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Riesgos y desafíos de la migración latina hacia Estados Unidos

Riesgos y desafíos de la migración latina hacia Estados Unidos

El número de latinoamericanos que intenta llegar a Estados Unidos enfrenta numerosos riesgos y pésimas condiciones. Hay zonas cercanas a localidades del sur que han sido los más fatales en la búsqueda del sueño americano.
Estudios revelan que miles de personas han muerto desde finales de 1990 a lo largo de la frontera México-Estados Unidos.

Las autoridades de Aduanas y Protección Fronteriza tienen registro de 7.511 personas fallecidas entre 1998 y 2018.
Del total de muertes, el 37% se dio en la remota y peligrosa región desértica de Arizona a la que los migrantes se dirigieron para encontrar un camino poco vigilado hacia EE.UU.

Estados Unidos y México comparten una frontera de unos 3.100 km, pero una tercera parte de ella está resguardada por algún tipo de muro o valla metálica, principalmente en zonas urbanas.

Las temperaturas en verano superan los 40° C durante el día, mientras que en invierno el termómetro llega incluso por debajo de los 0° C, y en esa zona habita una diversidad de animales salvajes propios del desierto.
En los últimos años se ha incrementado la presencia de adultos acompañados de niños, un colectivo aun más en riesgo en estos recorridos. La situación es bien compleja para todos los migrantes.

Cuba ratifica su compromiso de garantizar una migración regular, ordena y segura

El CBP, en esa zona cercana a Nogales en 1998 hubo 11 muertes, para 2003 se elevó la cifra a 137, y alcanzó un máximo en 2010 con 251 fallecimientos. Después de eso, la cifra en ese punto bajó, hasta 58.
En total en esa área ocurrieron 2.785 muertes de las 7.500 de toda la frontera, entre 1998 y 2018.
Cerca de las grandes ciudades donde se erigieron primero las vallas, como San Diego o El Paso, las muertes comenzaron a disminuir.

En San Diego, por ejemplo, de 44 muertes en 1998, el registro pasó a 29 en 2003 y solo 8 en 2010. Algo similar ocurrió en El Paso. Jason de León explica que la zona de Arizona “históricamente ha sido la más mortal”, pero en los años más recientes el paso por algunos puntos del río Bravo se volvió el más fatal ya que la seguridad en la zona de Arizona se ha incrementado.

Cruzar por el engañoso río Bravo

Desde el centro de México, la ruta más corta hacia la frontera de EE.UU. es el sur de Texas, por lo que los migrantes acostumbran a viajar hacia las ciudades mexicanas de Matamoros, Reynosa, Laredo o Piedras Negras.
Cruzar de México a Texas solo se puede hacer a través de puentes fronterizos, pues el río Bravo corre por un sinuoso camino desde El Paso hasta desembocar en el Golfo de México, cerca de McAllen.

No obstante, hay quien opta por cruzar el río nadando para evitar esos controles migratorios, pese al peligro que supone. En las últimas dos décadas, la zona de McAllen fue la segunda región de toda la frontera con más muertes, pero tomó el primer lugar a partir de 2014.

En esa zona se registraron casi 850 fallecimientos en los últimos siete años, mientras que en la región de Nogales (en Arizona, históricamente con mayor registro de muertes) se documentaron un centenar menos en el mismo periodo.

Fallecimientos en áreas cercanas a ciudades fronterizas

Al ser un río de baja profundidad y anchura -en los sectores de cruces de migrantes llega a alcanzar 2,5 metros y entre 5 y 15 metros de lado a lado- suele aparentar poca peligrosidad.
“Hay puntos en los que, cuando la corriente se empieza a incrementar, la gente se ahoga fácil en ese río, especialmente si no saben nadar muy bien como en el caso de esta familia (de El Salvador)”, explica De León.

La presa La Amistad, cercana a la localidad Del Río, en época de lluvias libera un caudal que genera crecidas súbitas del río Bravo lo que aumenta la peligrosidad cerca de Eagle Pass y Laredo.
Además, en los últimos años se ha incrementado la presencia de adultos acompañados de niños, un colectivo aun más en riesgo en estos recorridos, indica el experto. De León advierte que ahora la situación se puede agravar en ambos lados de la frontera, por el reciente acuerdo entre México y Estados Unidos para incrementar la vigilancia migratoria.

Una nueva estrategia para controlar la migración irregular hacia Estados Unidos

Para impedir la aplicación de aranceles a las exportaciones mexicanas anunciadas por Trump, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador acordó una nueva estrategia para controlar la migración irregular hacia Estados Unidos.
Como parte de ese plan, entre otras cosas, se anunció el despliegue de 6.000 efectivos de la Guardia Nacional mexicana -formada principalmente por oficiales de la Policía Militar-,además del desmantelamiento de “las organizaciones de tráfico y trata de personas, así como sus redes de financiamientos y transporte ilegales”.

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador,defendió que su país solo está haciendo lo que le corresponde en materia migratoria, “pero al mismo tiempo cuidamos que se respeten los derechos humanos, y que se atienda el problema de fondo, la falta de oportunidades”.
No obstante, su acuerdo generó gran controversia y organizaciones civiles mexicanas consideraron que sus acciones no son la mejor solución al grave problema.

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