17 septiembre, 2021

Análisis desde Cuba: La democracia que no debemos copiar

Análisis desde Cuba: La democracia que no debemos copiar. Foto: Internet

Análisis desde Cuba: La democracia que no debemos copiar. Foto: Internet

Sobre estos sucesos acontecidos en el país de la «libertad», Cristina Escobar, desde Cuba, propone el análisis:

Las imágenes que hemos visto hoy parecen propias de una serie televisiva distópica, pero no es ficción, se trata de una realidad trágica para la historia de Estados Unidos. Hoy era un día marcado por un evento que normalmente pasa inadvertido, cuando el Congreso cuenta y certifica los votos electorales, un acto formal que confirmaría al demócrata Joe Biden como presidente de Estados Unidos. Todo esto está pasando el día en que otra persona, que le ganó a Trump, sería oficialmente certificado como presidente. Si este hecho no se concreta, Joe Biden no será certificado como presidente. Hay que ver qué pasa en las próximas horas.

Ya Trump veía disminuidos sus apoyos tradicionales. Desde William Bar, nombrado por él Fiscal General del país, que aplicó la agenda trumpista a rajatablas, hasta Fox News, la cadena estrella del mensaje de Trump tomaron distancia de esta retórica dicha hasta el cansancio de que se robaron las elecciones, de fraude, de que no es verdad, que Trump no ha perdido. El penúltimo recurso al que Trump echó mano fue a su hasta ahora fiel vicepresidente Mike Pence. Le dijo que cuestionara el proceso en el senado donde él, el vicepresidente tiene un asiento. Pence se negó, porque además la verdad no tiene poder para eso.

Pero vamos a poner esto en contexto, qué pasó ayer, un grupo de manifestantes pro-Trump fueron a la capital a manifestarse, el presidente incluso les dio un discurso. Les repitió otra vez a esa masa embravecida que las elecciones las habían robado, y que el proceso fue fraudulento. Y ahí acudió a su último recurso, sus bases, las personas que lo siguen ciegamente, que ven en él a un ídolo. Esos son los que envalentonados por la retórica divisionista del presidente han asediado e invadido el congreso de Estados Unidos. Hubo quien dijo al principio de la administración Trump que este sería el final, un enfrentamiento, guerra, violencia, y muchos les dijeron que no, que exageraban, que no sería para tanto. ¿Qué puede esperarse de un presidente que dijo que él podía matar de un tiro a cualquiera en Manhattan y que ganaría igual?

Todavía hoy, cuando estaban encerrados en sus oficinas los congresistas, cuando los policías aguardaban detrás de una puerta apuntando con armas de fuego, hubo congresistas republicanos pidiendo auditoría de las elecciones, repitiendo la retórica que llevó a esta violencia. Y es que estos que se manifiestan no se ven solos, no están actuando por entusiasmo individual, se ven apoyados y protegidos por Trump, Ted Cruz, y muchos otros que todavía hoy al calor de esta tragedia pedían repetir conteos y negarle a Biden su lugar, después de haber ganado, oiga usted bien, por más de siente millones de votos.

Y les llamo la atención sobre algo, invadieron el Congreso de Estados Unidos, entraron a la oficina de Nancy Pelosi, la líder demócrata de la Cámara baja, se enfrentaron a los policías, hubo muchos armados que fueron arrestados, pero me pregunto si los invasores hubiesen tenido piel negra, si la reacción de las fuerzas del orden hubiese sido tan laxa, o demorada.

Al mismo tiempo hoy se decidía algo muy importante en ese país, si los demócratas dominan el senado o no, ya es un hecho que los dos candidatos demócratas al senado ganaron con ventaja en Georgia, estado de oscura historia segregacionista. ¿Por qué tiene que ver con esto? Primero porque desde el punto de vista formal, implica que el Senado tendría mayoría en el Senado. Permitirá a Biden avanzar su agenda, aunque no sin obstáculos, podría nombrar jueces a la corte suprema, podría despedir a  Mitch McConnell, de las más siniestras figuras del conservadurismo estadounidense, aliado de Trump, y líder plenipotenciario del senado mientras los republicanos tuvieron mayoría, ahora desde la minoría no podrá hacer de las suyas como hasta ahora.

Un senado demócrata podrá nombrar otros jefes en las comisiones del senado, que no serán republicanos sino demócratas, por ejemplo, hoy el jefe del Comité de Inteligencia del Senado estadounidense es nada menos y nada más que Marco Rubio, a quien ahora, después que le ha reído cuanta gracia Trump ha hecho, que lo ha empujado a aplicar una agenda completamente equivocada con América Latina, critica esto que está pasando, dijo en Twitter: “no hay nada patriótico en esta anarquía tercermundista”. Interesante, porque Rubio pide, promueve, sugiere, desde la comodidad de su hogar en Washington, esa anarquía y desconocimiento a la democracia para este lado del mundo, y así lo ve, anarquía tercermundista, sus propias palabras.

Georgia además es muy importante porque han ganado dos personas que son epítome de los cambios que ese país está viviendo. Rafael Warnock, pastor negro de Atlanta, de la misma iglesia donde predicaba Martin Luther King, hijo de una trabajadora negra de ese estado donde la reacción a la violencia racial fue tal que vio nacer el movimiento por los derechos civiles más profundo de la historia de ese país. Y Jon Ossoff, será el más joven senador de Estados Unidos con 33 años, trabajó antes con John Lewis, afroamericano congresista que perdiera la vida hace muy poco y de los rostros más importantes de las luchas a favor de los derechos de los negros en ese país. Que Georgia un estado conservador, republicano por más de 20 años ahora tenga dos senadores demócratas, progresistas es una clara reacción a un país que ha visto asesinar a afroamericanos una y otra vez sin que los policías paguen por sus crímenes.

Lo que está pasando en Georgia es una reacción incomprendida por la élite blanca estadounidense. Y es en aldea pequeña lo que está pasando en ese país.

Y pongamos en perspectiva la violencia que se vivió hoy en Washington DC. Cuando los policías mataban a sangre fría en la calle a George Floyd, o Jacob Blake era tiroteado por la espalda quedando paralizado y los policías no eran juzgados por sus hechos, demostraban con eso que asesinar personas de piel negra no tendría ninguna consecuencia. Toda vez que Trump mostró su desprecio por mujeres, mexicanos, adversarios políticos, normalizaba una violencia que no podía tener otra salida que esta que hemos visto hoy. Todo el que llamó a esa violencia, en las marchas del movimiento black lives matter, defendiendo ya no los derechos políticos o económicos de los afroamericanos, sino el derecho a la vida, todo el que NO condenó sin medias tintas esa violencia, tiene responsabilidad en lo que ha pasado hoy.

Joe Biden dijo en video difundido hoy, que esto que ha pasado no es una manifestación, es invasión, violencia. Y es que en Estados Unidos hay una contradicción que parece insalvable. La libertad se ha convertido en una excelente excusa que ofrece la dictadura de unos sobre otros. Si se manifiestan para defender los derechos de los afroamericanos, pero la policía les va arriba con balas de goma, con violencia, es que son delincuentes, pero si anoche se manifestaban a favor de Trump es libertad, si un joven blanco, como pasó, interrumpió una marcha a tiros es su libertad, y ahora parece que responde a la libertad irrumpir en el Congreso. Pero es que la contradicción es insalvable, porque también es libertad no usar nasobucos en la calle, y es libertad no quererse vacunar, aunque ambas decisiones impliquen la muerte y el contagio de miles de personas. Es el desdén por el otro, con la sagrada excusa de la libertad.

Hay quien habla de juzgar a Trump por responsable de esto, hay quien etiqueta esto como un golpe de estado o insurrección. Algún meme ya respondió eso diciendo que hacía falta que Estados Unidos interviniese para que salvara a Estados Unidos de un golpe de Estado en Estados Unidos. Creo que no le pasará mucho a este hombre, que lo que está haciendo es sedimentar su imagen de presidente que de alguna manera lo seguirá siendo porque le robaron las elecciones, con una amplia base que lo sigue a él y no al partido republicano, y que ahora pagará por sus productos, lo seguirá allá donde vaya, una idolatría ciega que ha puesto en una crisis profunda al partido republicano que ya no se sabrá reconocer sin Trump pero que no puede identificarse con él.

Un día triste, para este país. El país que impone a fuerza de sanciones y guerras su sistema político, por eso existe el bloqueo, dicen, por eso bombardearon Iraq, por eso aúpan el vacío liderazgo de Guaidó, por eso impidieron a Evo Morales ser presidente otra vez, porque ellos tienen, dicen que promover su democracia, esa, la de estas imágenes. Pongamos todo esto en perspectiva cuando algún trasnochado diga que Trump es su presidente, o que hay que ir a estos referentes para que nuestros países sean más democráticos. Biden la tiene difícil, y todo esto, en medio de una pandemia en la que murieron hoy 3664 personas. Será muy interesante ver qué se van a inventar ahora para imponer su agenda de forma intervencionista en otros países, porque si este es el modelo que exportan ahora más que nunca toca luchar, cambiar, pero desoyendo cada día más el cuento de que esa democracia es mejor.

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Periodista del Sistema Informativo de la Televisión Cubana y Canal Caribe

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