24 septiembre, 2021

La estimulación debe ser un impulso a la productividad

¿Constituyó el aumento salarial el impulso que debía ser? ¿Es posible apreciar una mayor calidad y eficacia en el desempeño laboral de los beneficiados? ¿Qué otros estímulos debe buscar la sociedad cubana para quienes aportan a su desarrollo?

El aumento salarial debe estimular el desarrollo de las fuerzas productivas.

El aumento salarial debe estimular el desarrollo de las fuerzas productivas.

Un estímulo es un pinchazo, que te incita al movimiento, a espabilarte. Y en términos laborales, muchas veces se traduce en reactivar las fuerzas productivas, para hacer más y mejor.

Por eso me pareció tan acertado que hace unos meses subieran los salarios del sector presupuestado, y así quedó atrás la polémica en torno a si solo subirían los salarios cuando se elevara la productividad. Porque esta no subía, y los salarios tampoco. Ahora podríamos preguntarnos incluso si el aumento salarial constituyó el impulso que se pretendía y si es posible apreciar una mayor calidad y eficacia en el desempeño laboral de cuantos fuimos beneficiados. Pero eso ameritaría otro comentario. Lo que yo sí sé es que la vida te cambia cuando cobras dos o tres veces más (y claro, si no suben los precios, porque de lo contrario, el incremento salarial no tendría sentido).

Volviendo al punto: incrementar el salario fue un estímulo para el trabajador. Y existen otros estímulos que, durante décadas, se convirtieron en premios por un desempeño destacado. Hablo de bienes materiales distribuidos mediante el plan CTC: refrigeradores, televisores, lavadoras, motocicletas, ¡una casa!, viajes al exterior… Y luego, más cerca en el tiempo, viajes a Varadero u otro polo turístico, y hasta la más reciente entrega de autos a profesionales de la salud y a campeones del deporte cubano, que tanto orgullo nos dan y que merecen eso, un estímulo material que mejore su calidad de vida.

Los ideólogos de la Revolución Cubana siempre han defendido que el estímulo moral también es importante. En otros tiempos este incluía sellos, broches, estandartes, diplomas. El mayor incentivo moral eran el título de Héroe del Trabajo y el de Colectivo Vanguardia. Ahí no llegaba todo el mundo, pero era una aspiración.

Con el tiempo fueron perdiéndose los estímulos, y se hizo bastante común decir que no había dinero para eso. Muchos dirigentes administrativos no comprendían el valor de la estimulación, y algunos aún no lo comprenden del todo. ¿Será que es muy difícil aplaudir, elogiar y hasta agradecer a un trabajador, por pequeña que haya sido su contribución? ¿Por qué cuesta tanto el reconocimiento por parte de un jefe que, en cambio, siempre está presto a señalar lo mal hecho, pero no a reconocer el aporte o la buena idea que no salió de su cabeza?

Y digo más: ¿Hasta qué punto puede sentirse estimulado un obrero al que le entregan de manera rápida, en un acto cualquiera, sin protocolo alguno, un diploma hecho como a regañadientes, con poco tónel, y que no lleva siquiera la firma del director, porque… no tuvo tiempo y se le olvidó? Mucho daño le hace a la motivación laboral que un directivo descuide esos “detalles” y salga del paso repartiendo búcaros que al parecer llenan los almacenes de los organismos y solo salen a la luz a la hora de premiar o estimular a alguien, con lo cual ni premian ni estimulan.

Hablando de estímulos, decía Fidel en un acto con macheteros en Villa Clara, en 1965, que un premio era «una cuestión de honor (…) Un pequeño sacrificio que hace la nación para expresar de esa forma su agradecimiento y reconocimiento».

Ese pequeño sacrificio anda perdido de muchos de nuestros colectivos laborales, que quizás terminaron el año con presupuesto que no utilizaron y que pudo emplearse en reconocer, en incentivar, como necesita la nación… Ahora que la dirección del país ha llamado a discutir el plan del presupuesto  en cada colectivo, ¿por qué no exigir que igual que se aprueba el sistema de pago, se planifique en la Asamblea de Afiliados la partida dedicada a los estímulos materiales y morales que, dicho sea de paso, no pueden salir de fly y deben estar planificados? En este ámbito hay que presupuestar hasta los diplomas, y al menos en el sector empresarial tiene que haber utilidades, porque si no, no puede haber estimulación.

Es cierto que ha faltado dinero, como han faltado ofertas adecuadas en varios sitios para agasajar a los más esforzados; pero lo que no pueden faltar son las ideas.  Si no hay dinero para más, como se dice, por qué no apostar por una reservación en un restaurante, o un espectáculo en un cabaret, para que vaya el trabajador destacado con su pareja, que casi nadie se divierte en soledad. Y hasta en eso se ha caído: en premiar con una reservación a una persona, para que vaya sola, porque no hay capacidad para otra. Eso demuestra falta de sensibilidad, y viola el sentido del reconocimiento, porque en buena medida esa persona es el trabajador que es, por su familia.

La fuerza impulsora del estímulo moral es ineludible, y hay que potenciar nuevas ideas para reconocer. Por ejemplo, siempre digo que me parece poco lo que se hace para destacar el altruismo de los donantes de sangre. Y siempre hago la misma propuesta, que no acaba de cuajar: ¿Por qué no apostamos por ir hasta la escuela del hijo de ese donante, y delante de todo ese colectivo pioneril, sin que el donante lo sepa, entregarle un diploma, sí, pero también diciendo con convicción que ese padre es un héroe, que ha salvado a no sé cuántas personas poniendo su brazo al servicio de la vida? ¿Se imaginan lo que puede causar eso a los ojos de un niño? ¿Se imaginan el estímulo moral que eso significaría para ese padre? ¿Y por qué no ir también hasta su trabajo, donde a lo mejor ni siquiera saben que es donante?

Supe de un colectivo habanero que regalará a sus trabajadores la posibilidad de asistir, gratis, un concierto de Ars Longa en los próximos días. Puede que no les guste a todos, pero es algo. Se trata, amigos, de no quedarnos cortos de ideas. De combatir la apatía y el desinterés apelando a las emociones. De premiar con creces al que lo merece. De crear un clima laboral favorable, de reconocimiento continuo, motivando a cada persona a dar lo mejor de sí. Para lograrlo, los estímulos materiales y morales son “detalles” que no debemos menospreciar.

1 pensamiento sobre “La estimulación debe ser un impulso a la productividad

  1. Excelente comentario, Abdiel, muy objetivo. Es el tipo de periodismo que urge. Felicidades.
    Quisiera sugerir el tema de la higiene en la vía pública, particularmente la peligrosa y creciente presencia de desechos orgánicos e inorgánicos en las calles, como resultado de la práctica diaria de botar restos de comida frente a las casas y esquinas, y animales sacrificados en rituales religiosos, lo que atenta contra la salubridad y la calidad de vida. Continuar permitiéndolo contradice la aspiración del mejor país que queremos.
    Gracias

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