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Santiago Feliú suena a verdad

Santiago Feliú suena a verdad

Escucho las canciones de Santiago Feliú porque sonaba, suena a verdad.

Antes de que se terminaran los días felices y las tardes de domingo. Antes del fin de los gritos, de la desolación y de la culpa. Antes de la última agenda, del último viernes, del último bar, del último acorde. Pero antes del 12 de febrero de 2014, cuando nos sorprendió la noticia de su muerte, mucho antes: había que vivir. Y eso hizo, sin dudas, Santiago.

Una guitarra, le bastaba para dibujar ese universo sonoro acompañado por letras que hablaban del sentido de la existencia, de la guerra o la revolución, sin que nunca asomara en su creación ese burdo panfleto que no se avenía con su postura rebelde, bárbara.

Cuando ya era uno de los más notables representantes de la Novísima Trova, no tuvo reparos en colaborar con otros músicos cubanos y extranjeros que lo enriquecían y hacían tomar el camino a la universalidad.

Santigo era zurdo y tocaba la guitarra en una alineación derecha, dicen que quizás eso lo ayudó a proponer armonías más arriesgadas que, a pesar de lo insólito y lo inteligente de sus textos, le conferían ya y para siempre, un sello particular. 

 

“Ay, La Vida”

La vida es otra cosa,
si con las mismas ganas…
te la sucedes, sin esperar más nada.

La vida es diferente
si la paciencia gana…
cuando la soledad, colma la soledad.

La vida es otro cuento,
sí, entonces de momento…
lo sacas todo, como te ocurre dentro…

Son unos pocos días,
prestados por el tiempo…
la suma de restar,
las cicatrices de los más tristes momentos.

La vida es una sola,
entre todas las vidas…
una esperanza gris, un pestañear y un beso.

Una melancolía,
un niño de regreso,
la vida siempre así,
qué te pudiera yo decir más de la vida.

La vida es más que menos,
si se descubre a tiempo,
que todo lo tremendo y lo
terrible de estos días…
son las venas del recuerdo.

La vida es cuanto pasa,
mientras planificamos…
la vida por delante, lo que nos pasara
si nos quedamos o nos vamos.

La vida es el milagro, sinceramente amado…
la culpa de morirse, las
mentiras, las verdades
que nos quedan de este lado…

La vida de imprevista,
sencilla y complicada… absurda y egoísta…
amorosa, inteligente,
extraordinaria y desalmada.

La vida es suficiente,
si entonces no se acaba…
cuando se halló el final…
donde se encuentran el pasado con la nada.

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