La protección de datos personales, un derecho humano (+Infografía)

Constituye un reto en la actualidad delimitar qué esferas de la vida cotidiana aún no están marcadas por Internet, las redes sociales y las nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs). Su uso, consumo e influencia en la política, la ciudadanía, la cultura, los medios de comunicación tradicionales… constituyen temas de interés por parte investigadores y estudiosos de todas las ramas de las ciencias sociales.

A través de estos se llevan a cabo procesos claves para el desarrollo de la sociedad: desde campañas electorales, el comercio electrónico, la comunicación a todos los niveles, hasta la concepción y promulgación de las bellas artes. No están del todo desacertados los que filosóficamente esgrimen que quien no tiene presencia online, no existe.

Sin embargo, con el avance en la infraestructura de redes y facilidades de acceso, los cibernautas se ven sujetos a las cláusulas y condiciones que estas plataformas de servicios e intercambio de datos imponen.  Como usuarios desconocemos, la mayoría de las veces, la ruta que sigue la información brindada hacia su destino, en qué puntos intermedios se almacenan temporalmente y quién puede acceder a ellos, copiarlos, modificarlos y utilizarlos para otra finalidad diferente a la que fueron entregados.

“A nuestro alrededor merodea permanentemente un Big Brother que quiere saberlo todo de cada uno de nosotros”, explica el politólogo franco español, Ignacio Ramonet, en su libro La Era de la vigilancia, referente a la constante supervisión a la que está sometida la ciudadanía por parte de entes suprasociales (Gobiernos, instituciones y órganos de la ley) con el supuesto objetivo de preservar el orden y mantenerla a salvo.

No obstante, enfatiza, que sin que la mayoría de los usuarios se haya dado cuenta, Internet se ha centralizado en torno a algunas empresas gigantes que lo monopolizan y de las que ya casi no se puede prescindir, más directamente: Google, Microsoft, Facebook, Yahoo!, Wikimedia y Amazon, reconocidas como las que dominan Internet.

“El modelo económico de publicidad-contra-gratuidad crearía un peligroso fenómeno porque los anunciantes tienen interés en trabajar con los más grandes, aquellos que tienen más audiencia (…) la gratuidad conlleva una centralización tal de Internet que, poco a poco, el control se vuelve más fuerte y la vigilancia se generaliza,” advierte Ramonet.

El riesgo no reside únicamente en el tratamiento de datos que realizan estas compañías, sino también en la propia ingenuidad de las personas que difunden su información personal de manera desmedida dejando al descubierto su vida personal e incluso aquellos que publican información ajena sin consentimiento.

De ahí que más que nunca se torna urgente visibilizar, ahondar y defender la protección de la privacidad y seguridad de la información personal, principalmente en la web. No sin razón, cada 28 de enero se celebra el Día de la Protección de Datos Personales, a raíz de la firma de la Convención para la protección de los individuos con respecto al procesamiento automático de datos personales por el Consejo de Europa en 1981 y desde entonces ha sido ratificado cinco veces, incluyendo países fuera del continente como Uruguay y México.

El cuidado de datos personales en Cuba, un reto en construcción 

En el contexto de Iberoamérica, la situación del ordenamiento jurídico para la protección de datos personales resulta contradictoria. Si bien un gran número de naciones reconoce el carácter fundamental del derecho a salvaguardar esa información, por otra parte, su marco jurídico resulta insuficiente para su desarrollo y de acuerdo con los estándares internacionales, específicamente con la Directiva 95/46 del Parlamento Europeo y del Consejo de 1995, relativa a la protección de las personas físicas en lo que respecta al tratamiento de datos personales y a la libre circulación de estos datos.

Cuba no se encuentra entre estos países. No obstante, también se reconoce la necesidad real de cuidar a la ciudadanía ante el acecho digital de estas grandes corporaciones. En paralelo con el proceso de informatización de la sociedad se crean y perfeccionan mecanismos legales que respalden la seguridad de sus usuarios.

De hecho, desde el preámbulo constitucional se hace referencia a ello: “Yo quiero que la ley primera de nuestra República sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre”. En la publicación científica La protección de los datos personales en Cuba desde la legislación vigente, las investigadoras Zahira Ojeda y Yarina Amoroso Hernández explican que el binomio culto-dignidad plena en este precepto del Apóstol, por cuanto implica el principio valor-dignidad, más que como ejercicio retórico como una exigencia de veneración.

Además, desde la Constitución de 1976 se identifican indicios del cuidado y respeto a la privacidad de la información personal de las personas naturales en el artículo 56: “El domicilio es inviolable. Nadie puede penetrar en el ajeno contra la voluntad del morador, salvo en los casos previstos por la ley”; y el 57: “La correspondencia es inviolable. Solo puede ser ocupada, abierta y examinada en los casos previstos por la ley. Se guardará secreto de los asuntos ajenos al hecho que motivare el examen”.

No obstante, acotan que debido al contexto histórico en el que fue concebida y aprobada esta Carta Magna al referirse al tipo de comunicaciones, solo señala “el respeto a las cablegráficas, telegráficas y telefónicas”.

En cambio, en la actual Ley de leyes de la República (aprobada en 2019) sí contempla la necesidad de la protección de datos personales. Específicamente, en el artículo 48 del Capítulo II se dispone que: «Todas las personas tienen derecho a que se les respete su intimidad personal y familiar, su propia imagen y voz, su honor e identidad personal”.

Yarina Amoroso, presidenta de la Sociedad Cubana de Derecho e Informática de la Unión Nacional de Juristas de Cuba, en entrevista con Cubahora, comentaba que el Derecho de Protección de Datos en el país, está sujeto a desarrollarse en virtud de una reserva legislativa. Aun así, estudiosos coinciden que aparejado al reconocimiento constitucional es necesario fortalecer, implementar y perfeccionar cuerpos legales y de ciberseguridad que abarquen tanto la esfera institucional como la ciudadana.

Desde la institucionalidad, “el Ministerio de Comunicaciones es el organismo encargado de proponer, y una vez aprobada, dirigir y controlar la política del Estado y el Gobierno para el Sistema Único de Comunicaciones del País, que comprende las telecomunicaciones, la informática, las radiocomunicaciones, los servicios postales, la automática para los sistemas de comunicaciones, la gestión del espectro radioeléctrico y el aseguramiento técnico y de soporte, asegurando, desde tiempo de paz, la infraestructura y los servicios para la seguridad y la defensa nacional”, según se establece en la Misión publicada en su sitio web oficial.

De manera general, lo preceptuado tanto en la Constitución vigente como en el sistema legislativo y regulatorio advierten un régimen de protección de la privacidad de la información que alcanza, en algunas de sus partes, a la práctica jurídica que define la protección de datos. No obstante, los referentes constitucionales y legales evidencian una regulación limitada y están más enfocados a la salvaguarda del patrimonio estatal y en menor medida apunta hacia el amparo de los datos de las personas que tributan al respeto a su privacidad.

De ahí que en la medida en que se desarrolle la infraestructura en TIC y la implementación cada vez mayor de los servicios ciudadanos y del gobierno en línea, sea necesaria la configuración del derecho a la protección de datos personales en el contexto cubano y su articulación para la coordinación desde el derecho de un ordenamiento jurídico en este sentido.

Crear conciencia y responsabilidad en torno a nuestra privacidad e identidad

Al margen de los mecanismos y cuerpos legales, se torna necesario adquirir y fomentar conciencia en torno a la protección de los datos personales en una sociedad global cada vez más interconectada. En medio de este escenario, algunos consejos:

¡Ojo! La solución no es satanizar Internet y las redes sociales. La alfabetización digital es también una tarea vigente por parte de los medios de comunicación a favor del desarrollo de la sociedad.

La filosa hoja de bisturí sirve para cortar la carne humana. En una pelea puede malherir y hasta matar a una persona, pero bien empleada en una operación quirúrgica puede salvar una vida. Todo se reduce al correcto empleo de esta; lo mismo sucede con la web y sus herramientas.

Vivamos en el ciberespacio con la misma cautela que vivimos en la vida pública.

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