19 septiembre, 2021

Comenzó juicio político contra Donald Trump

juicio político Trump

Mientras el presidente estadounidense está en Davos, criticando a los que alertan sobre la emergencia climática, en Washington comienza el juicio político contra él.

Después de escuchar a varios testigos, acumular evidencia, y determinar los cargos que se le imponen, la Cámara de mayoría demócrata envió el caso al Senado donde hace pocos minutos comenzó el juicio político que suscita muchas preguntas.

¿Es posible que lo condenen y termine la presidencia de Trump? ¿Cómo afecta este proceso las elecciones presidenciales que serán en noviembre de este año?

Es difícil que este juicio sea el final de Donald Trump, pero antes de saber por qué vamos a ver qué es lo que empieza hoy. Como todo en la política, las reglas convierten este proceso en un show que mantiene entretenida a la prensa, aunque no necesariamente a la audiencia estadounidense.

Esta etapa comenzó cuando la presidenta de la Cámara de Representantes, la mujer más poderosa de la política estadounidense, Nancy Pelosi, nombró un diverso grupo de siete representantes, que servirán como especies de fiscales en este juicio. Ellos tendrán la responsabilidad de defender por qué la Cámara acusa a Trump.  Del otro lado, el equipo de la defensa, un nutrido grupo de abogados, algunos bajo la nómina de la Casa Blanca, otros que trabajan exclusivamente para el presidente, que está acusado de abuso de poder, y obstrucción del Congreso, un cargo que se buscó él solito por usar su cargo para impedir que lo investiguen.

Este proceso será especialmente difícil para un grupo tan conservador

Lo interesante es cómo funcionará ahora este proceso en el senado. Normalmente, usted seguro lo ha visto, los senadores se caracterizan por ofrecer largos discursos, cuchichean entre ellos, conspiran. Por eso este proceso será especialmente difícil para un grupo tan conversador. Las reglas imponen que desde que entran al hemiciclo deben entregar sus celulares, y guardar absoluto silencio, bajo el riesgo de ir a prisión, si en un arranque les da por hablar.

Lo primero es que escucharán la presentación del caso de ambos lados, y podrán hacer preguntas pero solo por escrito, otra limitante que preocupa a los senadores que fungirán como jurado, y cuyo voto es el que determinará el final de esta historia. Si la cosa se pusiese muy difícil, y quisieran entrarse a gritos, pues expulsan a los reporteros, cierran puertas, y todo queda entre ellos.

Después de analizar la evidencia, y de este silencio solo interrumpido por los abogados de la defensa, y los fiscales de la Cámara, habrá una votación que tendrá dos caminos: la primera opción es que voten por continuar el juicio y llamar a más testigos. Para Trump es conveniente porque su equipo podría llamar a declarar a Hunter Biden, el hijo del ex vicepresidente y ahora aspirante a candidato Joe Biden, cuya declaración puede echar leña al fuego.

Mick Mulvaney y Adam Schiff son dos testigos claves

Pero el equipo acusador podría beneficiarse de contar con más evidencia hasta ahora bloqueada por Trump, y llamar a dos testigos claves como Mick Mulvaney, jefe de gabinete del presidente, que se sabe hasta los más oscuros detalles de este cuento, y si quisiese proteger a Trump, y es llamado a declarar, tendría que mentir bajo juramento y frente a las cámaras de televisión, difícil, pero no sería ni el primero ni el último.

Y el otro testigo que puede ser muy útil para el equipo acusador, dirigido por Adam Schiff, presidente del Comité de Inteligencia de la Cámara, sería el tristemente célebre John Bolton, siempre presente en todo chanchullo intervencionista, y dando malos consejos. Pero para que eso pase, para llamar a testigos, continuar el juicio, siete republicanos tendrían que votar con los demócratas.  No imposible, pero difícil.

El senado está compuesto de 53 senadores republicanos , 45 son demócratas y dos independientes

El otro camino es que consideren que ya tienen toda la información y pueden decidir si Trump es condenado por estos cargos, y despedido de la presidencia, o absuelto. Vamos a los números que en este caso son determinantes. El senado estadounidense está compuesto de 100 senadores, 53 son republicanos, el partido de Trump, 45 son demócratas, y dos son independientes, pero en este caso votan con los demócratas. Ya varios senadores republicanos han dicho que el presidente no debería ser juzgado, demostrando su absoluta parcialidad en este proceso.

Para que Trump sea declarado culpable de esos cargos, 67 senadores deben aprobar el llamado impeachment, significa que los demócratas necesitan 20 republicanos que voten en contra de su partido, dígase condenando a Trump. Difícil, por no vaticinar que imposible.  Eso significa que si bien sí es importante que lo que ha hecho el presidente de Estados Unidos, la presión al presidente ucraniano para investigar a un rival, las continuas violaciones y abusos de poder que ha hecho utilizando su cargo, sean llevadas ante la justicia, que sea investigado, aunque podría quedar impune, por lo menos lo que ha hecho no queda en la más absoluta oscuridad.

Ahora bien, los que votan por Trump, el republicano disciplinado que casi siempre vota con su partido, o todo ese votante que se siente preterido por el sistema y ve en Trump una esperanza sin argumentos, difícilmente cambien el voto, por tanto, si después de todo este show, que muchas veces la gente ni ve estas largas transmisiones de este intercambio peliculero, Trump sale vencedor, el juicio político en vez de erosionar su imagen, se convertirá en combustible para su retórica de que esto ha sido una cacería de brujas, y que el problema es que la tienen cogida con él.

Y entonces, en ese caso, el tiro saldría por la culata De todas formas esto que les he contado en pocos minutos durará largos meses, donde podrían salir más elementos en contra de Trump, lo cual no significa que esa matemática cambie… Pero quizás el equipo acusador tenga una satisfacción, presentarán con detalle quirúrgico el expediente de delitos de Trump, y los senadores en el más absoluto silencio, y sin siquiera entretenerse con los celulares tendrán que escuchar que su presidente ha cometido ilegalidades indefendibles.

La versión más corta posible de este juicio coincidiría con las elecciones en noviembre, así que prepárese para que los medios hagan de cada chisme, de cada documento un titular, lo que puedo asegurarle, es que difícilmente este juicio, tan cuidadosamente preparado por unos, y tan firmemente obstruido por otros, salga más allá del hemiciclo, de la pantalla, y termine la impunidad con la que ya Trump se cree que puede conducir los destinos de su país.

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Periodista del Sistema Informativo de la Televisión Cubana y Canal Caribe

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