20 junio, 2021

Israel en Medio Oriente ¿Ayer, hoy y…?

Una vez más las noticias desde el Medio Oriente informan de incrementos de ataques israelíes contra el pueblo palestino. Pudiera decirse que es más de lo mismo si no se tratara en su mayoría de la muerte de jóvenes,  niños, heridos, desplazados, encarcelados. Crímenes calificados de lesa humanidad.

Una vez más las noticias desde el Medio Oriente informan de incrementos de ataques israelíes contra el pueblo palestino. Pudiera decirse que es más de lo mismo si no se tratara en su mayoría de la muerte de jóvenes,  niños, heridos, desplazados, encarcelados. Crímenes calificados de lesa humanidad.

Las cartas credenciales ya habían sido presentadas con igual propósito en 1948  cuando Israel arrasó la aldea en Deir Yassin, precisamente en los momentos  de la declaración en Naciones Unidas de la creación del estado de Israel. Fue una señal nefasta para los palestinos al mostrarse las intenciones del fascismo sionista. Parecería increíble esa acción por parte de un pueblo, víctima del odio de Hitler pero es real.

Había concluido la Segunda Guerra Mundial. Todas las partes estaban de acuerdo. El fascismo aniquiló a millones de judíos, y  de muchas otras nacionalidades, sobre todo en Europa. En la URSS perdieron la vida cerca de 30 millones de personas.

Observemos como de inmediato, en el propio 1948,  los diversos grupos terroristas, el Irgún o la propia Haganá  forzaron el  éxodo de la población palestina hacia otras zonas,​ en medio de una guerra intermitente a pesar de varias treguas promovidas por la ONU.

Agresión israelí 1948. Foto: Hispantv
Agresión israelí 1948. Foto: Hispantv

Ya entonces  Israel se anexionó un 26 por ciento adicional del antiguo Mandato británico, mientras que Egipto ocupó la Franja de Gaza. Transjordania asimiló  Cisjordania y Jerusalén Este y se refundó  el país con el nombre de Jordania, en la parte destinada por la ONU al Estado árabe-palestino.

Pero Israel –siempre inconforme— y mostrando su lado oscuro lanzaba en 1967 una ofensiva en la región y ocupaba en los 6 días que duró la guerra, la Franja de Gaza, Cisjordania, Jerusalén Este, y las alturas sirias del Golán. Más de dos tercios de la población civil árabe palestina, unas 750.000 personas, fueron obligadas a desplazarse  entonces a la Franja de Gaza y a Cisjordania, y a otros países árabes vecinos, como Líbano, Siria o Jordania, el origen del consabido problema de los refugiados palestinos que llega hasta hoy.

El interés israelí por ocupar toda la ciudad de Jerusalén ha sido al igual una constante. Con una situación compleja desde el punto de vista interno, el gobierno de Tel Aviv pretende obtener una posición ventajosa  frente a la ciudad de Jerusalén oriental, una ambición reforzada luego que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reconociera a Jerusalén como la capital de Israel.

Todo pese a la resolución 242 de la ONU sobre  el «retiro de las fuerzas armadas israelíes de los territorios que ocuparon durante el reciente conflicto» y «terminación de todas las situaciones de beligerancia o alegaciones de su existencia, y respeto y reconocimiento de la soberanía, integridad territorial e independencia política de todos los Estados de la zona y de su derecho a vivir en paz dentro de fronteras seguras y reconocidas y libres de amenaza o actos de fuerza».

Después de esa época han tenido lugar otras contiendas la Guerra de Yom Kipur, Guerra del Ramadán o Guerra de Octubre y  la invasión a El Líbano  hasta atacar a Beirut en 1982.

En marzo de 1978, sin escrúpulo alguno, las fuerzas aéreas y navales israelíes realizaban vuelos rasantes, ataques navales y bombardeos aéreos  en poblaciones y ciudades fronterizas libanesas –incluida Beirut- con el consabido saldo de muertes y destrucciones,  en busca de los palestinos…

Destrucciones en el Sur. Foto cortesía de la autora.
Destrucciones en el Sur. Foto cortesía de la autora.
Juguetes bomba. Foto cortesía de la autora
Juguetes bomba. Foto cortesía de la autora

 

Tres brigadas bien equipadas y preparadas invadieron con sus tanques unos mil kilómetros cuadrados del sur libanés, hasta el río Litani y establecieron una zona de control. Los periodistas acreditados en el Líbano en ese momento fuimos testigos de los ataques, destrucciones y la presencia militar israelí.

La periodista Irma Cáceres, detrás de ella un tanque israelí. Fotos cortesía de la autora.
La periodista Irma Cáceres, detrás de ella un tanque israelí. Fotos cortesía de la autora.

Pero y ahora, en estos momentos, ¿qué está pasando en esa región tan codiciada por sus riquezas e historia?

Entonces, se justifica o no que digamos ISRAEL EN MEDIO ORIENTE  ¿AYER, HOY Y…?

Siempre hay una justificación, un pretexto para el hijo pródigo del imperio norteamericano. Israel siempre ha sido la punta de lanza para las pretensiones y penetraciones  estadounidenses  en el Medio Oriente y tambien  en África, donde jugó su papel en apoyo al régimen del apartheid en Sudáfrica, en asuntos tales como la energía nuclear.

La prepotencia es evidente. El presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmoud Abbas, expresaba: «El brutal asalto de las fuerzas de ocupación israelíes a los fieles en la sagrada mezquita Al Aqsa y su explanada es un nuevo desafío para la comunidad internacional».

Y vale la pena recordar las características de Jerusalén Oriental. Allí  se asienta la ciudad vieja, donde se ubican algunos de los lugares religiosos más sagrados del mundo, la Cúpula de la Roca y la propia mezquita de Al Aqsa de los musulmanes, el Monte del Templo y el Muro de las Lamentaciones  de la religión judía y el Santo Sepulcro de la religión cristiana.

En el caso de La mezquita de Al-Aqsa, parte del complejo religioso de la Explanada de las Mezquitas de la Ciudad Santa de Jerusalén fue inaugurada en el año 705 d,C, su arquitectura islámica y sitio para los devotos del islam.

La mezquita de Al-Aqsa. Foto: RT
La mezquita de Al-Aqsa. Foto: RT

Este antecedente imposible soslayarlo, el ex presidente Donald Trump anunció en enero de 2020 un plan para Palestina (al cual llamó Acuerdo del siglo), que exige la incorporación a Israel de los asentamientos ilegales de colonos en Cisjordania, incluida Jerusalén.

Ahora algunos analistas coinciden en  que el actual mandatario Joe Biden  pretende buscar una relación más equilibrada con los palestinos y esto podría poner cierta tensión en los vínculos entre Washington y Tel Aviv, lo cual sin embargo pareciera difícil.

Pero sí es un buen momento para tensar la cuerda y luego aparecer el gran pacificar  del nuevo ocupante de la Casa Blanca.

Nada, que toda esta guerra de exterminio masivo del pueblo palestino  viene de muy lejos y está respaldada para los sionistas en un documento religioso sobre la pertenencia de toda la tierra palestina.

 

Ni que decir del llamado milagro israelí pues debe tenerse en cuenta que ellos, en tanto que inmigrantes,  partieron con diversa preparación,  en su mayoría de países desarrollados de Europa. Además,  debe estar siempre presente  el apoyo y contubernio entre el lobby judío, las finanzas y gobiernos de  Estados Unidos…

Llama la atención  el beneplácito de Washington  frente al poderío nuclear de Israel y su posición crítica por Irán y otros países ante el uso de esa energía.

 

Una madeja política muy compleja cuando se unen la historia, la cultura, la religión, las inmensas riquezas y la  posición  geográfica, ambicionadas hoy al igual que hace miles de años.

¿Qué queda entonces para el noble pueblo palestino? Como siempre ha hecho, resistir heroicamente y lograr la imprescindible solidaridad de toda la humanidad  hasta que la justicia se haga realidad.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *