Guerra Psicológica: ¿por qué?

También los cubanos conocen en esta guerra psicológica de Washington los métodos de soborno, las provocaciones e intimidación con un despliegue, ahora en primer plano, la posibilidad de las nuevas tecnologías.

No existe la fecha concreta, digamos el día, la hora y el año del acontecimiento. Hay hechos de los cuales conocemos o podemos saber incluso hasta el minuto y los segundos. Así las cosas, como diría un colega, consideraremos el dato por aproximación de este fenómeno con el nombre de  guerra psicológica y ya buscaremos sus apellidos.

La psicología incluso resulta un fenómeno joven en la pieza clave de todas las sociedades: el desarrollo humano y su estabilidad emocional. El hombre y claro que la mujer, visto como la mejor obra de la naturaleza. El crecimiento social, económico, político y cultural tiene a la larga un vínculo imprescindible con la evolución, digo, o involución.

El cerebro, su capacidad del pensamiento y la formación de una  conciencia social son considerados como la parte más importante de los humanos en su evolución histórica social. Este fenómeno,entre otros, les separó de los  animales.En la época, un mundo nuevo comenzaría a llegar en imágenes y sonido a la caja sellada de los sueños con el desarrollo del cine, primero, y luego la televisión.

Los antecedentes primeros se remontan, precisamente en Alemania, en el año 1879,  cuando el filósofo y psicólogo, Wilhelm Wundt, fundó el primer laboratorio experimental en la Universidad de Leipzig. A este hecho se le considera el referente de la separación de esas dos importantes ramas.

Pese a todas las imprecisiones existen en la práctica dos momentos de referencia, las consecuencias para Europa de la Segunda Guerra  Mundial, 1939-1945, una especie de continuidad y a la vez de cambio de una historia bélica de ese continente, plagado de muerte y enfermedades. El otro elemento la post guerra y la llamada guerra fría, por cierto llena de acciones militares y la creación de la bomba atómica, entonces una especie de llave dominante en manos de Estados Unidos.

Ciudad japonesa de Nagasaki luego de la bomba atómica. Foto: Radio Angulo
Ciudad japonesa de Nagasaki luego de la bomba atómica. Foto: Radio Angulo

La 2 GM y la guerra psicológica

Cuando ya era palpable el triunfo de la antigua URSS sobre la Alemania nazi –y por tanto  casi al finalizar la guerra– el gobierno de Washington decide enviar tropas al viejo continente y desembarcar por Normandía, en el norte de la Francia ocupada. El 6 de junio de 1944, las fuerzas rusas estaban a las puertas del Reich fascista.

Ya en ese momento había muerto la mayoría de los 60 millones de personas víctimas de la guerra. Solo la URSS perdió alrededor de 30 millones y los norteamericanos, por su parte, 116  mil soldados.

Resulta de muy importante antecedente la presencia entre las tropas de los aliados que avanzaban desde Francia, el empleo por el mando norteamericano de grupos de operaciones especiales para la búsqueda y captura de cerebros para llevarlos a Estados Unidos, además del robo de riquezas. Así acopiaron a los científicos civiles y militares, los inventores de proyectos, como el del cohete nazi que estaba en periodo de prueba. También la concepción y los planes del desarrollo de la guerra psicológica que tanto aprovechó Hitler para engañar y confundir a la humanidad sobre sus verdaderas intenciones de convertir al mundo en un dominio fascista.

La presencia de Estados Unidos no transcurrió en vano

Fue suficiente para comprobar la significación de aquella victoria e influencia que se derivaba de ella para la Unión Soviética. Ni corto ni perezoso organizaría el Plan Marshall, acuñado como tabla de salvación para la debilitada y empobrecida Europa y calar hasta los huesos de los europeos.  Así surgió La OTAN una forma de colonización para Europa.

En los objetivos propuestos de la nueva guerra psicológica que se avecinaba serían suficientes alcanzar la búsqueda de mecanismos para apartar, debilitar y demonizar la influencia soviética, lo cual mantienen en sus planes hasta nuestros días.

En el conjuro de una guerra psicológica secreta, político diplomática y militar de los países de Europa del Este y los Estados Unidos enarbolaron la bandera anticomunista. Empujaron a las hordas fascistas contra la naciente revolución rusa, pensando en una destrucción mutua de tal magnitud, que sería fácil para ellos apoderarse de todo el botín. Pero la realidad fue más fuerte que la teoría.

La poderosa arma para doblegar voluntades recuerda el bloqueo a Leningrado. Pero en esa batalla se encontró con la fortaleza del trabajo político ideológico del Partido Comunista y de las tropas soviéticas en su resistencia.

Bloqueo a Leningrado, uno de los asedios más crueles de la II Guerra Mundial. Foto: Cubadebate
Bloqueo a Leningrado, uno de los asedios más crueles de la II Guerra Mundial. Foto: Cubadebate

La post guerra y la guerra psicológica

Ya en la post guerra vemos la continuación de la agresión fascista pero esta vez en beneficio de la hegemonía mundial del imperialismo norteamericano. Los estudiosos han observado rasgos comunes muy significativos, entre ellos la responsabilidad en este asunto de las altas instancias de gobierno.

Otros no menos importantes se refieren a la creación de un poderoso aparato para la planificación, organización y ejecución de las operaciones psicológicas en el empleo de cuantiosos recursos para vender, comprar y sembrar ideas. Y qué decir de la confusión o convencimiento de la moral y la captación de elementos corruptibles para provocar al adversario.

Imposible resultaría obviar la creación de organismos especializados, las conocidas ONG y actualmente las redes digitales, plagadas de una influencia directa con mensajes en las esferas de la educación, cultura, propaganda, prensa, academias, concursos, becas para postgrados — con grandes presupuestos del estado– que se multiplican dentro y fuera de Estados Unidos.

El principal objetivo, captar y comprar voluntades para la acción de la guerra psicológica tras la fachada de la libre expresión, los derechos humanos la democracia sin límite de acción ni respeto a las leyes nacionales. Todas muestran la ausencia de valores para obtener esos fines. Incluso se esconden en subvalores y atacan las raíces de la nacionalidad cubana, su cultura y sus símbolos patrios.

Sin lugar a dudas, Cuba ha sido y es un blanco de la guerra psicológica de las campañas anticubanas con  líneas de mensajes, dirigidas a desacreditar y desmontar el sistema político del país, al gobierno y a sus dirigentes políticos.

El propósito es claro, separar la realidad de los problemas internos del país y su dependencia con el férreo bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el vecino del norte y condenado por la comunidad internacional.

También los cubanos conocen en esta guerra psicológica de Washington los métodos de soborno, las provocaciones e intimidación con un despliegue, ahora en primer plano, la posibilidad de las nuevas tecnologías. Ya habían explotado el potencial de la prensa escrita, la radio, el cine y la televisión.

Con el acercamiento al tema damos pie a otros trabajos sobre esta guerra psicológica con nombre, apellido y numerosos por qué.

 

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