4 agosto, 2021

Antonio Maceo Grajales, paradigma de la intransigencia revolucionaria

Las personas que conocieron a Antonio Maceo como José Martí, Máximo Gómez, Fernando Figueredo Socarrás, José Miró Argenter, Eusebio Hernández, Enrique Loinaz del Castillo dedicaron múltiples textos para abordar la impronta del Titán de Bronce.

Las personas que lo conocieron como José Martí, Máximo Gómez, Fernando Figueredo Socarrás, José Miró Argenter, Eusebio Hernández, Enrique Loinaz del Castillo dedicaron múltiples textos que abordaron la impronta del Titán de Bronce.

Las personas que lo conocieron como José Martí, Máximo Gómez, Fernando Figueredo Socarrás, José Miró Argenter, Eusebio Hernández, Enrique Loinaz del Castillo dedicaron múltiples textos que abordaron la impronta del Titán de Bronce.

El Lugarteniente General del Ejército Libertador, Antonio Maceo Grajales, es uno de los paradigmas del proceso independentista   contra el colonialismo español. Nació en Santiago de Cuba el 14 de junio de 1845. Combatió a la metrópoli, no sólo con las armas, sino también por medio de su pensamiento revolucionario, y lo hizo desde el inicio del movimiento emancipador hasta su caída en combate en 1896.

Maceo fue un protagonista indiscutible de las Guerras de Independencia que se desarrollaron entre 1868-1878 y 1895-1898, en las cuales ocupó altos cargos en el Ejército Libertador; es conocido por sus acciones militares como la Invasión a Guantánamo, la Campaña de Oriente, la Invasión hasta Mantua y la Campaña de Occidente, así como en la Protesta de Baraguá.

Tenía 23 años cuando se incorporó a la guerra en 1868 a los dos días de haberse iniciado.

Ascendió en grados militares a fuerza de inteligencia natural y coraje, grado a grado, mientras otros comenzaron siendo generales como caudillos de la conspiración independentista.

Disciplinado y atacador, fue nombrado sargento en el primer combate en Ti Arriba (la noche de su alzamiento), teniente, el 20 de octubre y capitán abanderado, el 10 de diciembre del propio año.

En la defensa de la ciudad de Bayamo es ascendido a comandante, el 16 de enero de 1869, y 10 días más tarde, a teniente coronel, en un momento de acciones constantes contra el enemigo más numeroso y mejor armado.

El joven mambí llega a coronel el 22 de marzo de 1872, con antigüedad reconocida desde el 30 de octubre de 1871, y a general de brigada, el 8 de junio de 1873; recibe las estrellas de mayor general, el 6 de mayo de 1877.

 

Sobre Antonio Maceo y Grajales el Héroe Nacional de Cuba, José Martí, escribió varios textos, entre los que se destacan:

Su impronta fue tal que en diferentes latitudes hubo intelectuales y escritores que reseñaron la obra del héroe.

La carta que el Apóstol enviara al Titán de Bronce en 1882

“No conozco yo, General Maceo, soldado más bravo ni cubano más tenaz que usted. Ni comprendería yo que se tratase de hacer, como ahora trato, y tratan tantos otros, obra alguna sería en las cosas de Cuba, en que no figurase usted de la especial y prominente manera a que le dan derecho sus merecimientos.”

Y el 6 de octubre de 1893 escribe en el periódico Patria al describir las características y cualidades humanas de Antonio Maceo, José Martí escribe:

“Firme es su pensamiento y armonioso, como las líneas de su cráneo. Su palabra es sedosa, como la de la energía constante y de una elegancia artística que le viene de su esmerado ajuste, y de idea cauta y sobria. No se vende por cierto su palabra, que es notable de veras, y rodea cuidadosa el asunto, mientras no esté en razón, o insinúa, como quien vuelve de largo viaje, todos los escollos o entradas de él. No deja frase rota, ni usa voz impura, ni vacila cuando lo parece, sino que tantea su tema o su hombre. Ni hincha la palabra nunca ni la deja de la rienda.”

Las personas que conocieron de primera mano la vida y obra del Titán de Bronce, Máximo Gómez, Fernando Figueredo Socarrás, José Miró Argenter, Eusebio Hernández Pérez, Enrique Loinaz del Castillo, le dedicaron referencias en escritos, en sus diarios, artículos o en múltiples textos, que abordaron el protagonismo histórico que desempeñó en el proceso insurreccional.

La trascendencia de la impronta de Antonio Maceo Grajales fue tal que en diferentes latitudes hubo intelectuales y escritores que reseñaron la obra del héroe cubano como Eugenio María de Hostos, puertorriqueño; Pablo Fiallo y Rafael Abreu Lacairat, dominicanos; José Francisco Echeverría, peruano; Alberto Ruz, francocubano; Manuel González Zeledón, costarricense.

 

 

 

 

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