3 agosto, 2021

Acueducto de Albear: creatividad para el abasto de agua en Cuba

Se trata de una de las obras más importantes de Cuba en el siglo XIX, que permitió la conducción de las aguas de los manantiales de Vento hasta la ciudad.

Desde un lugar en el que el agua está accesible en la naturaleza hasta un punto de consumo distante que puede ser una ciudad o poblado: es ese el camino de los acueductos desde épocas remotas. Algunos son muy famosos por su arquitectura avanzada, otros, por haber resistido siglos de historia.

Es el caso de los acueductos romanos. En países como España hasta Turquía encontramos hoy la huella de esas antiguas maravillas de la ingeniería.

Los impresionantes acueductos romanos. Foto: Tomada de Internet

Cuando se habla sobre acueductos romanos, la imagen recurrente es la de una hilera de arcos. Sin embargo, aquellas obras eran fundamentalmente subterráneas. Solo un 20% de su recorrido era sobre arcos. 

Uno de los más importantes es el Acueducto de Segovia, en España. No se conoce con certeza la época en que fue construido, aunque los investigadores lo sitúan entre la segunda mitad del siglo I y principios del II.

El Acueducto de Segovia, entre las obra de ingeniería civil romana más importante de España. Foto: Tomada de Internet

Se ha mantenido en activo a través del tiempo y quizás por eso haya llegado a la actualidad en perfecto estado de conservación.Desde 1884 es considerado Monumento Histórico Artístico Nacional.

Cuba: el Acueducto de Albear y la historia del abasto de agua

En La Habana Vieja comenzó la historia del abasto de agua en Cuba. En ese municipio de la capital cubana se construyó entre 1565 y 1592 el primer acueducto del país: la Zanja Real.

Entrada de la Zanja Real, en La Habana Vieja. Foto: Tomada de Internet

El río Almendares sirvió como fuente de este acueducto que funcionó hasta 1835, o sea, 243 años, justo hasta la construcción del Acueducto de Fernando VII que por cierto, resultó ineficiente debido a la reducida capacidad de los estanques, la lenta velocidad del agua al pasar por los filtros y el enturbiamiento que sufrían en los períodos de crecidas. De 13 mil viviendas, sólo 2500 recibían sus  servicios.

Ese problema con el abasto de agua despertó la creatividad del Coronel de Ingenieros Francisco de Albear y Fernández de Lara. Él proyectó un diseño que proponía la conducción de las aguas de los manantiales de Vento hasta la ciudad. Surgió así una de las obras más importantes de Cuba en el siglo XIX y una de las siete maravillas de la ingeniería civil cubana: el Acueducto de Albear.

¿Por qué se considera una obra genial de la Ingeniería Civil en Cuba?

«Él concibió la solución de llevar el agua para la ciudad gracias a la fuerza de gravedad, por tanto lo hace sin consumir un kilowatt de energía electrica», explica el ingeniero Alfredo Álvarez Rodríguez, asesor de la Presidencia del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos. 

«Como parte de la genialidad de su proyecto, Albear concibe el llamado sifón en Vento, con dos tuberías. Si hay rotura en una, el agua sigue pasando por la otra y no afecta grandemente a las personas. Por el contrario, si debido a la sequía bajan los niveles, y no hay suficiente agua para llevar hacia la ciudad, entonces, se cierra también la compuerta, el agua pasa por una sola tubería para que trabaje a presión y mantenga su funcionamiento sin dificultades», comenta Álvarez Rodríguez.

Ing. Alfredo Álvarez, explica las particularidades del sifón de Vento, del Acueducto de Albear. Foto: Cortesía de la autora

La compleja construcción de esta obra se inició en 1858 y demoró 35 años. De hecho, Albear no pudo verla concluida porque murió en 1887, cuando aún faltaban casi dos décadas de trabajo.

Sin embargo, su proyecto fue premiado en la Exposición Universal de Filadelfia en 1876 y dos años después, en la Exposición Universal de París obtuvo Medalla de Oro y fue catalogado como una Obra Maestra de la Ingeniería Universal del siglo XIX.

 

 

 

 

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