Brasil y la India ocupan hoy los primeros lugares en cuanto a la tasa de mortalidad a causa de la COVID-19. La pandemia saca a flote debilidades en las estrategias nacionales para la protección de los sistemas de salud.

Casos confirmados y fallecidos por COVID-19 el 17 de agosto de 2020 hasta las 3:00 pm. Foto: Tomada de Internet

“Hacerlo diferente -insistió Zeña- requiere el pensar, reflexionar, discutir, analizar nuestros sistemas de salud de manera diferente, o sea, que las instituciones sanitarias y los municipios, dominen la dinámica de su población”.

Este criterio coincide con la pauta que establece la Organización Mundial de la Salud (OMS), cuando sitúa como principal responsable del desempeño del sistema de salud de un país a los gobiernos, pero también a la buena rectoría de las regiones y cada una de las instituciones sanitarias.

“La OMS señala que un buen sistema de salud mejora la vida cotidiana de las personas de manera tangible. Entonces otra forma de hacerlo diferente, es empezar a preocuparnos en fomentar la prevención antes que la curación, algo en lo que Cuba nos lleva un buen trecho”.

Cuba: una experiencia transformadora

“De los muchos años que viví en Cuba pude advertir que la salud es un derecho inalienable, con un sistema modelo marcado por el compromiso, el humanismo y la solidaridad de sus profesionales y técnicos”.

Como uno de los valores de la medicina en Cuba, Zeña Giraldo destacó la disponibilidad de medicamentos propios de alta calidad. De hecho, de los fármacos incluidos en el protocolo cubano para el tratamiento de la COVID-19, 13 son de producción nacional entre los que se encuentran el Interferón alfa 2b, Jusvinza y el Ac Monoclonal Itolizumab.

La socióloga peruana reconoció el énfasis del gobierno en la prevención de salud a través de diversos mecanismos de comunicación, procurando siempre un mensaje único.

Se refirió, además, al quehacer del Contingente Henry Reeve, cuya “solidaria atención y exitoso desempeño es ya reconocido y aplaudido en todo el mundo”.

“Hablar de las Brigadas Henry Reeve -insistió- es hablar de un contingente de hombres y mujeres profesionales de la salud de Cuba, con un gran sentido de amor al prójimo y cuya solidaridad llega a las más lejanas geografías del planeta en situaciones de desastre”.

Para la Dra.C. Sandra Zeña, estudiar en Cuba fue una elección. Desde Lima contactó con el Instituto Nacional de Higiene, Epidemiología y Microbiología (INHEM) donde matriculó su maestría y recibió una formación que valora de humanista en primer lugar.

El graduarse como Máster en Higiene y Salud Ambiental la llevó a plantearse otra meta, y de hecho regresó a la Mayor de la Antillas para realizar sus estudios de doctorado. Todo ese conocimiento se traduce en la creación del Centro Promotor de Salud y Entornos Sostenibles (CEPSAE), con una marcada orientación hacia el trabajo en las comunidades más vulnerables del Perú.

Dra. C. Sandra Zeña trabajo en comunidades vulnerables de Perú antes de la pandemia. Foto: Cortesía de la autora.

Al momento de conceder esta entrevista, la experta da los primeros pasos en un proyecto de investigación para profundizar en el comportamiento de las variables ambientales y psicosociales que inciden en la tasa de morbilidad por COVID-19 en su país.

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