El viceministro de Relaciones Exteriores de la República de Cuba, Carlos Fernández de Cossío, denunció en las últimas horas que el visible empeño de Estados Unidos por normalizar la amenaza de una agresión militar contra la isla responde a un diseño comunicacional fríamente calculado.
En un mensaje publicado en su perfil oficial en la red social Facebook, el diplomático cubano subrayó que dicha estrategia “forma parte del crimen y quienes participan en él serían cómplices del eventual baño de sangre”, en alusión directa a la campaña mediática y política que busca legitimar una posible acción armada desde Washington.
Durante los primeros días de mayo de 2026, el gobierno de Cuba realizó una denuncia pública y contundente ante las renovadas amenazas de intervención militar provenientes de Estados Unidos, luego de declaraciones del presidente Donald Trump que insinuaron el despliegue de un portaaviones en aguas cercanas a las costas cubanas.
La información oficial, difundida tanto por la Presidencia como por el Ministerio de Relaciones Exteriores, advierte que estas acciones forman parte de una política hostil integral que combina la aplicación de sanciones económicas, comerciales y financieras cada vez más agresivas, junto a operaciones sistemáticas de vigilancia militar en el Caribe, todo lo cual constituye un intento deliberado de desestabilizar la soberanía nacional.
Ante esta escalada, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, primer secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y presidente de la República, reafirmó que cualquier agresión será enfrentada con firmeza bajo la concepción estratégica de la “Guerra de todo el pueblo”.
El mandatario calificó las amenazas como maniobras groseras destinadas a satisfacer los intereses de sectores radicales de la élite cubanoamericana, y subrayó la disposición combativa de la nación caribeña para defender su independencia a cualquier costo.
El gobierno cubano destacó igualmente el sólido respaldo internacional recibido desde decenas de naciones y organizaciones multilaterales, así como la masiva movilización popular evidenciada durante el Primero de Mayo y en la recolección de más de seis millones de firmas. Estas muestras inequívocas de respaldo confirman la voluntad del pueblo cubano de resistir y defender su independencia frente a cualquier intento de intervención, por poderoso que parezca el agresor.
