31 julio, 2021

Los pueblos quieren la paz

Desde las profundas y gélidas aguas de los polos hasta los áridos desiertos, los verdes valles y las megas ciudades nadie tiene entre sus planes sufrir una guerra nuclear y luego sus consecuencias: suficientes son ya los padecimientos causados por el hambre, las enfermedades y en el presente la pandemia del nuevo coronavirus.

Más de una amenaza

Desde las profundas y gélidas aguas de los polos hasta los áridos desiertos, los verdes valles y las megas ciudades nadie tiene entre sus planes sufrir una guerra nuclear y luego sus consecuencias: suficientes son ya los padecimientos causados por el hambre, las enfermedades y en el presente la pandemia del nuevo coronavirus.

En los últimos años y hasta hoy, sin embargo, sobre la humanidad ha colgado el péndulo de una guerra nuclear. Esta  amenaza expuesta en las doctrinas militares y las concepciones estratégicas imperialistas,se derivan de la galopante carrera armamentista y la lucha por la hegemonía mundial.

La tendencia se acentúa  por los resultados favorables que le diola Segunda Guerra Mundial a Estados Unidos, que emergió como gran potencia mundial y el fortalecimiento de la Unión Soviética, que cambió la correlación de fuerzas en el mundo.

Hay que contar también con el desarrollo de las tecnologías y el surgimiento de nuevos medios de combate.

Esta tesis conocida,  tiene su fundamentación en la reacción de Estados Unidos, que con el desembarco tardío en Normandía,  pretendió tomar ventaja de los resultados de la guerra. Con la falsa información de que sus tropas corrían peligro en Japón lanzó las bombas atómicas contra Hiroshima y Nagasaki, en agosto de 1945.

Ataques nucleares a las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki en 1945. Foto:RT
Ataques nucleares a las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki en 1945. Foto:RT

La historia lo recoge bien claro. Estados Unidos desarrolló el Proyecto Manhattan y fabricó, al menos, tres núcleos experimentales de uranio y plutonio, pesados y primitivos.Uno de ellos detonado en Nuevo México, a las 05:29 del 16 de julio de 1945, un arma de fusión de plutonio con 19 kilotones. Estamos hablando de la primera detonación nuclear producida por la especie humana.

Por ese crimen, cuyas consecuencias aún pagan muchos japoneses, cuando hablamos de contención, prudencia y acuerdos nucleares resulta de obligada decencia  recordar el origen  de ciertos  hechos, los mecanismos  norteamericanos  de propaganda al tratar de disfrazarse de ovejita inocente y agredida.

Ahora, la decisión del recién estrenado mandatario norteamericano Joe Biden, trae al presente el paso de Estados Unidos y Rusia  hacia la extensión por cinco años del tratado para el desarme nuclear «Solo podemos recibir con agrado la voluntad política de prolongar este documento», a pocos días de su expiración el 5 de febrero, dijo a los periodistas el portavoz de Vladimir Putin, Dmitri Peskov.

El vocero agregó, sin embargo, que la renovación del pacto dependerá de los «detalles de la propuesta», que deben ser estudiadas. La dirigida por Donald Trump, quería condicionar la renovación del tratado, divulgaron así la información diversos medios de prensa.

También saludó el hecho el Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, quien alentó a ambos países «a trabajar rápidamente para concluir el procedimiento necesario para esta prolongación del Tratado».

El antecedente está en que Donald Trump retiró a Estados Unidos de tres acuerdos internacionales esenciales: el del programa nuclear iraní, el tratado INF sobre los misiles terrestres de medio alcance y el tratado Open Skies (Cielos Abiertos) de verificación de movimientos militares.

Programa nuclear iraní. Foto: RT
Programa nuclear iraní. Foto: RT

El Tratado de Prohibición de las Armas Nucleares, negociado y aprobado en 2017 en Naciones Unidas, entró oficialmente en vigor este fin de semana tras ser ratificado por medio centenar de países, pero aún se enfrenta a la oposición de las potencias atómicas y de organizaciones como la OTAN. Claro, Washington está detrás de este patio trasero.

El documento incluye, además, procedimientos para que los países con armas nucleares que quieran sumarse declaren y destruyan sus arsenales, lo cual será muy difícil de ser testigo…Ya se sabe que son los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (EE.UU., Reino Unido, Francia, China y Rusia) y otros como  (Pakistán,Corea del Norte, la India e Israel).

Por su parte, el Secretario General de la ONU Antonio Guterres recordó que «las armas nucleares constituyen una amenaza creciente y el mundo debe adoptar medidas urgentes para eliminarlas y evitar las consecuencias catastróficas de su uso para la humanidad y el medio ambiente”.

En cuanto a Cuba, siempre ha sido  uno de los países impulsores del desarme y la paz, el  Comandante en Jefe Fidel Castro dedicó numerosas horas al debate y reflexión de estos temas no solo en el ámbito nacional sino con personalidades internacionales. También  propuso un debate en la sede de la ONU como forma de hacer conciencia en la humanidad ante el grave peligro existente, lo cual hasta por error puede desencadenarse. Solo basta una maletica con un botón en manos de untal …Trump

Vale recordar en la ocasión, cómo después de la Segunda Guerra Mundial el imperio norteamericano, asentado en su ambición hegemónica, ha desencadenado más de 100 guerras y conflictos armados, entre ellos  para reprimir la lucha de liberación nacional y las justas aspiraciones de independencia como son los casos de  Vietnam, Cuba, Panamá, Nicaragua y otros.

Imposible olvidar los casos en el Medio Oriente, así como para apoyar las agresiones de Israel contra los estados árabes y las agresiones del apartheid contra Angola. Podríamos decir que la guerra se ha vuelto algo habitual en este planeta lo mismo con una amenaza atómica que convencional.

Queda aún un gran trecho por andar.

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