28 enero, 2022

Grave situación humanitaria en frontera Greco-Turca

La situación humanitaria en la frontera entre Turquía y Grecia empeora por día bajo los ojos de la comunidad internacional, y sin soluciones concretas hasta el momento.

La situación humanitaria en la frontera entre Turquía y Grecia empeora por día bajo los ojos de la comunidad internacional, y sin soluciones concretas hasta el momento.

La situación humanitaria en la frontera entre Turquía y Grecia empeora por día bajo los ojos de la comunidad internacional, y sin soluciones concretas hasta el momento.

La situación humanitaria en la frontera entre Turquía y Grecia empeora por día bajo los ojos de la comunidad internacional, y sin soluciones concretas hasta el momento. Tras el anuncio del presidente turco de que abriría sus fronteras para todo migrante que quiera llegar a la Union Europea, 10 mil refugiados se acercan a la frontera norte de Turquía aunque las puertas no están realmente abiertas.

El propósito es llegar a Grecia, miembro de la Union Europea. Grecia está haciendo todo lo posible para evitar que pasen los refugiados, Turquía acusa a Atenas de agredir a los migrantes con gases lacrimógenos, y balas de goma. Mientras tanto, miles de migrantes sufren el invierno, la falta de comida, y las condiciones que suponen vivir en condiciones de irregularidad migratoria.

¿Cómo se desarrolla la situación? ¿hay alguna solución a la vista?

La irrupción del coronavirus en la escena mundial, y el pánico que ha generado, opaca muchas noticias que también afectan severamente la realidad de miles de personas… Hablemos de una de ellas. Estas son imágenes aéreas de migrantes sirios y de otras nacionalidades que reaccionaron a la apertura de la frontera turca. Algunos se agolpan ante las cercas con alambres de púas, otros quedan en el camino, montan viviendas improvisadas. Muchos son niños.

Las imágenes son verdaderamente impresionantes

Los menores son la mitad de todos los refugiados del mundo, dice la ONU, y aquí llegan familias huyendo de la guerra, la violencia, y la destrucción. Madres de cinco hijos que perdieron al esposo en la guerra, familias huyendo de las bombas, de la falta de trabajo… Todos aspiran a llegar a Alemania, Francia, o algún otro país de la Unión Europea.

¿Por qué se ha llegado a este punto?

La guerra en Siria ha durado diez años. Aunque ya es un hecho que las fuerzas rebeldes pierden terreno, y el ejército sirio recupera el control del país, la nación árabe ha sufrido bombardeos, destrucción a diestra y siniestra, la muerte, la división que supone la guerra, y millones de personas que no han tenido más remedio que huir de su realidad para salvarse.  Una guerra atizada por Estados Unidos, y los que le hacen eco, que nunca han cejado en el empeño de desaparecer del mapa a Bashar Al Assad.

A Turquía le ha tocado recibir a más de tres millones y medio de refugiados de ese conflicto. Geográficamente está en el medio entre la guerra y la paz. No es la primera vez que ese país sufre una crisis como esta, que pone nerviosa a toda la Europa que apoya la guerra en nombre de la libertad, y luego no quiere cargar con las consecuencias inevitables de un conflicto bélico.

En 2015, la crisis se calmó, una calma solo posible por la activa participación de Turquía… En aquel momento Bruselas, la capital de la institución europea, firmó un acuerdo con Ankara, pagarían 6.000 millones de euros, y Turquía impediría que los migrantes abarrotaran los puntos fronterizos.

Erdogan se ha cansado de esto, dice que ya no puede sostener la situación, que Bruselas no paga todo lo que prometió, e impone condiciones como retomar el diálogo de la entrada de Turquía a la Unión Europea, un viejo sueño turco, de difícil cumplimiento.

Erdogan ha decidido cumplir la peor pesadilla de Angela Merkel, Macron y compañía: retirar el resguardo militar de la frontera, y pasarle el rollo a Grecia, problema de ustedes, que bastante se lo han endilgado a Ankara.  Las consecuencias son devastadoras, los migrantes se agolpan en la frontera ante la esperanza de poder cruzar.

Mientras tanto, el Gobierno de Kyriakos Mitsotakis ha desplegado tropas en la frontera: han lanzado gases lacrimógenos a los migrantes, incluyendo a niños, cañones de agua, disparan balas de goma y las que no son de goma, a los que atrapan tras cruzar les quitan la ropa, y los zapatos, en medio del invierno. Dice Erdogan que “no hay diferencia alguna entre las imágenes de la frontera griega y lo que hicieron los nazis”. “Abriendo fuego contra gente inocente, exponiéndolos a todo tipo de tratos inhumanos. Es una barbarie”.

Atenas niega todo esto, dice que todo es culpa de Turquía

Un portavoz del gobierno griego, Stelios Petsas, ha dicho “Quienquiera pedir asilo debería llamar a la puerta y pedirlo según el derecho internacional”. Pero a la vez cerraron la posibilidad de pedir asilo, lo cual deja muy pocas opciones a las migrantes.

Mientras tanto, se vanaglorian de decir que Grecia ha logrado impedir la entrada de más de 42.000 personas solo en las ultimas semansa. A Erdogan no le faltan problemas. Se enfrentó hasta hace pocos días con el ejército sirio en la provincia de Idlib, donde la guerra continúa, aunque las fuerzas fieles a Al Assad llevan ventaja, Moscú intervino y se mantiene una frágil tregua, un impasse necesario allí en esa parte del mundo, donde es muy difícil identificar quién es el enemigo común.

Mientras haya tanques, armas, guerra, habrá desplazados y refugiados. Y las víctimas siempre tienen el mismo rostro, ya sea en una crisis migratoria en el norte de México, o en el de Turquía. Escuchemos qué dicen dos niñas que aguardan en la frontera norte turca, y cuya familia quiere usar Grecia como vía para llegar al viejo continente…

Erdogan ha sido claro: quiere revisar el funcionamiento de las aduanas, concretar pasos hacia la integración con el bloqueo, y dinero, para aliviar lo que cuesta mantener a millones que huyen de la guerra. Merkel y Macron irán a Ankara en los próximos días, este es un problema grande para ambos, en una Europa donde el sentimiento anti refugiado crece, y estas crisis se convierten en rollos de alcance electoral que les ponen en juego el puesto.

Si se ponen duros cerrando puertas, maltratando, abusando, dejando que mueran en el Mediterráneo, como ha hecho ya Grecia e Italia, algunos los acusan de violar los derechos humanos, y si tratan de ofrecer una solución salomónica, la derecha los acusa de flojos, de promover la invasión de los refugiados.

Y habrá quien piense, ¿por qué esta cantidad de inmigrantes es problema de Alemania, o de Francia, o de Grecia?

La migración es un fenómeno viejo como la humanidad, la guerra desata estas crisis, en un mundo donde hay una violenta concentración de la riqueza en aquellos países que fueron imperios colonizadores, o lo siguen siendo en su versión moderna, y el resto del mundo colonizado, que es fuente de recursos naturales, pero cuyos refugiados no son problemas de nadie… La guerra fue alargada y exacerbada por Washington y compañía, desde su cómoda distancia, y ahora es problema de Turquía y de Europa, cargar con los que han sido desplazados de sus países.

Nadie vive en un campo desolado, sin agua, sin comida, porque quiere, porque lo escoja, huye sin remedio de una realidad que le fue impuesta, y en la que no tuvo capacidad de decisión Es una de las muchas tragedias que ahora mismo cuentan poco los grandes medios de comunicación, porque los que llegan no tienen coronavirus, tienen otras cosas, hambre, y miedo, algo mucho más expandido que el COVID 19, y contra lo que es muy difícil encontrar vacunas.

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