4 diciembre, 2021

La Ley Helms-Burton o la añoranza por la Enmienda Platt

Desde su aprobación en 1996, la llamada «Ley para la libertad y la solidaridad democrática cubana», atempera a las circunstancias actuales las intenciones anexionistas que siempre ha tenido el imperio sobre Cuba.

Desde su aprobación en 1996, la llamada "Ley para la libertad y la solidaridad democrática cubana", atempera a las circunstancias actuales las intenciones anexionistas que siempre ha tenido el imperio sobre Cuba.

Desde su aprobación en 1996, la llamada "Ley para la libertad y la solidaridad democrática cubana", atempera a las circunstancias actuales las intenciones anexionistas que siempre ha tenido el imperio sobre Cuba.

La Enmienda Platt

Los Estados Unidos de América siempre ha buscado un modo para adueñarse de Cuba. El 28 de abril de 1823, el entonces secretario de Estado norteamericano John Quincy Adams, luego presidente de los Estados Unidos, lanzó el término del fatalismo geográfico con su doctrina de la «fruta madura» o «espera paciente¨.

El 25 de febrero de 1901 el Comité de Asuntos Cubanos del senado norteamericano aprobó una Ley inaceptable para los cubanos que habían luchado durante 30 años por independizar a Cuba de España.
El 25 de febrero de 1901 el Comité de Asuntos Cubanos del senado norteamericano aprobó una Ley inaceptable para los cubanos que habían luchado durante 30 años por independizar a Cuba de España.

El oportunismo del naciente imperio estadounidense se puso de manifiesto en su intervención en la guerra hispano-cubana. No es ocioso señalar que el pretexto utilizado por Washington para su intervención, la voladura del acorazado Maine, es la primera operación de ¨bandera falsa ¨ en la historia del Hemisferio Occidental.
Tras la imposibilidad de anexarse la Isla por las tradiciones libertarias de su pueblo, Estados Unidos elaboró un mecanismo de dominación, surgía así la Enmienda Platt.

La normativa era un apéndice al proyecto de Ley de los Presupuestos del Ejército aprobado por el Congreso de Estados Unidos e impuesto como parte del texto de la Constitución de 1901, bajo la amenaza de que si no la aceptaba, Cuba seguiría ocupada militarmente.

El Tratado de Reciprocidad Comercial

El 24 de agosto de 1934 la Enmienda Platt es sustituida por un Tratado de Reciprocidad Comercial. El nuevo pacto reforzó la dependencia económica cubana a la administración de Washington. Según el nuevo tratado Cuba garantizaba la rebaja arancelaria entre el 35, 40, 50 y 60 % a los 400 productos norteamericanos mientras que, los productos que Cuba vendía a los Estados Unidos sólo recibían una rebaja del 20 % y por si eso fuera poco, los productos cubanos tenían una entrada restringida en el mercado norteamericano. En una palabra, al igual que en el Tratado de 1903, no había nada de reciprocidad ya que todos los beneficios estaban para los productos norteamericanos.

La Ley Helms- Burton

El proyecto legislativo fue aprobado en 1996 bajo el nombre de «Ley para la libertad y la solidaridad democrática cubana». Contempla la internacionalización del bloqueo; la negativa de créditos y ayuda financiera a países y organizaciones que favorezcan o promuevan la cooperación con Cuba; dificultando la inversión extranjera en la isla.

En 1996, durante la administración demócrata de William Clinton se firmó la Ley Helms-Burton
En 1996, durante la administración demócrata de William Clinton se firmó la Ley Helms-Burton
Título I: Las decisiones ejecutivas pasan a ser ley

La Helms-Burton tiene cuatro Capítulos o Títulos. El Primero convierte en Ley todas las medidas, que hasta entonces eran decisiones ejecutivas y conforman el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto a Cuba y lo amplían y tratan de extenderlo por todo el planeta. La infame política, así codificada, sólo podría ser eliminada por una decisión de ambas Cámaras del Congreso.

Título II: ¨El período de transición” o un procónsul para Cuba

El Segundo describe, con cierto nivel de detalle, lo que ocurriría a partir de la hipotética derrota de la Revolución cubana como consecuencia de la guerra económica. Habría lo que llaman “período de transición” durante el cual se produciría el desmantelamiento de todas las instituciones de la sociedad cubana y el país quedaría bajo total dominio norteamericano.  El proceso estaría dirigido por un funcionario norteamericano designado por el Presidente de Estados Unidos al que la Ley pudorosamente denomina Coordinador para la transición en Cuba.

A todo lo largo del Título II se insiste que para la eliminación del Bloqueo y las futuras relaciones con una supuesta Cuba post-revolucionaria una condición indispensable será la devolución de sus propiedades a quienes las perdieron el primero de enero de 1959.

Con el Título I y el Título II, la Helms-Burton es un texto que pisotea el Derecho Internacional de punta acabo. Su carácter extraterritorial es más que obvio pues el archipiélago cubano no forma parte del territorio bajo la jurisdicción de Washington.

Título III: Demandas ante tribunales estadounidense

En adición a lo antes expuesto la Helms-Burton agregó un Título III que establece la posibilidad de promover acciones legales ante tribunales norteamericanos contra empresas o personas que usen de cualquier modo propiedades reclamadas por quienes eran sus dueños o sus descendientes.

Título IV: Negar visado a empresarios

El Título IV, aplicado ya en varias ocasiones, niega el visado para entrar a Estados Unidos a empresarios y a sus familiares que utilicen propiedades objeto de reclamación. Desde su aprobación en 1996, la Ley Helms-Burton tiene como principal objetivo convertirse en un mecanismo de dominación de Cuba. Atempera a las circunstancias actuales las intenciones anexionistas que siempre ha tenido el imperio sobre Cuba.

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