En el corazón de la provincia de Pinar del Río, la tradición tabacalera se encuentra con la innovación. En el municipio de San Luis, dos hermanos han decidido mirar al sol para asegurar el futuro de sus cosechas.

Yanosky y Yasiel Hernández Escobar, productores de la Cooperativa de Créditos y Servicios Ramón López Peña, de Pinar del Río, no solo apuestan por el crecimiento en áreas, sino por la eficiencia en el riego.
La Empresa de Acopio y Beneficio del Tabaco San Luis apoya sus proyectos.
La clave de su apuesta: la energía solar. Estos hermanos han invertido en dos sistemas fotovoltaicos —uno de ellos móvil— que garantizan el riego constante para el preciado tabaco de sol ensartado, demostrando que el detalle y la pasión también se miden en sostenibilidad.
“Mi hermano y yo nos dimos a la tarea de pedir apoyo a la empresa que nos representa y a raíz de eso hemos obtenido dos formas de riego con energía, uno de pozo profundo y otro móvil solar”, comenta Yanosky.
“Esto nos ha permitido asegurar el agua en los momentos críticos, ahorrando combustible y siendo más independientes. Es una inversión para la durabilidad del cultivo. En nuestro caso, ponemos uno en una laguna que la tenemos cerca y el otro en un río, y por gravedad hacemos el bombeo y vamos moviendo el sistema de acuerdo a las siembras”, explica Yasiel.
“También compramos por asignación de la empresa dos triciclos y dos motorinas que usamos para trasladar a los trabajadores y el propio tabaco. Es un gasto, pero es tan beneficioso que con el tiempo te das cuenta de que es lo mejor que se ha inventado», confirma el primero de los hermanos.

En una campaña tabacalera que busca resultados superiores en rendimiento y calidad, la iniciativa de los hermanos Escobar asegura otras producciones.
“Ha sido perfecto —comenta Yasiel— tanto para el tabaco como para las viviendas de nosotros, la crianza de puercos, lo hemos utilizado en todo”.
Yanoaky les recomienda a los demás campesinos que “no tengan miedo hacer esa inversión porque es muy importante para la familia, la comunidad, para todo”.
En septiembre de 2025, los hermanos perdieron 90 canteros de semilleros y por eso ahora reorganizaron y continúan el período de siembra hasta el cierre de febrero con 15 hectáreas.
“Teníamos la zafra bien enredada y gracias a eso hemos podido recuperar todo, es increíble el cambio que hemos tenido, se nota en la tierra a solo cuarenta días de instalados, y el tabaco se ve inmenso. Debemos llegar a las veinte toneladas de tabaco”, asegura Yanosky, quien coordina el trabajo por los dos.
“El tabaco en la escogida tiene memoria —refiere Yasiel—, lo que hagamos mal en el campo ahí sale, la falta de riego, la mala manipulación, esto ha sido una bendición”.

Yanosky y Yasiel representan a esos nuevos campesinos cubanos que, sin perder la pasión por la tierra, miran hacia las energías limpias para escribir los próximos capítulos de la historia tabacalera de Vueltabajo.
Lo demuestran en San Luis, donde ni el bloqueo apaga la luz del tabaco cubano.
