20 septiembre, 2021

Las redes sociales: no un juego de niños

Es noticia sobre redes sociales que familias, asociaciones educativas, tecnológicas e infantiles y organizaciones de derechos digitales, encabezados por la Campaña por una Infancia sin Comerciales (CCFC, por sus siglas en inglés) han frustrado las intenciones de la empresa Facebook de lanzar una versión para niños menores de 13 años de la aplicación Instagram, con el objetivo de que los más jóvenes pueden interactuar y compartir fotos y videos de manera segura.

La carta de protesta dirigida al dueño de Facebook, Mark Zuckerberg, alega que si bien la versión actual de Instagram no es positiva para el uso de los menores y que algo debe hacerse para proteger a los millones de niños que han mentido sobre su edad para crearse una cuenta, una versión de la misma no es el remedio adecuado y continuaría constituyendo un riesgo para estos usuarios.

La CCFC es una organización sin ánimo de lucro que busca terminar con el mercadeo dirigido a niños y se encarga de divulgar sus efectos negativos, y en esta ocasión, fue secundada por otras 35 instituciones y personalidades, entre estas, los creadores del documental The Social Dilemma, y grupos activistas de países como Ghana, Canadá, Australia y Sudáfrica.

Según el portal Buzzfeed, —que durante el pasado mes de marzo filtró los trabajos preliminares del proyecto—, la razón que ofrece la multimillonaria compañía es la de mejorar los protocolos y algoritmos de seguridad de su “hermana mayor”, de forma que no se cuelen menores y se reduzca el riesgo de interacciones no deseadas entre adultos e infantes, del mismo modo que hizo con la versión junior de Messenger, Messenger Kids.

“En los años de la escuela primaria y secundaria, los niños experimentan un increíble crecimiento en sus competencias sociales, su pensamiento abstracto y su sentido del yo. Encontrar salidas para expresarse y conectarse con sus compañeros se vuelve especialmente importante. Nos preocupa que una propuesta de Instagram para niños se aproveche de estos rápidos cambios de desarrollo”, expresa la carta enviada a Zuckerberg.

En el artículo Instagram para niños y cigarrillos de chocolate publicado por el portal especializado en tecnología, MuyComputer, explica que para Facebook “los usuarios más jóvenes son su asignatura pendiente, no terminan de conectar con las generaciones más jóvenes y ven en ello un enorme nicho de crecimiento”. Más adelante, su autor David Salces expresa que como tal esta iniciativa no cumple con ninguna necesidad vital para el desarrollo social ni creativo de los niños “sino el mismo anhelo «de ser mayor» que tenía yo, cuando era niño, y compraba cigarrillos de chocolate”.

Por otro lado, señala la carta un tema urgente para toda la comunidad digital: la recopilación y uso de los datos personales de los usuarios por parte de la compañía para fines ajenos a los que fueron entregados. De ahí que la CCFC lo denuncia como “las características manipuladoras y explotadoras de la plataforma”.

La red social Instagram ha sido diana de críticas por parte de la CCFC en ocasiones anteriores, entre otros motivos por someter a sus usuarios (en especial a los adolescentes) a constante exposición de modelos de belleza y estilos de vida artificiales, y explotar el miedo de los jóvenes a perderse algo, de ahí que los induce asiduamente a revisar sus muros de contenido:

“Cada vez son más las investigaciones que demuestran que el uso excesivo de dispositivos digitales y medios sociales es perjudicial para los adolescentes. Instagram, en particular, se aprovecha del miedo de los jóvenes a perderse algo y del deseo de aprobación por parte de sus compañeros para animar a los niños a usarlos”.

En la misiva, los firmantes citan resultados de múltiples estudios que demuestran que la exposición continuada a pantallas y a las redes sociales está directamente relacionado con una serie de riesgos para los niños y adolescentes como obesidad, menor bienestar psicológico, disminución de la felicidad y calidad del sueño, aumento del riesgo de depresión y hasta con el suicidio juvenil. Asimismo, de acuerdo al Centro de Investigaciones Pew, el 59% de los adolescentes se ha sentido intimidado en las redes sociales.

Sin dejar de mencionar que según Consejo Nacional para Niños Desaparecidos y Explotados (Ncmec, por sus siglas en inglés) solo en 2020, en Facebook e Instagram, se reportaron 21 millones de imágenes de abuso sexual infantil; dato que le añade más leña al fuego pues informa el diario español El País que Instagram ha sido acusado de no saber responder a los informes de explotación sexual de menores de manera oportuna mientras el aumento en el tiempo de pantalla debido a la pandemia ha aumentado aún más el riesgo de estos daños.

En el artículo Instagram para niños… respecto a esta discusión sobre lo apropiado o no de una versión para menores de la rederida red social, expresa:

“(…) Instagram me gusta. Me gusta bastante. Aún siendo consciente de sus sombras, en general me parece un servicio bastante más amable que otras redes sociales. Por ejemplo, la presencia de odio está mucho más controlada que en Twitter. (…) Ahora bien, también me gustan los vinos del prepirineo aragonés, pero no por ello compartiría una copa con un niño de 10 años. Con un Instagram para niños me ocurre exactamente lo mismo”.

Hasta el día de hoy ni la compañía ni el propio Zuckerber se han pronunciado.

 

 

 

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