18 junio, 2021

La intervención sanitaria anti COVID-19 avanza en La Habana

Actualmente el estudio de intervención sanitaria en la capital tiene lugar en los municipios de Habana del Este, Regla, Guanabacoa, y San Miguel del Padrón, al tiempo que nuevos territorios se incorporarán el próximo 25 de mayo.

Dayami Suarez, una enfermera cubana residente en el reparto de Alamar, a las afueras de la capital, ha visto su rutina transformada luego de que el consultorio donde labora fuera habilitado como centro vacunatorio contra la COVID-19.

Esto es parte de un estudio de intervención sanitaria con los candidatos vacunales de producción nacional Soberana 02 y Abdala, actualmente en fase 3 de ensayos clínicos.

La cubana de 48 años comienza a trabajar al filo de las 8 de la mañana, poco después que las dosis de vacunas para la jornada son traídas desde el cercano policlínico 13 de marzo donde se mantienen guardadas a las temperaturas requeridas.

Suarez comentó que, desde el inicio de la primera etapa de la intervención sanitaria en La Habana el 12 de mayo, en su consultorio se administran alrededor de unas 100 dosis en cada jornada, lo que demanda un esfuerzo extra de los trabajadores de la salud.

“Llevo trabajando aquí más de veinte años. Por ese motivo, no solo estoy vacunando a mis pacientes sino a mis vecinos, gente muy cercana para mí”, aseveró mientras aguardaba para administrar una nueva dosis de Abdala.

Actualmente el estudio de intervención sanitaria en la capital tiene lugar en los municipios de Habana del Este, Regla, Guanabacoa, y San Miguel del Padrón, al tiempo que nuevos territorios se incorporarán el próximo 25 de mayo.

La Habana, el epicentro de la pandemia en Cuba, ha visto el mayor incremento de casos, hospitalizaciones y muertes a causa de la COVID-19 desde la detección de los primeros casos de coronavirus en marzo de 2020.

Llegando por sus pies, con apoyo de bastón o sostenidos de los hombros de sus hijos o nietos, en Alamar, las personas mayores de sesenta asisten a los vacunatorios para recibir la primera dosis de Abdala.

Entre ellos se encuentra Carmen Coello, una cubana de 62 años, quien trabaja como custodio en un centro educacional de la propia comunidad.

“Estoy muy contenta, esto era algo que estábamos esperando. Me siento protegida, y sé que así mis nietos y mi familia van a estar más protegidos también”, comentó a Canal Caribe segundos después de recibir la vacuna.

A la entrada del centro vacunatorio la estomatóloga Amanda Fernández chequea la temperatura de los pacientes, a quienes les pregunta sobre tratamientos médicos a los que puedan estar expuestos.

Ella considera que este estudio de intervención puede contribuir a mejorar la situación epidemiológica de la capital cubana y disminuir el número de casos diarios positivos a la COVID-19.

“Trabajamos todos los días. Esto es muy positivo,” dijo mientras le tomaba la tensión arterial a una persona que aguardaba para ser inoculado con Abdala.

Mientras algunos esperan para ser vacunados, otros leen periódicos o libros en el área habilitada para monitorear posibles reacciones adversas relacionados con los candidatos vacunales cubanos.

“Tengo la presión un poquito alta, pero va a estar bien. Estoy feliz y agradecida”, comentó Ana Frometa, una cubana de 84 años mientras era asistida por su hija.

En cada centro vacunatorio; laboran doctores, enfermeras, voluntarios y estudiantes de Ciencias Médicas, quienes concluyen su trabajo cerca de las seis de la tarde.

La doctora Talía Llanus se graduó hace dos años, y sabe que el esfuerzo que se realiza en su consultorio del médico de la familia, no será en vano.“Me toca vivir este momento histórico que considero una gran responsabilidad. Me siento orgullosa de la tarea que estoy haciendo y gracias a la ayuda de la comunidad todo está saliendo bien.

Estamos saliendo adelante”, agregó.

 

 

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