El mayor patrocinador del Terrorismo de Estado contra Cuba: Estados Unidos

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La reciente inclusión de Cuba en la espuria lista del Departamento de Estado de países que patrocinan el terrorismo es una muestra del desespero y la frustración que reina en Washington a escasas horas del fin de la administración Trump.
El magnate neoyorquino ve con dolor como debe abandonar la Casa Blanca, mientras la Revolución cubana emprende un vigoroso proceso de renovación a través de la Tarea Ordenamiento.
Las ansias de poder de Trump lo llevaron a unirse con elementos reaccionarios de la comunidad de origen cubano asentada en La Florida. Quienes diseñaron la política hostil de Washington contra La Habana en los últimos cuatro años, bajo la promesa de asegurar el triunfo electoral del magnate-presidente en ese sureño estado.

El Terrorismo de Estados Unidos contra el pueblo cubano

La historia del Terrorismo de Estado de Estados Unidos contra el pueblo cubano se remonta antes del Triunfo de Enero de 1959, cuando las bombas que masacraban al campesinado en la Sierra Maestra llevaban el cuño Made in USA.
El triunfo revolucionario constituyó para Estados Unidos uno de las más humillantes derrotas políticas en su existencia como potencia imperialista, lo cual determinó que el diferendo entre ambas naciones entrara en una aguda etapa de confrontación, que se ha caracterizado por la aplicación de una brutal política de agresiones de todo género destinada a destruir la Revolución Cubana.
En fecha tan temprana como el verano de 1959 comenzaron las operaciones encubiertas contra la Isla, algunas semanas después de la firma de la Ley de Reforma Agraria el 17 de mayo de ese año.
En el mes de octubre, el Presidente Eisenhower aprueba un programa propuesto por el Departamento de Estado y la CIA para emprender acciones encubiertas contra Cuba, incluidos ataques piratas aéreos y navales, y la promoción y apoyo directo a grupos contrarrevolucionarios dentro de la Isla.

En enero de 1960, en pleno auge de la zafra azucarera en Cuba, Estados Unidos protagonizó una campaña de quema de cañaverales utilizando bombas incendiarias que eran arrojadas por avionetas provenientes de La Florida.
Junto a las misiones de bombardeo, ametrallamiento y quema, se sucedieron en esta etapa los vuelos sobre casi todas las provincias del país con el propósito de diseminar propaganda subversiva.

Creación y sostenimiento de grupos de bandidos

Apenas quince meses después del triunfo revolucionario, el bandidismo armado fue proyectado y finalmente desatado por el Gobierno de Estados Unidos en casi todo el país. Se inició en 1960 bajo la Administración republicana del Presidente Eisenhower y se extendió durante cinco años hasta 1965.

Su principal emplazamiento fue la región del Escambray, en la antigua provincia de Las Villas, que hoy comprende las territorios de Villa Clara, Cienfuegos y Sancti Spíritus. En esta zona llegó a operar un titulado frente, integrado por columnas y bandas, y una comandancia.
Esas bandas, organizadas por la CIA, contaban con el apoyo del Gobierno de Estados Unidos, que realizó los mayores esfuerzos para suministrarles armamentos, municiones, explosivos, equipos de comunicación y logística general, para lo cual empleó diversas vías como la aérea, la marítima e incluso el canal diplomático.
Entre 1959 y 1965, actuaron al servicio del Gobierno de Estados Unidos a todo lo largo y ancho del territorio nacional 299 bandas, que sumaron 3.995 mercenarios.

La invasión mercenaria por ¨Playa Girón¨

Una de las páginas más significativos de la historia del Terrorismo de Estado de Estados Unidos contra Cuba, por su connotación militar, patriótica y política, figura la invasión mercenaria por Playa Girón, organizada por la Agencia Central de Inteligencia por indicaciones recibidas del Presidente Eisenhower en fecha tan temprana como el 17 de marzo de 1960.
Los integrantes de la brigada mercenaria recibieron entrenamiento militar bajo la dirección de instructores norteamericanos en bases situadas en Estados Unidos, Guatemala y Puerto Rico, percibiendo asignaciones mensuales para el sostenimiento de sus familiares por parte del Gobierno de Estados Unidos, que invirtió en el financiamiento la suma de 45 millones de dólares.

En menos de 72 horas, las fuerzas revolucionarias cubanas derrotaron de manera aplastante a la poderosa brigada mercenaria invasora. Al respecto, la Casa Blanca emitió el 24 de abril de 1961 una declaración oficial en la que se expresaba que «el Presidente Kennedy ha declarado desde el primer momento que, como Presidente, asume la plena responsabilidad» por la invasión.

El Crimen de Barbados

Sin dudas uno de los más monstruosos y repugnantes actos terroristas tuvo lugar el 6 de octubre de 1976: el estallido en pleno vuelo de un avión de Cubana de Aviación con 73 personas a bordo, entre ellas 57 cubanos, incluidos los 24 integrantes del equipo juvenil de esgrima que acababan de obtener todas las medallas de oro en un campeonato centroamericano; 11 jóvenes guyaneses, 6 de ellos seleccionados para realizar estudios de medicina en Cuba, y 5 ciudadanos de la República Popular Democrática de Corea. Todos, sin excepción, perecieron.

Los autores de tan abominable crimen fueron Orlando Bosch y Luis Posada Carriles, quienes fueron encarcelados y sometidos a largo y sinuoso proceso judicial en Venezuela, junto a los dos mercenarios venezolanos que por órdenes suyas colocaron la bomba. En agosto de 1985 Posada Carriles es rescatado por la CIA a través de la llamada Fundación Nacional Cubano Americana.

Orlando Bosch, que en el repugnante crimen había sido el jefe de la operación pues entonces tenía mayor jerarquía que Posada Carriles en la organización terrorista unificada por la CIA, fue cínicamente absuelto por un tribunal corrupto e impúdico.

Ataque a Embajada de Cuba en Washington

Desgraciadamente la lista de actos terroristas de Estados Unidos contra Cuba no hacía más que comenzar, pues le sucedieron ataques de diversas índoles como la introducción de plagas como la del dengue, la fiebre porcina africana y el Trips Palmi.

El 30 de abril de 2020, un criminal de origen cubano, Alexander Alazo Baró realizó 30 disparos contra la embajada de Cuba en Washington  cuando se encontraban diplomáticos y sus familiares dentro de la sede diplomática.  La administración Trump se negó a condenar este acto terrorista.

 

 

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