El 8 de septiembre de 1987 durante una reunión con el Buró Nacional de la Unión de Jóvenes Comunistas Fidel Castro propuso “crear 32 Joven Club para ver qué pasaba para que las personas conocieran y aprendieran programas de computación”.
Una idea que tuvo como semilla la acogida de una exposición organizada por las Brigadas Técnicas Juveniles (BTJ) en el verano de ese año en el capitalino Pabellón Cuba a la que más de 35 mil visitantes de todas las edades fueron a tocar por primera vez un teclado inteligente con sus propias manos.
En aquel encuentro sentenció Fidel: Joven Club de fábrica, de las instituciones y el Joven Club debe ser popular, porque estos son los que están allí al lado de los vecinos, este es el médico de la familia, la computadora de la familia cubana.
Entre 1987 y 1989 se llegó a la cifra de 32 instalaciones. En marzo de 1991 se creó el centro más grande que es el actual Palacio Central en el antiguo Mercado Centro de La Habana. En el 2001 se llega a las 300 instalaciones en todo el país. En el 2006 se inaugura el Joven Club 600, momento en que se llegó a tener como mínimo dos JCCE por municipio en todo el país. Hoy se dispone de 614 instalaciones, 138 en poblados rurales, 39 en regiones montañosas, 10 en alianza con otras entidades y 12 soportados en automóviles.
En 30 años han logrado más de 4,5 millones de graduados. En sus aulas han encontrado un espacio todo tipo de personas, niños, niñas, personas con discapacidad, los miembros de la tercera edad que han encontrado un nuevo modo de asociarse en los llamados jeroclub.
Fidel planteaba siempre que la sociedad que no se prepara para el uso de la computación estaba liquidada y la labor de los JCCE era una labor educativa de gran importancia para el propio desarrollo del país.
Al visitar al Joven Club Artemisa II el 23 de noviembre de 2001 escribió en el libro de visitantes: Más que un Joven Club he visto un telescopio con el que se puede escrutar el infinito universo de un futuro para la Patria y para el mundo. Pocas veces se juntan tantas personas entusiastas y valiosas como las que aquí he visto. Sin embargo, no albergo la menor duda de que es simplemente una muestra de nuestros 300 Joven Club.