COVID-19: ¿mayor tiempo en los espacios virtuales?

A más de un año de cuarentenas, distanciamiento social: medidas para evitar propagación del SARS-CoV-2, todavía persisten incógnitas relacionadas a los momentos en que permanecemos en el ecosistema de Internet: ¿puede generarnos mayor ansiedad la hiperconectividad?

Como sabemos la COVID-19 ha revolucionado muchos procesos. Uno de ellos es el tiempo dedicado al llamado mundo virtual. Ya sea por trabajo, entretenimiento, la comunicación con familiares y amigos; las cifras de visitas a sitios de Internet han aumentado de forma exponencial.

A más de un año de cuarentenas, distanciamiento social: medidas para evitar propagación del SARS-CoV-2, todavía persisten incógnitas relacionadas a los momentos en que permanecemos en el ecosistema de Internet: ¿puede generarnos mayor ansiedad la hiperconectividad? ¿sacrificamos horas de sueño, relajación, espacios íntimos y del hogar por estar mucho más tiempo en las pantallas digitales? ¿ponemos en riesgo nuestra privacidad en función del trabajo virtual?

Aunque los reportes internacionales validan la afirmación a estas cuestiones; debemos ser justos también si pensamos las potencialidades de la tecnología, en este caso Internet, como vía para resolver muchos conflictos generados por la propia pandemia; desde nuevos escenarios para trabajar, hasta servicios especializados. Incluso, varios opinan que sus tareas han sido más efectivas durante la COVID-19, gracias a las herramientas que ofrece el Ciberespacio. Otras oportunidades encontramos de igual manera en el ámbito educativo, para los diferentes niveles de enseñanza.

Pero beneficios a un lado, resurgen en la polémica viejas alertas sobre la exposición de niñas, niños y adolescentes a la vida virtual. Una preocupación que también compete a Cuba, porque a pesar de las limitantes económicas, ganamos terreno y capacidades de conectividad, incluso para los más jóvenes.

Ya lo anunciaba la Directora Ejecutiva de la UNICEF, Henrietta Fore, el pasado 11 de febrero con motivo del Día por una Internet más segura.  “Si bien la tecnología y las soluciones digitales ofrecen facilidades para que los niños sigan estudiando y se mantengan entretenidos y conectados, estas mismas herramientas pueden aumentar su exposición a numerosos riesgos. La explotación sexual en internet, los contenidos dañinos, la desinformación y el ciberacoso continúan poniendo en peligro los derechos de niñas, niños y adolescentes, así como su seguridad y bienestar mental”.

 

Entonces pudiéramos preguntarnos ¿cómo los más pequeños de casa emplean su tiempo en Internet, cuáles son los contenidos a los que acceden, por qué?

No se trata de evadir los entornos digitales o los artefactos utilizados para acceder a ellos. Celulares, computadoras, tabletas y otros dispositivos conectados a Internet pueden ser en el contexto actual (y aún más, con la COVID-19) herramientas críticas para el acceso al aprendizaje, el juego, el entretenimiento y la interacción social.

En este camino, hablamos de promover escenarios virtuales a partir los contenidos adecuados. Desarrollar en nuestros sistemas de enseñanza, nuevos códigos educativos ante las brechas tecnológicas. Educar desde edades tempranas sobre el uso, las oportunidades y conflictos en el ecosistema de Internet.

Además, regular los tiempos de los espacios virtuales es una buena alternativa cuando de equilibrar nuestros modelos de vida se trata, sobre todo para lograr entornos más sanos en el hogar.

 

 

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