30 julio, 2021

Bolton se convierte en figura clave en impeachment contra Trump

Es el primero de la Casa Blanca que estuvo en el momento de la conversación, es el testigo más fuerte y convincente que tiene el equipo acusador.

Es el primero de la Casa Blanca que estuvo en el momento de la conversación, es el testigo más fuerte y convincente que tiene el equipo acusador.

Es el primero de la Casa Blanca que estuvo en el momento de la conversación, es el testigo más fuerte y convincente que tiene el equipo acusador.

Las recientes revelaciones del libro no publicado del ex asesor de seguridad nacional John Bolton se conocen en un momento muy específico, que puede cambiar el curso del juicio

¿Por qué un aliado del presidente, un hombre de un recalcitrante historial de derecha, revela secretos que son negativas para Trump?

Es un momento muy propicio. Ahora mismo, se debate la posibilidad de llamar a testigos que puedan aportar evidencias contra Trump, para eso, seis senadores republicanos tienen que votar con los demócratas, que obviamente quieren echarle toda la leña posible al fuego.

Los aliados de Trump como Mitch McConnell, el presidente del Senado, dicen que no tiene sentido llamar a testigos, que allí la jugada está cantada, refiriéndose al hecho de que pase lo que pase, la matemática está a favor de los Republicanos.

En medio de ese contexto, se filtra, como quien no quiere la cosa, el contenido de un libro que escribió John Bolton sobre su tiempo en la Casa Blanca, confirmando que Trump sí usó la ayuda militar a cambio de información sobre el ex vicepresidente Joe Biden.

El libro de John Bolton adquiere relevancia en medio del impeachment

Lo primero es que aparentemente Bolton no tuvo nada que ver con eso, porque los que le fueron con el chisme al New York Times, protegidos bajo el anonimato, fueron funcionarios de la Casa Blanca, que leyeron el libro inédito, porque Bolton entregó, desde diciembre la versión inicial para revisión.

Es decir, teóricamente, no es culpa de él, aunque es difícil creerse ese cuento. Lo otro que llama la atención es por qué este hombre que trabajó un año y medio para Trump, que parecían ser el mismo, en sus discursos altisonantes, y su visión del mundo esa en la que Estados Unidos ha de mandar en Irán, China, o Venezuela.

Si eran aliados, si se parecen tanto, por qué contar en un libro algo que podría afectar tanto a Trump?. Vamos un poco atrás, le recuerdo quién es este hombre, asesor de varias administraciones republicanas, embajador ante la ONU, le recuerdo solo dos elementos que lo hacen tristemente memorable: después de los ataques del 11 de septiembre, que Estados Unidos estaba buscando guerras por el mundo, y se inventaron aquello de las armas de destrucción masiva en Iraq, Bolton tuvo a bien decir que en Cuba, en el polo científico, se construían también armas de destrucción masiva, y es que el sueña con ver el Comando Sur desembarcando en el malecón habanero.

Pero alguna vez le dijo también a periodistas de Fox que «haría una gran diferencia» si las petroleras estadounidenses operaran en suelo venezolano, no tengo que decirle mucho más. Cuando Trump fue elegido, desde el principio Bolton estaba desesperado porque lo llamaran para ocupar el puesto de asesor de Seguridad Nacional. En aquel momento, Trump barajeaba opciones para ocupar un cargo más importante para él cuyo conocimiento geoestratégico es inexistente. En aquel momento dijo que no le gustaba Bolton, por el bigote que tenía, una razón sin dudas, de peso.

Trump despidió a Bolton como asesor de Seguridad Nacional

Pero empezó el desfile, todo el que ha pasado por ese cargo dura poco, termina en rollos con él, y digamos que Bolton fue de los que más duró, año y medio, hasta que en septiembre del año pasado Trump dijo que lo había despedido, y Bolton dijo que él había renunciado, no se sabe cuál de los dos.

En aquel momento quedó clarísimo que las cosas no terminaron en buenos términos. Y ahora aparece este libro, que luce como una venganza que se sirve fría. No se llame a engaño, Bolton ha echado para adelante a Trump, aquí no hay eufemismos posibles, y le enreda la pita en las próximas semanas.

Todos los testigos que los demócratas habían logrado sentar a hablar no eran del círculo interno del presidente y tenían sumo cuidado en afirmar que hubo «quid pro quo», la frase latina que significa que el presidente intentó una transacción con el gobierno ucraniano: yo te doy la jugosa ayuda militar, a cambio de que tú me soples en qué posible rollo ilegal estaba el hijo de Biden.

Es el primero de la Casa Blanca, que estaba en la oficina con Trump, que supuestamente estuvo en el momento de la conversación, es el testigo más fuerte y convincente que tiene el equipo acusador. Y es un republicano militante, y confeso, pero un hombre que está tratanto de quitarse responsabilidad de arriba, porque lo que dice es que él advirtió que Trump entraba en transacciones similares con Zelensky y otros enemigos de Estados Unidos, que él lo advirtió, que él transmitió preocupación al fiscal general William Barr, ahora de pronto, según él, Bolton es el bueno de la película, intenta desligarse del problema por varias razones: para vengarse del chanchullo que terminó con su trabajo en la Casa Blanca, para asegurar trabajo en la próxima administración republicana, y como bien dice la defensa de Trump, para vender libros, se publica en marzo, y ya por adelantado ganó dos millones de dólares, y acaba de hacer la labor publicitaria más efectiva de la historia.

Bolton: un hombre de bajos instintos

Esta historia demuestra que Bolton es capaz de cualquier cosa, de contar los más sucios secretos, si eso lo deja bien parado, y lo pone en el centro de atención, ya este, lo sabemos, no es un hombre que se caracterice por su humildad. Ahora será muy difícil que los republicanos digan que NO van a llamar a testigos, incluyendo a Bolton, algunos ya dan el paso al frente, en contra de la línea de su partido, McConnell, nervioso, les dice «respiren, todo el mundo quieto en base», pero para algunos es difícil seguir esa presión acríticamente, y por ejemplo Mitt Romney, aquel que intentó ganarle a Obama en 2012, sale a decir que a Bolton hay que llamarlo a declarar y para eso él, republicano votará con los demócratas, y no es el único.

Bolton ve al mundo como un área de exclusiva influencia de Estados Unidos

Bolton demuestra con esta movida, que es capaz de todo, y demuestra el peor rostro de la política, esa la de los intereses, la de sobrevivir y sobresalir a golpe de empujar a otros. Un hombre que ve al mundo como un área de exclusiva influencia de Estados Unidos y para hacer cumplir ese destino, inventa guerras, miente a diestra y siniestra, y en su mundo, el respeto, el derecho internacional, la diplomacia, la vida de otros no estadounidenses, no importan, porque todo eso son pequeños obstáculos en la fuerza inevitable que su país ha de ejercer sobre el mundo.

El próximo republicano que lo quiera incluir en la nómina, que se cuide, a la larga y a la corta no se sabe por dónde coge este hombre. Se los advertí, el juicio político se enreda, y más escándalos vienen, aunque Trump ha demostrado que él puede ser más fuerte que todo esto

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Periodista del Sistema Informativo de la Televisión Cubana y Canal Caribe

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