3 agosto, 2021

El agua es vital y el control también

Cuba pierde al año aproximadamente cinco millones de dólares por el agua bombeada que se fuga a través de las redes intra-domiciliarias, añadiendo la que se pierde en la calle. Un tema para tomar medidas urgentes y no lamentar cuando nos veamos ante reiterados periodos de sequía.

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El agua es vital y el control también. Foto: Internet

En Cuba se realizan inversiones millonarias para rehabilitar conductoras, redes de acueducto y alcantarillado, metraje, entre otros.

Un trabajo que comienza a apreciarse en lugares como el municipio Cárdenas, en Matanzas; en Cienfuegos y en La Habana Vieja, por solo citar algunos ejemplos.

Y aunque todavía no se logra resolver la totalidad de los problemas, constituye un alivio en medio de las limitaciones de recursos.

Pero la conocida voluntad hidráulica, no solo pasa por recuperar y construir esas grandes obras, también por controlar el derroche que tanto daño hace a la economía nacional, y a las personas en sus hogares.

Es un asunto que de forma reiterada llega a nuestro correo. Desde la localidad de Justiz en la Habana del Este reportan una rotura de la tubería central que traslada el agua a esa vecindad.

Se ha emitido la queja en varias ocasiones a los directivos de acueducto, sin respuesta concreta. Se siguen derramando miles de litros de agua.

También en la capital desde Víbora Park, Marianao, Arroyo Naranjo, nos llegan reclamos de averías que no se solucionan.

En Nuevitas y Puerto Padre tienen situaciones críticas con las redes de abasto. Y desde San Antonio de los Baños en Artemisa nos informan que debido al deterioro de las redes se mezclan (aguas negras y potables).

Son varias aristas de un tema con un punto de coincidencia: la falta de gestión eficaz en algunos lugares de un recurso tan preciado.

Cuba posee una ley de Aguas Terrestres aprobada por el Consejo de Ministros que incluye el uso eficiente y seguro de la infraestructura hidráulica, y el uso racional.

Ahora bien ¿Hay dentro de la política del agua medidas para multar a los derrochadores, y a quienes tienen que dar solución a las averías? Lo que sabemos es que están previstas, pero todavía no se implementan. ¿cómo se mide el derroche en las calles?, ¿quién resuelve ese viejo problema?

Convocados al ahorro estamos todos y es penoso ver como en muchos de nuestros barrios se pierde un recurso tan preciado, que para bombearlo también se requieren miles de litros de combustible.

Muchas veces se hacen arreglos sin la calidad necesaria y al poco tiempo vuelve el salidero. Todavía hay organismos que rompen calles para instalar o rehabilitar servicios y dañan además las tuberías recién colocadas.

Pérdida de materiales y molestias para la población. A eso se suma el alto número de indisciplinas, ladrones de agua. Un tema para tomar medidas urgentes y no lamentar cuando nos vemos ante reiterados periodos de sequía.

Cuba pierde al año aproximadamente cinco millones de dólares por el agua bombeada que se fuga a través de las redes intra-domiciliarias. A este dato habría que añadir lo que se pierde en la calle. El agua es vital y el control también.

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