Batalla de Ideas vs golpes blandos
No se puede hablar de la historia de la Revolución Cubana y sus logros sin mencionar su constante lucha por salir adelante bajo las incesantes agresiones por parte de Estados Unidos. “Trincheras de ideas valen más que trincheras de piedras,” sentenciaba el Apóstol en el texto Nuestra América, y es que no se puede concebir un proyecto político exitoso sin un programa ideológico sólido y una gestión de comunicación efectiva capaz de acompañar el proceso.
El 2 de diciembre de 1999, Fidel se reunía con un padre matancero que desesperadamente buscaba traer de regreso a Cuba a su hijo Elián, tras el naufragio en días anteriores de la embarcación donde iba con su madre en un intento de salida ilegal del país. En Miami, sus familiares devenidos secuestradores, financiados por la mafia anticubana, intentaban que el mundo de Disney lo hiciera olvidar a su padre.
– “¿Tu qué quieres hacer? Si quieres irte con toda tu familia se te hacen los papeles y te vas”.
– “No, yo quiero que me devuelvan a mi hijo a su país y a su padre”.
– “Tranquilo. A partir de mañana mismo se vuelca la nación completa a hacer el reclamo por el regreso de tu hijo”.
(Fragmento tomado de Cubadebate: “Un niño que nos convocó a batallar por su destino”.)
Dos días después el Comandante en Jefe comparecía frente a la nación para informar el caso de secuestro de Elián, frenar la manipulación mediática internacional en torno al suceso y exigir al Gobierno de Estados Unidos el retorno inmediato del niño a los brazos de su padre.
La Revolución Cubana, encabezada por su líder, ratificaba una vez más su convicción inamovible de defender hasta las últimas consecuencias una causa justa, humanista y patriótica. Nacía así, el 5 de diciembre de 1999, la Batalla de Ideas como respuesta ética y moral a las campañas difamatorias, de descrédito y desestabilización interna por parte de Estados Unidos, específicamente, tras la caída del Campo Socialista y la desaparición de la Unión Soviética.

“Somos un pueblo con elevada cultura política, unido, cohesionado, organizado. (…) Todos tenemos la fuerza revolucionaria, el patriotismo y los nobles objetivos que nos hermanan y unifican estrechamente. Todos tenemos el privilegio de contar con una nación unida. Podemos y debemos actuar como un inmenso e invencible ejército,” proclamaba Fidel en el discurso.
A pesar de los duros años del Período Especial, la gran mayoría de los cubanos no renunciaba a su proyecto de país. De ahí que la Batalla de Ideas devino expresión sintetizada de los dos fundamentos históricos de la Revolución: la defensa de los principios de justicia social, integridad nacional e internacionalismo, y la creación de un alto capital humano en función del desarrollo productivo, científico, industrial, cultural y económico de la nación.
Cuba, más allá de hostigamiento y pandemia
En 2020 se desató una pandemia del nuevo coronavirus que ha cobrado la vida de más de un millón 495 mil fallecidos a escala global y ha hecho colapsar sistemas de salud de países del primer mundo. Expertos aseguran que aún son inestimables las consecuencias a largo plazo de este fenómeno a escala global.
Gracias al plan de acción concebido por el Gobierno en conjunto con las instituciones científicas, gubernamentales, académicas y de la administración pública, en Cuba no solo no colapsaron las terapias y salas de urgencia, sino que reporta uno de los índices más altos de recuperados en relación a los contagios y una de las tasas de mortalidades más bajas del mundo (…). Además, cuenta con protocolos médicos de alta eficacia para evitar que el paciente llegue al estado crítico y de ser así, lograr una recuperación con el menor número de secuelas.
Actualmente, la nación cuenta con cuatro candidatos vacunales en avanzado estado de los ensayos clínicos resultado de la tradición investigativa y el alto nivel y capacidad del personal científico cubano. Sin dejar de mencionar que también se desarrollan equipos de salud de fabricación nacional como ventiladores y escáners de temperatura corporal.
A 21 años de la proclamación de la Batalla de Ideas, Cuba no deja de ser una plaza sitiada. Como ha sido tradición por más de seis décadas las diferentes administraciones norteamericanas no han cesado en su empeño por aplastar el proyecto humanista de soberanía nacional que triunfó en 1959.
En busca de la asfixia económica, a inicios de 2019, la admiración Trump autorizó la activación del Título III de la Ley Helms-Burton (1997) que da la posibilidad de promover una acción en las cortes norteamericanas contra personas y entidades, incluso de terceros países, que inviertan en el territorio cubano en propiedades nacionalizadas tras el triunfo de la Revolución el 1 de enero de 1959. Ello constituye una contradicción en el derecho internacional, ese acápite otorga autoridad de reclamantes a cubanoamericanos que eran ciudadanos cubanos en el momento en que las propiedades fueron nacionalizadas.
De igual forma, se ha desatado una cacería de brujas contra los buques mercantes que abastecen de petróleo al país, a los que les aplican millonarias sanciones y prohíben hacer negocios con Estados Unidos.
También obstaculizan el desarrollo de renglones importantes de la economía como el turismo, la exportación de servicios y el desarrollo de la agricultura por falta de suministros. El Gobierno Cubano no tiene acceso a cuentas, préstamos y otras actividades financieras comunes para el comercio y el desarrollo de la vida en cualquier nación porque los bancos internacionales lo tienen negado. Recientemente denegaron el envío de remesas al país.
Un duro golpe a la geopolítica fue, asimismo, las campañas de persecución y descrédito contra las misiones y la colaboración del personal de la salud cubano a nivel mundial, específicamente, en Ecuador, Brasil y Bolivia, con el apoyo de los gobiernos reaccionarios de estas naciones. A consecuencia, cientos de miles de personas quedaron sin atención médica en el continente. No obstante, en el contexto de la pandemia de Covid-19, las Brigadas Médicas del Contingente Henry Reeve han vuelto a recorrer el globo extendiendo una mano amiga los más azotados por la enfermedad.
Batalla de ideas contra golpes blandos
Sesenta y un años después, a pesar del Bloqueo, agresiones de todo tipo y calumnias mediáticas, Goliat no ha logrado doblegar a David. Cuba con sus principios de soberanía, independencia y solidaridad internacional continúa desafiando la hegemonía imperialista a solo 90 millas de las costas estadounidenses. El 22 de marzo de 2016 en el Teatro Alicia Alonso, el propio entonces presidente norteamericano Barack Obama reconocía: “lo que estaba haciendo Estados Unidos no funcionaba. Debemos tener el valor de reconocer esa verdad. Una política de aislamiento diseñada para la Guerra Fría no tenía mucho sentido en el siglo XXI”.

Precisamente, los recientes sucesos del mes de noviembre, primero, en el barrio de San Isidro y después, frente al Ministerio de Cultura más otros sucesos aislados son ejemplos claros de ese cambio de táctica por el gobierno de Estados Unidos.
“Golpe blando” se llama esta estrategia y no hay que buscar en documentos desclasificados de la CIA o del FBI, en Wikipedia se encuentra una explicación clara y precisa. Su autor, el politólogo estadounidense Gene Sharp en el ensayo titulado De la dictadura a la democracia, describe 198 métodos para derrocar gobiernos mediante “golpes suaves”, considera que la estrategia se puede ejecutar en cinco pasos:
- La primera etapa es promover acciones no violentas para generar y promocionar un clima de malestar en la sociedad, destacando entre ellas denuncias de corrupción, promoción de intrigas o divulgación de falsos rumores.
- La segunda etapa consiste en desarrollar intensas campañas en “defensa de la libertad de prensa y de los derechos humanos”, acompañadas de acusaciones de totalitarismo contra el gobierno en el poder.
- La tercera etapa se centra en la lucha activa por reivindicaciones políticas y sociales y en la manipulación del colectivo para que emprenda manifestaciones y protestas violentas, amenazando las instituciones.
- La cuarta etapa pasa por ejecutar operaciones de guerra psicológica y desestabilización del gobierno, creando un clima de «ingobernabilidad».
- La quinta y última etapa tiene por objeto forzar la renuncia del presidente de turno, mediante revueltas callejeras para controlar las instituciones, mientras se mantiene la presión en la calle. Paralelamente, se prepara el terreno para una intervención militar, mientras se desarrolla una guerra civil prolongada y se logra el aislamiento internacional del país.
Al leer esto nos damos cuenta que es exactamente lo mismo que tratan de hacer con otras naciones con gobiernos progresistas como Venezuela, Nicaragua y, que consiguieron concretar en Bolivia en 2019, con la expulsión de Evo Morales del poder.
Es tiempo de no ser ingenuos, de ver más allá. De no apropiarnos de discursos ajenos y a su vez, no dejarnos expropiar nuestros símbolos. En el reciente encuentro entre jóvenes artistas cubanos con el Ministro de Cultura y otras autoridades del sector, el intelectual Abel Prieto expresaba: “Si esta Revolución fracasara, la Patria se liquida.”
Decía Fidel en Montevideo en 1959: «En medio de ideas y de opiniones que se debaten, en medio de concepciones distintas en lo histórico, en lo filosófico, en lo social; en medio de una gran multiplicidad de criterios, cuando cada hombre cree tener su fórmula, cuando cada hombre cree tener resuelta la compleja ecuación, lo difícil es encontrar el camino verdadero, el camino cierto, para conducir ese país y ese pueblo (…)»
Es tiempo de cambios para que la esencia siga siendo la misma; porque como también expresara el Comandante: “¡Los hombres pasan, los gobiernos pasan, los imperios pasan; las ideas viven, ¡las ideas nobles y justas son eternas!”
