COVID-19: ¿niños abducidos por las pantallas?

0
92

«Bajo la sombra de la COVID-19, la vida de millones de niños y jóvenes ha quedado limitada a sus hogares y sus pantallas», ha dicho en fecha reciente Henrietta Fore, Directora Ejecutiva del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, UNICEF.

Durante la pandemia, ya sea por trabajo, entretenimiento o para comunicarse con familiares y amigos, muchas personas en todo el mundo han aumentado de forma exponencial el tiempo de uso de computadoras o teléfonos móviles. Lo preocupante es que la población infantil también está bajo una excesiva exposición a ese tipo de dispositivos.

Esta alerta no es una convocatoria a «demonizar» los entornos digitales o los artefactos utilizados para acceder a ellos. Celulares, tabletas, laptops e Internet pueden ser en la actualidad (y aun más, en el contexto de la COVID-19) herramientas críticas para el acceso de los niños al aprendizaje, el juego, el entretenimiento y la interacción social.

Por tanto, no se trata de impedir su uso, sino de promoverlo desde el equilibrio y los contenidos adecuados. 

Nativos digitales

Muchos adultos aseguran que los niños de hoy son más despiertos, inteligentes e inquietos que los de años atrás. Aunque no estamos frente a una teoría comprobada, sí resulta lógico que ciertas habilidades resulten asombrosas.

La exposición excesiva a las pantallas puede influir en el sedentarismo y la obesidad que afecta a muchos menores hoy. Foto: Internet

Nativos digitales al fin, podemos ver niños de uno o dos años que deslizan sus dedos de forma intuitiva sobre las pantallas y presionan botones con total seguridad.

Pero orgullo aparte, en ocasiones ofrecer estos dispositivos para que jueguen cumple la función de dar a la familia una paz momentánea. En otras palabras, ante imágenes brillantes que varían con mucha rapidez, los niños permanecen tranquilos. Claro, en algunos contextos como el de un único cuidador que además tiene trabajo pendiente, esta opción de entretenimiento pudiera aparecer como un «mal necesario».

Sin embargo, en cualquier caso debemos reflexionar sobre la posibilidad de que nuestros hijos sean «abducidos por las pantallas». Esta frase, aunque parece extraída de una película de ficción, en realidad describe el poderoso atractivo que sienten muchos niños por el universo virtual, cuando se insertan en él por el uso excesivo de móviles y tabletas.

Comienzan entonces, a dejar a un lado las interacciones humanas, tan necesarias para su desarrollo. Aparecen además, trastornos como el retraso del habla, el sedentarismo y problemas del sueño.

De cualquier forma, para hablar del tema con justicia debemos decir también que en algunos casos puntuales, como en el de los niños muy hiperactivos o con un marcado déficit de atención, se han empleado juegos y aplicaciones concebidos para ayudarlos a centrarse en una actividad concreta. Sin embargo, aun en estos casos hay que tener cuidado con la sobre-exposición.

Y llegó la pandemia

Si bien el tema del uso excesivo de las pantallas ya era motivo de análisis, con la COVID-19 vuelve a ser un tema a debate, más aun cuando el 70 % de los estudiantes a nivel mundial no puede asistir a la escuela.

Las plataformas digitales son una ventana al conocimiento y a la interacción social, sobre todo, en tiempos de pandemia. Sin embargo, es necesario atender el tipo de contenido digital al que acceden los menores. Foto: Internet

A la vez, la familia tienen menos opciones para el cuidado de los menores y se reducen de forma drástica las interacciones sociales. En ese contexto parece inevitable que los niños y adolescentes pasen un mayor tiempo frente a las pantallas. ¿Qué hacer entonces?

Una de las primeras recomendaciones es que los padres u otros familiares regulen el tiempo de exposición a estos dispositivos; que organicen un horario para este tipo de actividad.

Los niños con menos dos años no deben ver la televisión, ni jugar con pantallas, según las primeras pautas para menores de cinco años publicadas en 2019 por la Organización Mundial de la Salud. Además, la OMS recomienda que entre los dos y los cinco años los niños usen esos dispositivos a lo sumo, una hora al día.

También es muy importante garantizar que esos minutos resulten provechosos con programas o aplicaciones que favorezcan el aprendizaje. En resumen, se trata de ser activos a la hora de proporcionar contenido de calidad y variado. De igual forma, se recomienda que los adultos participen y ayuden a formar en los niños y adolescentes hábitos tecnológicos saludables. 

Por supuesto, aquí también se cumple  la máxima de «predicar con el ejemplo». No podemos educar a nuestros hijos en el uso razonable de esas tecnologías si también nosotros pasamos demasiado tiempo con el móvil o la tableta.

Contenido y equilibrio

Según el informe de UNICEF  «Crecer en un mundo conectado», un punto de especial atención debe ser lo que hacen las niñas y los niños cuando se conectan a Internet, el contenido que encuentran, así como su entorno de vida y redes de apoyo.

Crecer en un mundo conectado, reciente informe de UNICEF. Foto: Internet

Así, el escenario de la pandemia acentúa la responsabilidad de buscar el equilibrio en el uso medios digitales en la vida diaria de los niños sin que pueda afectar su actividad física o el modo de comunicarse.

«Para los propios niños y los jóvenes, prepararse para un mundo posterior a la COVID-19 más amable y conectado implica tratar de encontrar el equilibrio entre internet y el mundo real, promover relaciones seguras y positivas con las personas que los rodean y contar con acceso a la ayuda que necesitan», explica la Directora Ejecutiva de UNICEF.

Los dispositivos digitales y en especial «las pantallas» son una ventana a la comunicación y al conocimiento. Queda de nuestra parte enseñar a los niños esas potencialidades de las tecnologías, sin desconocer lo que ocurre en su entorno, sin perder autonomía y habilidades sociales y físicas, para que aun en pandemia, tengan tiempo de ser niños.

 

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

nueve − 1 =