Los temas de mayor impacto en la compleja coyuntura nacional e internacional, con énfasis en aquellos que inciden directamente en la realidad del país, centraron la atención del primer secretario del Comité Central del Partido Comunista y presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, durante su más reciente comparecencia ante los medios de comunicación, este viernes.
En un espacio concebido como continuación del diálogo sostenido el pasado mes de febrero, el mandatario cubano profundizó en el análisis de las medidas y acciones implementadas en aquel momento como respuesta al recrudecimiento del cerco energético impuesto por el Gobierno de los Estados Unidos. Dichas disposiciones, recordó, se adoptaron con el propósito esencial de salvaguardar la vitalidad de la nación y la prestación de los servicios básicos a la población en medio de esas extraordinarias circunstancias.
En este contexto, Díaz-Canel ratificó la persistencia de una situación límite en el sector energético. El jefe de Estado informó que se extiende ya por más de tres meses el período sin que atraque en puertos cubanos embarcación alguna con combustible.
Esta realidad, explicó, obliga a todo el sector a trabajar bajo condiciones de extrema adversidad, lo que provoca un impacto inconmensurable en el devenir cotidiano de los ciudadanos. «En la medida que se acumulan las complejidades», advirtió el Presidente, «esto conllevará a realizar ajustes en estas medidas, las cuales se estarán informando próximamente».
Otro de los ejes centrales de su intervención fue el estado actual de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, nación que, mediante su política de cerco recrudecido, es responsable directa de gran parte de las dificultades que enfrenta la Isla.
Al respecto, Díaz-Canel ofreció detalles sobre las conversaciones sostenidas con representantes norteamericanos. El mandatario precisó que estos contactos «se encuentran aún en fases iniciales y se han conducido con la discreción, sensibilidad y responsabilidad que conllevan».
El jefe de Estado contextualizó la naturaleza de estos procesos, señalando que son inherentemente largos y que, por el momento, «están alejados de alguna solución concreta». Esta realidad, apuntó, demanda establecer contactos y canales de diálogo «cimentados en una voluntad al mismo».
Díaz-Canel añadió que estas gestiones han sido favorecidas por la mediación de otros actores internacionales. Subrayó, con énfasis, que el acercamiento se realiza «en correspondencia con la política consistente de la Revolución cubana y colegiado con las principales instancias del Partido, el Gobierno y el Estado y guiado en primer lugar por el interés soberano del pueblo cubano».
En cuanto a la fase actual de estos acercamientos, el primer secretario detalló que el trabajo se concentra en «determinar cuáles son los problemas bilaterales que necesitan solución, las vías para solucionarlos y si hay voluntad de concretar acciones por ambas partes en beneficio de los pueblos, en vistas a encontrar áreas de cooperación para garantizar la seguridad y la paz».
Consideró que esto representa «un esfuerzo fundamental, arduo para avanzar en soluciones, en la construcción de espacios de entendimiento que permitan avanzar en el proceso y alejarse de la confrontación, fundados en principios de igualdad y respeto a los sistemas y ordenamientos políticos de ambos países y la soberanía y la autodeterminación».
Resiliencia ante la adversidad
Frente al férreo cerco energético impuesto por la administración estadounidense, Díaz-Canel confirmó que la Isla mantiene, en un desafiante contexto, las acciones y alternativas para sostener la vitalidad del país. El mandatario reiteró el dato crucial de que supera el trimestre la ausencia de entrada de buques con combustible, lo que sumerge al sector energético en condiciones laborales extremadamente complejas, con un efecto inconmensurable en el día a día de la población.
Ante la aguda escasez de recursos, el presidente explicó que la generación se sostiene en horario diurno gracias al uso del crudo nacional, la operación de las termoeléctricas, las plantas de Energás y el creciente aporte de la energía solar fotovoltaica, sector que ha avanzado de manera sostenida. No obstante, reconoció la limitante de que esta última fuente no está disponible en el horario nocturno, lo que agudiza el déficit, también considerable en otras franjas del día.
Díaz-Canel detalló cómo estas condiciones inciden directamente en la inestabilidad del Sistema Electroenergético Nacional (SEN). Precisó que más de 1 400 megawatts (MW) de capacidad en la generación distribuida no han podido ser empleados por la escasa disponibilidad de combustibles.
De no existir tal restricción, subrayó, se podría aliviar significativamente las horas de apagones diarios y la operatividad del SEN, cuya fragilidad quedó evidenciada recientemente con la desconexión imprevista de la Central Termoeléctrica Antonio Guiteras.
El impacto de esta crisis, aseguró el jefe de Estado, trasciende lo meramente eléctrico para permear todas las esferas de la vida: el abasto de agua, la conservación de los alimentos, los servicios en general, las telecomunicaciones, la asistencia médica, la educación y el transporte público.
En un tono de reconocimiento y llamado a la comprensión, Díaz-Canel fue enfático: «No se apaga nada con la intención de molestar a nadie». Acto seguido, resaltó la labor «sobrehumana» de los trabajadores de la Unión Eléctrica, quienes «laboran completamente entregados cuando muchos de ellos tienen las mismas afectaciones». Ante esa entrega, expresó que «indigna en cierta medida la incomprensión de algunos ante esos esfuerzos, aunque no es ni siquiera la tónica mayoritaria».
De cara al futuro inmediato, el primer secretario apuntó que se impulsan acciones para transformar la matriz energética y recuperar capacidades de generación. Esto incluye el incremento de la producción de crudo nacional, los mantenimientos en las termoeléctricas y la incorporación de nuevas fuentes renovables, como los parques solares fotovoltaicos.
En medio de este panorama tan complejo, el mandatario ejemplificó la inquebrantable vocación humanista de la Revolución con varias iniciativas.
Citó el incremento pronosticado del servicio de gas manufacturado a más de 25 000 nuevos clientes, la instalación de sistemas fotovoltaicos en viviendas aisladas y centros sociales de interés, los avances en la recuperación de la Base de Supertanqueros de Matanzas, y la prioridad en el respaldo energético a hospitales, centros asistenciales y servicios sensibles como las hemodiálisis.
Estas acciones, enfatizó Díaz-Canel, son la prueba fehaciente de que en medio del desafiante escenario actual, la Isla «no se detiene a lamentarse de sus problemas y busca alternativas para salir adelante con esfuerzos propios y desde la base de la solidaridad que distingue a la nación y al pueblo».
En otro momento de su intervención ante medios de prensa, el mandatario cubano indicó que Cuba anunciará medidas para propiciar la participación de los cubanos residentes en el exterior en la vida económica del país.
Según precisó, las nuevas disposiciones se darán a conocer el lunes en comparecencia del vice primer ministro y titular de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Oscar Pérez-Oliva Fraga.
Asimismo, Díaz-Canel explicó que Estados Unidos y Cuba cooperan en la investigación sobre el intento de infiltración armada por Villa Clara. Expertos del Buró Federal de Investigaciones (FBI) visitarán Cuba en los próximos días para acompañar a las autoridades cubanas en la investigación.