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Nueva vuelta en el ruedo electoral latinoamericano

Nueva vuelta en el ruedo electoral latinoamericano

Si gana el progresismo en Argentina, y se confirma en Bolivia y Uruguay, habrá reacomodo en el balance regional de fuerzas, que ahora marca derecha en varias economías, lo que conducirá probablemente a futuras negociaciones entre ese posible nuevo alineamiento, que integrarían Argentina, México, Uruguay y Bolivia, y el eje conservador Brasil, Colombia, Chile, lo que también tendría sus efectos en la relación con Washington. Pero no hay que adelantarse.
Para algunos, en Bolivia y Uruguay se trata, más que de elecciones, de una especie de plebiscito para revalidar confianzas en la continuidad del proceso de cambio, que en esos casos, muy a pesar del discurso neoliberal, se ha traducido en crecimiento económico estable, bajos índices de pobreza y desempleo, y las tan necesarias políticas de redistribución. Por lo cual, sin dejar de ser ideológicas, a pesar de la tendencia al péndulo político en la región, las propuestas de los bloques MAS y Frente Amplio, cada uno en su país, apunta a un voto también pragmático, sentado sobre resultados de años de gobierno, y con la ventaja de no tener en la contraparte, un proyecto que realmente compita.

Los rostros de la oposición, salvando las distancias, parecen más ocupados en arrebatarse el protagonismo entre ellos, y sacar provecho a supuestos errores del Ejecutivo, que en elaborar un plan serio. Claro, los imperativos económicos en una región que sobrelleva las consecuencias de la crisis y las sacudidas sociales que llegan tras los malos manejos, direccionan el voto. Sinó que le pregunten a los argentinos que ya desde las primarias dijeron lo que pensaban, cuando el candidato peronista, Alberto Fernández, se impuso con el 47.78% de los votos.
Pero en política siempre hay más. Con los grandes medios privados en la oposición, y el poder judicial sirviendo de instrumento contra el progresismo, ese campo político no puede suponer resultados. Necesita conquistar continuamente una victoria que debe ser primero ideológica y cultural. Porque incluso quienes crecieron en Bolivia y Uruguay dando por sentada la ampliación de sus derechos y el papel del estado, esperan que la línea del horizonte se extienda todavía un poco más.
Y a pesar de los claroscuros y los pendientes, lo que vendrá puede ser seña de un despertar de la izquierda en América Latina. Mañana, comienza la batalla por la primera plaza. Bolivia tendrá su cita con las urnas, y estaremos aquí, con más análisis para contárselo, en tiempo y contexto.

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