¿Por qué ciertas enfermedades crónicas agravan efectos de la COVID-19?

0
1017

Un elemento común en los casos de COVID-19 en todo el mundo es el hecho de que ciertas patologías previas, como la diabetes, la hipertensión y las enfermedades cardiovasculares, pueden agravar los efectos de la enfermedad.¿Por qué ocurre esto?

Comencemos por analizar la diabetes y la hipertensión, dos enfermedades que afectan el sistema inmunitario y reducen la capacidad de defensa de nuestro cuerpo.

Estos padecimientos crónicos debilitan a los neutrófilos, el tipo de glóbulo blanco más numeroso en el cuerpo humano.Son las primeras células inmunes que actúan en defensa del organismo ante la agresión de bacterias y virus. De ahí que durante los procesos infecciosos o inflamatorios, la presencia de neutrófilos en la sangre se eleve.

Estas células tienen varias formas de atacar a los microrganismos que causan enfermedades.Una de ellas es la fagocitosis. A través de ese mecanismo introducen al agente dañino en su interior y lo destruyen.

Sin embargo, cuando la diabetes y la hipertensión están fuera de control, los neutrófilos se debilitan. Por eso, en casos como el del SARS-CoV-2, disminuye la capacidad del cuerpo para eliminarlo de manera efectiva. De ahí que el nuevo coronavirus encuentre las condiciones para propagarse mucho más rápido y tenga posibilidades de causar un impacto negativo mayor.

Otra causa de especial preocupación en los pacientes de COVID-19 es la enfermedad cardiovascular.

Aunque todavía la comunidad científica internacional investiga los efectos específicos SARS-CoV-2 en el sistema cardiovascular, una de las explicaciones que genera mayor consenso señala que cuando el nuevo coronavirus afecta a los pulmones, el corazón hace un mayor esfuerzo para bombear sangre oxigenada por todo el cuerpo. Esto significa una sobrecarga difícil de manejar para un órgano vital con funcionamiento deficiente.

Además, un estudio avalado por la Sociedad Española de Cardiología muestra que la infección por COVID-19 puede producir un daño directo -infeccioso e inflamatorio- sobre el músculo cardiaco. Este fenómeno se conoce como miocarditis y tiende a empeorar la función del bombeo del corazón, lo que compromete el pronóstico del paciente.

El riesgo de contraer la COVID-19 en personas con dolencias cardiovasculares depende de su contacto con un sujeto infectado. Hasta el momento se desconoce si padecer del corazón facilita el contagio, pero no parece probable.

Por su parte, los adultos mayores se encuentran con frecuencia inmunodeprimidos y esto hace que tengan un mayor riesgo de complicaciones a nivel pulmonar, como una neumonía simple o bilateral.

A pesar del peligro que representa la COVID-19 para los seres humanos, en especial, para los grupos vulnerables, medidas como el aislamiento social, el lavado de manos y el control riguroso de enfermedades crónicas pueden hacer la diferencia entre contagiarnos o permanecer sanos.

 

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here