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Y vuelve Trump, al estilo del viejo oeste

Y vuelve Trump, al estilo del viejo oeste

Por lo que he leído, a muchos nos vino a la mente esta semana el recuerdo de las películas del oeste estadounidenses, en las cuales colocaban en las puertas de los bares, donde entraban los tipos duros con sus rifles, la foto de los criminales con el letrero de “se busca” y debajo una recompensa para quien los delatara o los capturara vivos o muertos. Esa imagen sobrevino por una de esas tantas noticias relacionadas con la política de Estados Unidos hacia Cuba, y que tienen la rara peculiaridad de despertar a la vez enojo y risa. Tres millones de dólares ofrecerá a Washington a quien espíe y recopile información sobre el trabajo de los médicos cubanos en el mundo y que muestre supuestas violaciones a los derechos humanos. Este concurso, esta rifa, incluye a organizaciones extranjeras y por supuesto, también constituirá otra forma de financiamiento a ciertos grupos dentro de la Isla… los mismos de siempre.
Ya sabemos que hay detrás de todo esto, ya sabemos que es un complemento de esa iniciativa de Estados Unidos de incluir a Cuba en la lista de países cómplices en la trata de personas, que posteriormente les permita implementar una serie medidas y justificar su política. Eso es evidente, lo que no parece estar tan claro es qué sucederá con ese dinero que, por cierto, no salió de los millones de Trump, ni de las cuentas de Marco Rubio, los Díaz-Balart o las de Bolton, tampoco de las cuentas de las multinacionales que financian la vida política de ese país, no, este dinero sale de los contribuyentes, de los impuestos del estadounidense de a pie, o quizás, de esos presupuestos que Trump ha recortado en materia social.
Pero volvamos a la pregunta ¿A dónde irán a parar esos tres millones? Bueno, las matemáticas complican las cosas, solamente en Brasil lo médicos cubanos ofrecieron salud a más de 28 millones de personas, imágenes a cuanto llegaría la cifra de atendidos si sumamos los que reciben atención en más de cincuenta países, y ahora imaginemos si todos esos millones de personas ofrecieran información en busca de esa recompensa ¿A cuánto tocarían? Claro que hay ironía en mis palabras, digo esto para llamar la atención en dos aspectos, primero, la vida y el trabajo de nuestros médicos en el mundo es pública, viven y trabajan en los barrios, sus pacientes son sus vecinos, y no se necesita contratar espías para conocer los detalles de sus día a día o la información que deseen.

Y segundo, claro que estos nos serán los recompensados, porque no dirán lo que Washington necesita oír. La historia demuestra que todos estos gobiernos bravucones y que necesitan aparentar que son fuertes e imbatibles, terminan siendo burlados por oportunistas. Es lo que le ha pasado históricamente con Cuba, millones de dólares para financiar una política errática, millones de dólares para financiar el mal periodismo de los invisibles radio y tv martí, millones de dólares para sostener una supuesta oposición interna, minúscula y sin ninguna incidencia o respaldo social alguno en nuestro país, millones de dólares para financiar proyectos contrarrevolucionarios que quedan en cenas, hoteles de lujos, viajes o cajas de bombones; y esto no lo digo yo, sino las propias agencias gubernamentales estadounidenses, que investigan, redactan informes que luego ponen sobre el escritorio de los decisores y se ahí, quien sabe dónde terminan.
¿Cuánto dinero corre de verdad contra Cuba? Nadie sabe. A veces me pregunto, cuanta gente en Estados Unidos, particularmente en La Florida, reza todos los días para que no caiga la Revolución Cubana, y así no perder sus empleos y seguir chupando dinero fácil de esa ancha tubería que sale de la Casa Blanca.

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