SARS-CoV-2: ¿virus de laboratorio o resultado de la selección natural?

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Por estos días surgen muchas interrogantes sobre el nuevo coronavirus, tanto al interior de la comunidad científica como entre ciudadanos de todo el mundo. ¿Estamos frente a un «virus de laboratorio» o es resultado de la selección natural? ¿Cómo deben proceder los paciente de COVID-19 cuando se recuperan y los síntomas de la enfermedad desaparecen?

Una reciente investigación señala que el nuevo coronavirus no parece haber sido creado en un laboratorio, sino que surgió a partir de procesos naturales.Para llegar a esa conclusión, los autores del estudio publicado esta semana en la Revista Nature Medicine, realizaron un análisis comparativo de datos del genoma del SARS-CoV-2, el séptimo coronavirus que infecta a los humanos, según se sabe hasta el momento.
Esto fue posible gracias a que pocos días después del brote, científicos chinos secuenciaron su genoma y lo pusieron al servicio de investigadores de todo el mundo.
A partir de esa información, los expertos determinaron que si bien el mecanismo del virus para infectar a las células humanas es muy eficaz, los análisis computacionales demuestran que esa interacción no es ideal. Por tanto, es poco probable que sea resultado de una manipulación de laboratorio intencionada.

Otro hecho también respalda la teoría de que el SARS-CoV-2 tiene un origen natural.Y es que al analizar la estructura molecular del nuevo coronavirus confirmaron un notable parecido con los virus de animales como los murciélagos o los pangolines, mamíferos similares a los armadillos que se encuentran en Asia y África.

Teniendo en cuenta esas ideas, los científicos describen al menos, dos escenarios para explicar los orígenes del SARS-CoV-2.

Una primera posibilidad es que la selección natural de los rasgos infecciosos del virus ocurriera dentro un animal huésped y de ahí, fuera transferido al ser humano.Así sucedió antes, con el Síndrome Agudo Respiratorio Grave (2002), relacionado con la exposición directa a un mamífero conocido como civeta y también en el caso del Síndrome Respiratorio de Oriente Medio, vinculado a los camellos.

Hasta el momento los investigadores sugieren que los murciélagos son el reservorio más probable para el SARS-CoV-2 porque es un coronavirus muy similar al que afecta a esos animales. Sin embargo, no hay casos documentados de transmisión directa entre murciélagos y personas.Por tanto, es probable que exista un huésped- intermedio.En este caso se evalúa a los pangolines, comercializados de forma ilegal en el mercado de Wuhan.

La segunda idea es que un virus no patógeno, o sea que no provoca enfermedad, pasó de un animal-huésped a una persona. Luego, entre la población humana evolucionó hasta adquirir su capacidad de enfermarnos.

Mientras las investigaciones continúan, sitios de Internet especializados en verificación de datos también señalan que hasta ahora, ninguna evidencia científica confirma que el nuevo coronavirus haya sido creado en un laboratorio.

Recomendaciones de la OMS para pacientes curados

Además de la polémica en torno al origen del virus, otra pregunta habitual es cómo proceder con los pacientes de COVID-19, cuando los síntomas de la enfermedad desaparecen.

Ante esa inquietud, autoridades de la Organización Mundial de la Salud confirman que, según la evidencia científica, los infectados pueden contagiar a otras personas luego de recuperarse. Por lo tanto, su aislamiento debe continuar por unos QUINCE días.

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